Descubren el secreto que evita que el océano de Plutón se congele

Puesta de sol sobre Plutón. (Imagen creative commons vista en Wikipedia - crédito NASA).

En el siglo XVI, el monje dominico Giordano Bruno fue perseguido por sus ideas, demasiado avanzadas sin duda para la época. La persecución acabó de forma trágica, ya que acabó quemado en la hoguera por herejía. ¿Su pecado? Sostener que el sol era una estrella más en el universo y que este debería contener infinitos mundos habitados. Su intuición resultó prodigiosa, demasiado para la inquisición romana de su tiempo.

A medida que aprendemos más sobre los cuerpos celestes que nos rodean, descubrimos que las posibilidades de que en efecto haya mundos habitados ahí fuera es tan grande, que incluso en nuestro propio sistema solar cabría la posibilidad de encontrar vida no en otro mundo (además de en el nuestro) sino en varios. Sin duda se os vendrá a la cabeza el Marte subterráneo, o algunas lunas heladas de nuestros gigantes gaseosos como Europa, Encélado o Ío. Sin embargo, el último lugar en el tal vez pensásemos como punto “caliente” astrobiológico sería Plutón.

Este planeta enano está demasiado alejado del sol como para que este pueda calentar su abundante hielo. Carece además de la compañía de un gigante cercano cuya gravedad produzca calor por efecto marea, como sucede en las antes mencionadas lunas heladas . Las observaciones indican que tampoco posee actividad volcánica, un núcleo incandescente o materiales pesados que se descompongan radioactivamente. Nada en resumen, que permita mantener agua helada oculta bajo su superficie.

Sin embargo las observaciones realizadas en 2015 por la sonda New Horizons de la NASA sacaron a la luz una zona plana y brillante en su superficie, a la que se llamó “Sputnik Planitia” que ocultaba una cuenca de impacto de 900 kilómetros de diámetro próxima a su ecuador. Bajo el hielo que cubría el antiguo cráter, parecía existir un océano de agua salada que podría llegar a medir 100 kilómetros de profundidad.

Esquema de Plutón que muestra en azul (derecha) la gran cuenca de la planicie Sputnik, en la que se cree que existe un océano subsuperficial. (Crédito imagen: Laboratorio física aplicada Universidad Johns Hopkins).

¿Cómo es posible que no se haya congelado, si como habíamos indicado anteriormente no hay aparentemente ninguna fuente térmica presente? Un equipo de investigadores japoneses parece haber encontrado la respuesta, tal y como acaban de publicar en Nature Geoscience.

El equipo de científicos, dirigido por Shunichi Kamata de la Universidad Hokkaido, cree que podría haber una capa aislante de gas bajo la superficie helada de Plutón, que podría estar evitando que el hielo robe el calor de su interior y congele la balsa de agua densa y salada (similar a la de nuestro Mar Muerto) subsuperficial.

Ahora un inciso. Los químicos denominan clatrato a una sustancia formada por una red de moléculas “especiales”, capaces de atrapar en su interior otro tipo de molécula. Por tanto, si el agua al congelarse forma una especie de jaula que atrapa en su interior a una molécula de gas, dicen que ese clatrato específico es un “hidrato de gas”. Ahí podría radicar la clave del aislante misterioso de Plutón.

Bien, pues para poner a prueba la posibilidad de que una capa de hidrato de gas esté aislando térmicamente el océano interior de Plutón, los investigadores realizaron simulaciones por computadora que replicaron el estado del planeta enano durante una escala temporal de 4.600 millones de años, es decir desde el momento en que se formó el sistema solar. El experimento contaba con dos escenarios posibles, uno en el que Plutón contaba con una capa aislante de gas (concretamente metano) y otro en el que carecía de ella.

Las dos escenarios mostraron que sin el aislante gaseoso, Plutón se habría helado por completo hace cientos de millones de años. En uno de ellos sin embargo (el del aislante gaseoso) el océano apenas se congela con el paso del tiempo, lo cual concuerda con los datos de la New Horizons. Además, esta hipótesis explicaría por qué el metano, que se origina de forma natural en el núcleo rocoso de Plutón, no abunda en su atmósfera.

Obviamente este trabajo teórico, abre las puertas para que la vida pueda existir incluso en mundos cuyos impedimentos aparentes superarían incluso a lo imaginado por Giordano Bruno.

Cada vez parece más claro que la vida podría ser realmente común en el universo.

Me enteré leyendo Gizmodo y The Independent