Se desató la discusión por la futura conducción de la Unión Industrial Argentina

Francisco Jueguen
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A pesar de sus diferencias ideológicas, los candidatos para el recambio presidencial comparten una visión. Sólo aceptarían tomar el mando en el marco del consenso. Ambos aseguran que no aceptarían el desafío en un contexto de pandemia y crisis económica aguda en el horizonte si la grieta política amplificara las internas que se fueron disolviendo en los últimos años. El suyo -dicen ambos- debe ser un gobierno de unidad.

La Unión Industrial Argentina (UIA), la entidad empresarial más amplia y federal de la Argentina, tendrá un nuevo presidente a fines de abril o en mayo. Miguel Acevedo ya lo tiene claro: no forzará el estatuto tras cuatro años de mandato, pese a que son varios dentro de la entidad fabril que verían con buenos ojos una continuidad del aceitero.

Incluso en el Gobierno Acevedo es valorado. "Una lástima que se vaya", dijo un ministro. Tibias aún, las conversaciones arrancaron y hay dos candidatos públicos para reemplazar al directivo de Aceitera General Deheza (AGD) en la cúpula de la entidad.

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Uno es Daniel Funes de Rioja. El otro, Miguel Ángel Rodríguez. Fueron los dos últimos presidentes de la conferencia industrial y ambos aceptarían el encargo si finalmente existiera consenso generalizado en la institución. Los perfiles difieren.

El primero es un candidato eterno a la presidencia de la UIA. El abogado laboralista cuenta con contactos en el mundo gremial, en el Gobierno y también en el extranjero. Siempre fue una ficha de las grandes empresas dentro de la entidad, incluso antes de que Acevedo alcanzara la presidencia. Hoy dirige la poderosa Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal). Es un sector en la mira del oficialismo por la aceleración de la inflación.

Rodríguez armó Sinteplast con tres trabajadores años atrás y hoy tiene más de 1000. El ingeniero siempre se dejó el mameluco puesto. Su perfil coincide con la necesidad de las pymes industriales y nacionales. Es un hombre pragmático más allá de las ideologías. "Si no hay condiciones para que inviertan los argentinos, nadie va a invertir", suele decir el hombre que puso su fábrica para celebrar el Día de la Industria en 2020. Su hija, Sol, es actualmente una de las referentes del recambio generacional dentro de la UIA Joven.

En el Gobierno tienen buena relación con Rodríguez y con Funes, pese a que "desde lo simbólico" se sienten más cerca del primero por "su pertenencia industrial pyme".

Varias veces se mencionó a Carolina Castro como una posibilidad, pero fue descartada por varias fuentes ante la consulta de LA NACION. ¿Tapados? "No tengas dudas que van a aparecer", dijo un industrial santafecino de peso en la UIA, que cree que la exposición mediática de "los candidatos" puede favorecer un nombre todavía no identificado. Justamente, por eso, decidió todavía guardarse las cartas. Acevedo fue un "tapado". En el interior se juega otro partido y se teje, por ejemplo, en Córdoba y en Entre Ríos. Hay un ex que quiere retornar y que acumula roces con la actual conducción de Copal.

Mientras tanto, en la UIA trabajan en una agenda de normalización. La preocupación dejó de ser la supervivencia y se focalizó en la intensidad de la vitalidad. El empleo industrial, después del de la construcción (sector impulsado por las expectativas de devaluación y la brecha cambiaria), se recupera lentamente, según el último informe de Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) gracias a la reapertura de la economía. Pero la caída anual del sector ronda un 8%.

La línea argumental en la entidad fabril toma esos datos oficiales del empleo para cuestionar la prohibición de despidos y la doble indemnización (ambas prorrogadas por el Gobierno). Eso afirmó una carta enviada por la entidad hace una semana en la que se criticaba "el triple cepo". Sin embargo, para la doble indemnización se logró un tope, clave para la UIA (los sueldos industriales son generalmente más altos que otros en la economía).

En la entidad la cuestión laboral será fundamental en 2021. Quien se encarga de estos menesteres es el vicepresidente de la entidad, Funes de Rioja. Entre esos temas estará también el de aquellos empleados que aún no pueden volver a las fábricas por ser personal de riesgo en medio de la pandemia por decisión del Ministerio de Salud.

La otra cara de la crisis

Si la historia de la industria es la de una heterogénea y muy lenta vuelta a normalidad del empleo en medio de una gran caída anual, la del comercio es la de la invariante y progresiva crisis. Natalio Mario Grinman se convirtió en el presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) a principios de diciembre pasado. El sector -que tardó en reabrir mucho más que la industria y vio perderse miles de empleos- ya mantuvo reuniones con el Presidente, el Ministerio de Trabajo y con la AFIP, entre otros.

El último pedido de los directivos de la CAC llegó días atrás con una carta al ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, firmada por Grinman, pero también por Gerardo Díaz Beltrán, presidente de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que en noviembre pasado afirmaba que La Cámpora quería quedarse con esa entidad (y con su caja) en medio de denuncias y suspensiones de elecciones. Hoy, la pandemia dejó todo en stand-by en CAME. La mayoría de los consejeros tienen más de 60 años y eso les impide votar, por lo menos presencialmente, contaron desde la institución.

"Solicitamos con urgencia que, en el uso de sus prerrogativas, desde la cartera que conduce se disponga la restitución del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP), sobre todo para aquellos sectores que no presentan signos de recuperación sostenida", dice la carta firmada el 21 de enero último.

"Somos conscientes de que, debido a la persistencia de la pandemia, lamentablemente la crisis continuará en los próximos meses, y que la situación de las empresas se verá especialmente comprometida con la suba de los salarios antes mencionada. Es por ello que proponemos el restablecimiento del ATP, en beneficio de las empresas, el empleo que generan y el conjunto de los ciudadanos que hacemos el país", escribieron.

No hubo respuesta de Desarrollo Productivo. Allí creen que el tiempo del ATP terminó y que, en momentos de escasez de recursos, llegó el turno de créditos a tasas subsidiadas y los Repro II. Es la nueva normalidad en un año de renovación dirigencial -y política-, de cartas públicas y de una economía con sectores todavía a velocidades diferentes.