Desclasifican los videos de los ensayos nucleares de EEUU y son estremecedores

Son momentos extraordinarios, aterradores y devastadores que, hoy, pueden ser vistos en calma desde la computadora o el celular. Son instantes clave y espeluznantes de la historia científica y militar de Estados Unidos que hoy vibran nuevamente, en forma de película digitalizada, ante los ojos del gran público.

Es la visión del estallido de un arma nuclear al aire libre.

El estallido atómico en la prueba nuclear ‘Operación Hardtack’, una de las escenas disponibles en las películas recientemente digitalizadas y publicadas de experimentos atómicos estadounidenses. (YouTube/Lawrence Livermore National Laboratory)

No existe poder mayor creado por el hombre que la candente furia de una explosión atómica, sobre todo la de las grandes bombas de hidrógeno que, a mediados del siglo XX, fueron probadas frecuentemente por Estados Unidos y la entonces Unión Soviética.

Hoy, estremecedores testimonios de esos inmensos estallidos realizados al aire libre entre 1945 y 1962 pueden ser vistos a escala global luego de que películas que documentaron los experimentos nucleares estadounidenses, muchas de ellas previamente clasificadas, fueron restauradas, digitalizadas y publicadas en Youtube.

Ese esfuerzo se debe, como narró la radio pública NPR, al trabajo de físicos y archivistas cinematográficos en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, en California, una de las instituciones públicas de investigación científica más importantes de Estados Unidos, sobre todo en el ámbito vinculado a cuestiones de defensa.

Los estallidos de las bombas atómicas lanzadas contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, al final de la Segunda Guerra Mundial, son los únicos casos (y ojalá así continúe) en que armas nucleares han sido utilizadas en combate. Pero muchas otras fueron detonadas en remotos lugares, al aire libre y después bajo tierra, para experimentar con la tecnología de esas bombas, medir sus efectos en el entorno y perfeccionar sus capacidades.

Hoy, gracias a la restauración y preservación digital de varias de las películas que registran 210 experimentos atómicos atmosféricos estadounidenses, escenas que eran secretas y muchas aún no han sido desclasificadas, es posible presenciar el tremendo  letal fulgor de la explosión, el estremecimiento brutal de tierra, mar y agua en su entorno y en algunos casos la elevación de la ominosa nube en forma de hongo, icono de la devastación nuclear.

Cerca de 10.000 filmaciones de experimentos atómicos hechos entre 1945 y 1962 fueron en su momento almacenadas en diversos archivos confidenciales en el país y, con el actual trabajo de restauración unos 4.200 de ellas han sido digitalizadas y 750 desclasificadas por las autoridades estadounidenses de modo que pueden ya ser vistas por el público.

60 de esas películas, algunas en color y otras en blanco y negro, están disponibles en YouTube, presentadas en un canal especial creado por el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore.

Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña acordaron en 1963 abstenerse de realizar pruebas nucleares en la atmósfera, bajo el agua o en el espacio y desde entonces hasta la década de 1990 los experimentos atómicos de esas potencias se realizaron de modo subterráneo, aunque Francia siguió haciendo estallar armas atómicas en la atmósfera hasta 1974 y China hasta 1980. En general, salvo el caso de Corea del Norte, desde principios del siglo 21 ningún país ha realizado ningún tipo de prueba de estallido atómico.

En ese sentido, la recuperación de esas películas no se hizo solamente como una forma de divulgación. De acuerdo a científicos del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, mucha de la información que se obtiene de esos filmes no había sido analizada antes, o se había hecho de modo impreciso. Por ello, la revisión de esos videos ofrece la posibilidad de obtener o corregir datos científicos en torno a las explosiones nucleares.

Y algunos de esos filmes tienen una perturbadora y letal belleza. Una de las películas, por ejemplo, muestra un panorama como de pintura abstracta en la que aparece una suerte de negro sol rodeado del inmenso calor del estallido en tonos que pasan del blanco y el amarillo a oscuros naranjas. Casi como un cuadro de Rothko.

Son películas candentes, sin duda.

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