“Todos los desaparecidos tienen derecho a ser buscados”

Verónica Santamaría / @VeronuK
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SILVIA Stephanie Sánchez Viesca Ortiz desapareció el 5 de noviembre de 2004 en Torreón, Coahuila. Fanny, como la llaman sus padres, tenía entonces 16 años. Desde ese día, sus padres, Silvia Ortiz y Óscar Sánchez Viesca, no han dejado de buscarla frente al coraje, la desesperación y la poca respuesta de las autoridades que hasta el día de hoy no han dado pruebas concisas sobre la desaparición de su hija.

Hoy, tanto los padres de Fanny como muchas familias más que buscan a sus hijas, hijos, madres, padres, hermanos o hermanas desaparecidos dejan su vida para convertirse, involuntariamente, en expertos rastreadores de personas desaparecidas.

A la desaparición de Fanny se le han sumado una serie de versiones que solo revictimizan la búsqueda invaluable que su madre ha realizado durante años. Muestra de ello se encuentra en el documental Ilusiones de control, de Shannon Walsh, el cual se presentó en 2019 en México y en el que la directora visibiliza cinco historias de resiliencia nacidas de la crisis de no saber dónde está un familiar víctima de desaparición forzada.

Walsh narra qué sucedió con la desaparición de Fanny como parte de estas cinco historias.

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A 16 años de no tener rastro del paradero de su hija, Silvia Ortiz, presidenta de la organización Grupo VIDA Laguna, A. C., junto con Micaela González Heras, representante del colectivo Uniendo Corazones, de Culiacán, Sinaloa, y Fabiola Pensado Barrera, representante del colectivo Familiares María Herrera, en Xalapa, Veracruz, imparte el primer “Curso de especialización en búsqueda y localización de personas desaparecidas”.

De manera conjunta, familiares buscadores de personas desaparecidas imparten este curso con autoridades escolares de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Cuajimalpa, además del Centro de Estudios Mexicanos de la Universidad de Columbia, el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y el Instituto para el Fortalecimiento del Estado de Derecho, A. C., donde no solo se comparten experiencias, sino también recursos y estrategias actuales en las primeras horas de búsqueda de una persona reportada como desaparecida.

El Dr. Rodolfo Suárez, rector de la UAM Unidad Cuajimalpa, explica que la realización de estos cursos tiene como meta la continuación de estas sesiones con un diplomado a escala Latinoamérica.

“El punto de partida es reconocer a las víctimas en calidad de especialistas y de expertas en el tema. Es muy importante seguir insistiendo en que esto no debería seguir ocurriendo, es decir, no hay una razón que justifique el conocimiento que tienen [las familias buscadoras]. Esta función de búsqueda les corresponde a otras instancias, pero viendo cómo había sido el proceso, desde el inicio vimos la posibilidad de plantear los primeros pasos hacia un diplomado con estas características”, expone Suarez en entrevista con Newsweek México.

UNIVERSIDADES, MÁS QUE INSTITUCIONES DEDICADAS AL CONOCIMIENTO

Para Rodolfo Suárez Molnar, rector de la UAM Unidad Cuajimalpa, abrir este espacio de discusión y aprendizaje en esta casa de estudios permite replantear el papel de las universidades ante las crisis y fenómenos sociales que aquejan al país, como sucede con las familias y víctimas de desaparición forzada.

“Me siento avergonzado y les he pedido perdón [a las familias] públicamente por el retraso en haber abierto estos espacios, es decir, creo que la universidad se tiene que replantear, como institución, cuál es su función ante una tragedia de esta magnitud”, manifiesta Suárez Molnar.

Otro de los puntos en los que el rector de la Unidad Cuajimalpa reflexiona es la definición misma de universidad y su trabajo de acción como un órgano del Estado autónomo con ciertas funciones en las que es difícil pensar que esta institución siga su rumbo natural de dar clases o de generar especialistas si, al mismo tiempo, el país vive tragedias sociales como la desaparición forzada.

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“Las universidades hemos llegado tarde a la cita, y esto es algo que tendría que estar ocurriendo no solo en esta universidad, sino en todas. Sí creo que las universidades tenemos que volver a pensarnos y empezar a discutir cuáles son las prioridades del país y por qué existen las universidades, por qué tienen el espacio social que tienen en este momento, y no seguir siendo omisos como ha sido durante mucho tiempo”, añade.

Para Silvia Ortiz, madre buscadora, el hecho de que la universidad les haya abierto las puertas para la implementación de estos cursos le resulta un motivo de agradecimiento tras reconocerles la ardua labor que resulta de la búsqueda continua de un familiar que lleva horas o años en calidad de desaparecido.

