DeSantis quería alejar a los migrantes venezolanos de la Florida. Igual algunos terminarán aquí

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MATIAS J. OCNER/mocner@miamiherald.com

A pesar de todo, la Florida podría terminar recibiendo a los migrantes que el gobernador Ron DeSantis quiere mantener fuera del Estado del Sol.

El viernes, DeSantis reconoció que esta semana los migrantes indocumentados que la Florida envió a una exclusiva isla de Nueva Inglaterra nunca pisaron el estado. Sin embargo, el gobernador insistió que los vuelos chárter que despegaron de Texas —pagados por los contribuyentes de la Florida— eran necesarios para de este modo evitar que el grupo de migrantes (la mayoría venezolanos) llegaran al estado.

“Hay que lidiar con el problema desde que surge”, dijo DeSantis en una conferencia de prensa que se celebró en Daytona Beach.

Sin embargo, irónicamente, algunos de los migrantes —que buscan asilo político tras escapar del régimen comunista de Venezuela y llegaron a la frontera de Estados Unidos en Texas— podrían terminar de todos modos en la Florida después que el estado los envió a Martha’s Vineyard.

El viernes, un funcionario de una organización hispana de derechos humanos dijo que muchos de los migrantes, de hecho, planean venir a la Florida, donde tienen amigos o familiares, mientras esperan que se escuchen y se procesen sus peticiones de asilo.

“La ironía de todo es que el gobernador DeSantis pagó para que los trajeran aquí”, dijo Domingo García, presidente de la Liga Ciudadanos Latinoamericanos Unidos, que el viernes les habló a algunos de los migrantes después que fueron llevados en un ferry desde Martha’s Vineyard hasta una base de la Guardia Nacional, ubicada en otra isla de Massachusetts, Cape Cod.

También el viernes, el gobierno del presidente Joe Biden hizo críticas más crudas a lo que llamó “una maniobra cruel, y políticamente premeditada” de DeSantis. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karine Jean-Pierre, atacó fuertemente a DeSantis —que muchos consideran un importante candidato republicano para las elecciones presidenciales de 2024— y dijo que su tratamiento de las familias de migrantes que huyen del comunismo en Venezuela era “esclavizante”.

“Este es el tipo de táctica que siguen los contrabandistas”, dijo Jean-Pierre. “¿Y para qué? ¿Solo para una oportuna foto?”.

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VUELOS SORPRESA

El furor político comenzó el miércoles por la noche, luego que DeSantis asumió la responsabilidad por los dos vuelos chárter en los que ese día por la noche llegaron los migrantes a Martha’s Vineyard, la idílica isla para famosos y acaudalados.

El gobierno de DeSantis dijo que se trataba de parte de un programa de $12 millones recientemente creado para “sacar” a los inmigrantes que llegan ilegalmente a la Florida, una respuesta a la actitud de la administración de Biden que no hace nada para evitar la imparable ola de migrantes que llegan a la frontera de Estados Unidos y México.

Texas tiene en práctica un programa similar, enviando a miles de migrantes a las llamadas “ciudades santuarios” en estados liberales, donde la policía local está limitada a ayudar a las autoridades federales de inmigración. Expertos de la derecha señalaron con entusiasmo a Martha’s Vineyard —fuera de Boston en el estado liberal de Massachusetts— como un buen lugar para trasladar a los migrantes.

DeSantis hizo lo mismo, y Fox News dio a conocer un video exclusivo del momento en que los migrantes llegaban a la isla.

Sin embargo, hay muchos detalles que se desconocen de toda la preparación de los dos vuelos.

El gobierno de DeSantis no reveló cuánto le costó exactamente los vuelos a los contribuyentes, aunque hay documentos que indican que la semana pasada, el Departamento de Transporte de la Florida le pagó $615,000 a una compañía de aviación, Vertol Systems Company Inc., para “relocalizar a extranjeros indocumentados”. El papel de la compañía, en caso de que tenga alguno, en los vuelos del miércoles se ignora.

