Descongelar los activos bancarios, un punto de inflexión en la crisis afgana

Kabul, 26 dic (EFE).- Liberar los miles de millones de dólares en activos financieros congelados en el extranjero tras la llegada de los talibanes al poder el pasado 15 de agosto supondrá un punto de inflexión para aliviar la grave crisis económica en Afganistán, según coinciden las autoridades financieras del Gobierno islamista.

Esta semana se dio un paso importante en esa dirección después de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó una resolución que establece una excepción para la asistencia humanitaria en el país asiático, permitiendo sortear algunas de las sanciones.

Tras la resolución, el Tesoro estadounidense anunció un mecanismo para que la ayuda humanitaria enviada por gobiernos y organizaciones pueda esquivar las sanciones, permitiendo que los fondos de EE.UU, de la ONU y ONGs lleguen a la población afgana.

La Casa Blanca aseguró sin embargo que revisará este mecanismo para evitar que se acabe financiando indirectamente a los talibanes, que insisten en que se liberen los 10.000 millones de dólares en activos financieros retenidos por la Reserva Federal estadounidense.

"La liberación de los activos congelados tendrá un impacto positivo en la situación en Afganistán", recordó a Efe el portavoz del Banco Central de Afganistán, Hasibullah Noori, ya que, entre otros factores, el sistema financiero volverá a la normalidad.

Además, añadió, se "resolverá el problema de liquidez", que llevó a imponer restricciones en la cantidad de efectivo que se puede extraer semanalmente de las entidades bancarias, que empezó siendo de 200 dólares y que en noviembre aumentó hasta los 400 dólares.

Según el portavoz del Banco Central, el valor del afgani, la única moneda permitida para las transacciones en el país, también se estabilizará a un buen tipo de cambio tras caer desde mediados de agosto de los 80 afganis por dólar, a los actuales 103 afganis.

"Con la estabilización en un buen tipo de cambio, los precios también bajarán (y) las empresas comenzarán sus actividades normales, lo que ayudará al aumento de la demanda de moneda afgana, así como a mejorar la exportación y la importación", remarcó Noori.

A pesar de una falta de efectivo que empujó a miles de afganos a padecer largas esperas durante horas o días frente a los bancos para retirar la cantidad de dinero permitida, mientras se disparaba la inflación y los precios de muchos productos básicos se duplicaban, el portavoz descartó un posible colapso del sistema financiero.

"Todos los bancos comerciales están activos y están ocupados prestando servicios a la población. Hemos aumentado la cantidad de pago en los bancos comerciales para clientes individuales con el fin de evitar problemas de liquidez, lo que significa que vamos por el buen camino y no hay indicios de quiebra en Afganistán", sentenció.

UN FUTURO DE CIERTO OPTIMISMO

Mobin Ahmad Amin, subdirector ejecutivo de Afghan United Bank (AUB), uno de los principales bancos del país, también aseguró a Efe que "la situación mejorará muy pronto si se liberan todas las cuentas y el dinero bloqueado".

Pero el directivo no se quedó ahí, y señaló también como clave para la economía el reinicio de los proyectos de infraestructuras que se paralizaron con la llegada del nuevo Gobierno talibán, como presas, carreteras, o inmuebles, algo que aportará ingresos y empleo.

Amin, aunque desliza simpatía hacia el nuevo régimen islamista, remarcó la gran evolución de Afganistán en los últimos veinte años de presencia extranjera, en los que el país pasó de no tener "nada", a contar con nuevas infraestructuras en todo el territorio, algo que espera que continúe si se retiran las sanciones.

"Toda la población padece las restricciones llegadas del exterior, pero pedimos a todas las partes que ayuden al pueblo afgano", que es finalmente el más afectado, sentenció.

El directivo plantea un futuro optimista, en el que un Afganistán menos dependiente de la ayuda exterior podrá ser dueño de su destino sin que se produzcan datos flagrantes como los actuales, con un 90 % de importaciones frente a un 10 % de exportaciones, según información de 2019 del Banco Mundial.

Amin asegura que las importaciones están más cerca del 98 %, y pone como ejemplo de productos innecesarios traídos del exterior los huevos, con el país invirtiendo unos 900 millones de dólares al año, cuando podía contar con sus propias granjas avícolas.

En la misma dirección apunta el portavoz del Ministerio de Finanzas, Ahmad Wali Haqmal, que aunque reconoció a Efe que "sin duda el sistema financiero (afgano) padece problemas", afirmó que esperan mejorar la situación con una política más transparente y la entrada suficiente de fondos.

"Por primera vez en los últimos veinte años desarrollamos un presupuesto que se basa solo en nuestros ingresos y no depende de la ayuda de la comunidad internacional -que suponía alrededor del 43 % del producto interior bruto (PIB)-, lo que significa que estamos en condiciones de esperanzarnos sobre nuestro futuro", concluyó.

Moncho Torres

(c) Agencia EFE

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