“No sabes el valor inmenso que tiene para nosotros, como familiares, el que esto se esté dando. Lo hemos estado pidiendo, exigiendo, y que hayan volteado y nos hayan hecho caso no tenemos cómo agradecerlo, porque es primordial. Es hacer visible que finalmente las autoridades no están funcionando y las familias son las que están trabajando. Entonces, si somos nosotros y vamos por un diplomado, te juro que los quito de la silla de donde están sentados y nos ponemos a trabajar nosotros”, menciona Ortiz en entrevista con Newsweek México.

La madre de Stephanie Sánchez Viesca Ortiz añade que, si las autoridades no van a hacer su trabajo en los procesos de búsqueda y la universidad les da la oportunidad de impartir los cursos con miras a un diplomado, espera que esta iniciativa se replique en otras instituciones.

DESESPERACIÓN, IMPOTENCIA Y ANGUSTIA

Para doña Silvia, su hija Fanny es su mayor impulso para no descansar en su búsqueda y encontrarla, a pesar del horror que implica andar en el campo y lo terrible que es ver lo que encuentran en estos espacios y cómo los hallan. Resulta una experiencia que no espera que más personas tengan que vivir.

“Volteo y veo a mis compañeras con el dolor que les genera encontrar lo que encontramos y las veo y las siento porque, al final del tiempo, no he encontrado a Fanny y no sabemos cuál es su suerte a pesar de todo lo último que ha salido [respecto a su caso]”, explica.

Según informes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la desaparición forzada se ha convertido en un problema mundial que no afecta únicamente a una región concreta del mundo. Este fenómeno, que principalmente fue producto de las dictaduras militares, hoy en día tiene presencia debido a situaciones complejas de conflictos internos.

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Incluso, esta institución internacional alerta ante el acoso del que también son víctimas los defensores de los derechos humanos, los parientes de las víctimas, los testigos y los abogados que se ocupan de los casos de desaparición forzada, así como de la generalizada impunidad por la práctica de la desaparición forzada.

Ante ello, Silvia Ortiz señala que, por mucho que se quiera desaparecer a una persona, lo primero con lo que se van a enfrentar los raptores es con el amor de una madre, con el amor de un padre, con el amor de un hermano o una hermana, que va a luchar a brazo partido para encontrarlos: “Hagan lo que hagan en donde quiera que los puedan llevar, nosotros vamos a salir y los vamos a encontrar, eso es a lo que se van a enfrentar, al verdadero amor, ese que no se ve, pero que lo tiene uno en los huesos y que es lo que mueve a todas las familias”.

MÁS SOBRE LOS CURSOS

El primer “Curso de especialización en búsqueda y localización de personas desaparecidas por familiares buscadores. Recursos, experiencias y estrategias actuales” se desarrolló en cuatro sesiones durante diciembre. Fue gratuito y solo bastó que las personas interesadas se inscribieran en línea.

Tanto el rector de la UAM Unidad Cuajimalpa como Silvia Ortiz, en representación de las madres buscadoras que forman parte de estos cursos, mencionaron que la respuesta de las personas fue tal que se contó con el interés de casi 1,900 asistentes en las primeras sesiones, por lo que no se descarta un segundo curso en el mes de enero de 2021, aunque ello depende de la agenda en trabajos de búsqueda de las madres y familiares buscadores.

Como parte de los proyectos futuros a este primer curso, se tiene contemplada la creación de una Clínica de Derecho Civil debido a que la cantidad de problemas que se generan en términos de pensiones y seguros es gigantesca. Se busca abarcar distintas etapas que han detectado en el proceso de búsqueda.

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El Dr. Suárez Morlan insistió en que el objetivo de estos cursos no es ampliar el conocimiento en la búsqueda de personas desaparecidas, sino que “ni este curso ni ninguna otra cosa sirve si no los vamos a encontrar, y eso tiene que ser clarísimo: el objetivo único para que realmente sirva [este curso] es que se encuentre quien no está y que deje de ocurrir. Que quede claro que no hay otro objetivo”.

Mientras tanto, la señora Silvia Ortiz hace hincapié en que ella se distingue por ser una persona que piensa que sí se puede. Por ello, tratará de lograr que, a partir de estos cursos, la ciudadanía también se involucre porque “esto es beneficioso para todos, para que ya no suceda y para que haya un compromiso de las autoridades y para que localicemos a los nuestros”, añade.

“Créeme, es terrible lo que se ve en el campo. Es terrible, y aun así ves a las señoras con un cuidado y con un cariño haciendo todo, aun con el sufrimiento, entonces, eso es lo que nos mantiene y es por lo que vamos a luchar”. N