La compañía de aviación y la agencia estatal no respondieron las llamadas que le hizo el viernes el Miami Herald para conocer sus comentarios.

De igual modo, tampoco se sabe si los vuelos cumplían con los términos del programa de relocalización de migrante que aprobó a principios de este año la Legislatura de la Florida, que exige que los migrantes se transporten desde la Florida.

En la conferencia de prensa, DeSantis le dijo a los reporteros que era un problema demasiado difícil encontrar migrantes que llegan a la Florida ilegalmente, ya que “no hemos visto grandes movimientos de personas que llegan a nuestro estado en grandes caravanas”. Lo que hizo la compañía de aviación fue ir a Texas para encontrar migrantes “que estaban tratando de llegar a la Florida, y ofrecerles transporte gratis a jurisdicciones santuario, de modo que volaron de Texas a la Florida y a Martha’s Vineyard”, dijo.

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SE DESCONOCEN AÚN MUCHOS DETALLES

Las pretensiones exactas de cómo los migrantes lograron ser atraídos a los vuelos son vagas.

Algunos de los migrantes dijeron que, estando en San Antonio, Texas, los reclutadores les dijeron que los mandarían a Boston para recibir autorización laboral expedita. Importantes figuras demócratas y defensores de los derechos humanos le han pedido al Departamento de Justicia de Estados Unidos que investigue el posible “secuestro” de los migrantes.

DeSantis volvió a la carga el viernes, y dijo que el programa, que corre a cargo de un contratista, era algo estrictamente voluntario, y que era “falso” que los migrantes no sabían adónde iban.

De regreso a Martha’s Vineyard el viernes, la retórica política se mantuvo al margen de los esfuerzos para ayudar a los venezolanos que han hallado refugio en la Iglesia Episcopal St. Andrews, ubicada en Edgartown.

La isla ha sido testigo de un enorme apoyo por parte de voluntarios, así como de negocios del área y funcionarios estatales.

Los voluntarios le dieron a los migrantes fuertes abrazos de despedida.

Un migrante de 27 años le declaró al Boston Globe que el agotador y largo viaje fue “brutal”.

“Primero desde Venezuela. Después de Colombia a la selva. Luego a Panamá, Costa Rica. Nicaragua, Honduras, Guatemala y México. Por último a Estados Unidos. Y entonces llegamos aquí. Me engañaron”, le dijo el nombre, cuya identidad no se reveló, al periódico.

Para los migrantes, ahora la atención se centra en la relocalización y la lucha para quedarse en EEUU.

Rachel Self, abogada de inmigración de Boston, que ha hablado de forma exhaustiva con los migrantes y su situación, dijo el jueves que agentes del Departamento de Seguridad Territorial (DHS) posiblemente han falsificado las direcciones de algunos de los migrantes en sus documentos. El resultado, dijo Self, es que muchos de los recién llegados tienen programadas audiencias a lo largo del país en una fecha tan cercana como el próximo lunes por la mañana.

Si los migrantes no acuden a estas audiencias sus posibilidades de permanecer en el país podrían estar en peligro.

Iván Espinoza-Madrigal, director ejecutivo del grupo de Boston, Lawyers for Civil Rights, dijo que a muchos de los migrantes no se les hizo las preguntas apropiadas sobre si se habían o no “escapado” de sus países.

“Parece que hay grietas en el protocolo que tienen que investigarse más a fondo. Parecen ser anomalías en los documentos de inmigración que se les entregó a las familias, y ello no hace sino aumentar la posibilidad de enfrentamiento entre los funcionarios fronterizos y los funcionarios estatales”, agregó Espinoza-Madrigal.

El viernes, el senador federal Marco Rubio, de la Florida, dijo que le “exigirá respuestas” al DHS sobre las alegaciones. Las varias llamadas que se les hicieron al DHS no fueron devueltas.

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El corresponsal de McClatchyDC en la Casa Blanca, Michael Wilner contribuyó a este reportaje.

Traducción de Jorge Posada