DeSantis arremetió contra Mickey Mouse y lo que hizo tiene grandes repercusiones | Opinión

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Para ser un tipo al que le encanta rodearse en el podio de hombres blancos con uniformes de policía, Ron DeSantis no tiene autocontrol en lo que respecta a su propio comportamiento.

El gobernador se extralimita constantemente en cuanto a sus poderes ejecutivos y no siente ni una pizca de vergüenza.

Su guerra política de palabrería con Disney World, ahora arrastrada a la arena legal por un vengativo DeSantis y por el Partido Republicano de la Florida dominado por extremistas, no es cosa de poca monta.

Atendiendo el llamado de DeSantis, la Legislatura de la Florida aprobó un proyecto de ley destinado a ayudar al gobernador a enfrascarse en una vendetta política personal contra Disney World por la postura de apoyo de la compañía a temas gay.

DeSantis y la Legislatura se han extralimitado peligrosamente.

DeSantis va tras una empresa importante en el estado que él percibe como enemigo político, y encargó al cuerpo legislativo, que ya había terminado la temporada, de eliminar apresuradamente la forma en que la corporación ha operado durante más de cinco décadas.

Tirano en Florida

El tirano desenfrenado de la Florida se salió con la suya al convocar a la breve sesión legislativa especial sobre la redistribución de distritos, programada para la semana pasada, a que se convirtiera en un foro sobre Disney World y su apoyo a los derechos de la comunidad gay.

Fue más que otro montaje de teatro político para avivar la base, pues esta vez, tiene gran consecuencias para una empresa importante que alguna vez apoyó a DeSantis con fuertes donaciones políticas. Mientras le daban dinero no era posible que hicieran nada malo.

DeSantis se está vengando descaradamente del director ejecutivo de Disney por criticar el proyecto de ley “No digas gay” que amordaza a los niños y educadores homosexuales, aprobado por la Legislatura y que ahora es ley.

Con poco tiempo para revisar algo tan complejo como las operaciones de la corporación en Orlando, DeSantis logró que los legisladores revocaran la Ley de Mejoras de Reedy Creek de 1967 que permite que Walt Disney World Resort funcione como un organismo autónomo.

DeSantis está poniendo patas arriba a esta empresa e invadiendo sus operaciones con la fuerza de su política.

Y nadie que tuviera el poder, tuvo la voluntad política de detenerlo.

Alguien tiene que controlar al fascista, y no serán sus secuaces republicanos en la Legislatura.

Ellos también están en contra de Disney y lo han dicho en público, al unísono con el gobernador.

Políticos y medios de comunicación derechistas encargados de apoyarlos, están difundiendo información errónea en la Florida sobre la compañía, incluida la inaudita falsedad de que es un lugar de preparación para pedófilos, para justificar su intrusión.

Es hora de que el sector privado de la Florida, los dueños de negocios y profesionales que en gran parte conforman el grupo de donantes del sistema político, intervengan, tomen medidas y defiendan la democracia.

Los políticos también tienen jefes: los donantes y votantes.

Desafortunadamente, los votantes no ayudan; las encuestas dicen que al menos el 58% de los floridanos aprueban del gobernador.

Estos votantes están tan metidos en una maraña de miedos y prejuicios inventados que DeSantis suscita que ya no pueden entender cómo funciona la democracia.

Pero cuando DeSantis y el Partido Republicano se salen con la suya con una legislación antigay, antimujeres y antinegra inconstitucional, cuando prohíben los libros y se entrometen en la forma como las empresas capacitan a los empleados, como lo han hecho durante esta sesión, están socavando la definición misma de democracia.

Para ellos, el dominio total del partido es su único objetivo. Para ellos, buscar el bipartidismo es un concepto pasado de moda y la definición de una unión perfecta no es aquella que dé cabida a todos, sino solo a las opiniones del partido dominante en ese momento.

Intervenir en negocios

La batalla con Disney debería ser la última gota para el establecimiento empresarial de la Florida.

Más vale que sus líderes se pongan de pie y hablen, porque DeSantis está sentando el tipo de precedente que tiene repercusiones para todos los que manejan empresas de todos los tamaños en la Florida.

No hablaron cuando DeSantis maltrató a los cruceros que intentaban restaurar las operaciones de manera segura bajo una pandemia mundial persistente. Callaron cuando ordenó a la Legislatura que aprobara una legislación que les dijera a las empresas cómo abordar y capacitar a una fuerza laboral diversa, con consideración solo para las sensibilidades de los blancos al impartir información sobre discriminación histórica.

Imagínense eso en un estado multirracial, multilingüe y multicultural como la Florida.

Actuando en confabulación el 100% del tiempo, la Legislatura dominada por el Partido Republicano y DeSantis han dejado a la Florida sin un sistema adecuado de controles y equilibrios, el principal seguro que tiene una democracia contra la extralimitación del poder ejecutivo. Repleto de designados políticos de Donald Trump y DeSantis, el poder judicial también se ha visto contaminado hasta cierto punto.

Aunque siendo abogado, DeSantis ha demostrado que no le importan los principios legales cuando él se opone a la Constitución de la Florida; asumió la tarea de redistribución de distritos para garantizar que su elaboración de mapas generara más distritos de mayoría republicana al diluir los distritos minoritarios.

Esto se llama gerrymandering, una práctica ilegal, dictaminaron los tribunales de Florida.

Pero amañar las elecciones no es suficiente para el republicano ávido de poder con aspiraciones trumpianas.

También tiene que demostrarle a Mickey Mouse quién es el jefe.

Si el gobernador se sale con la suya y orienta la ley para castigar a una empresa tan poderosa como Disney por una diferencia de opinión, ya no se puede llamar a la Florida parte de la unión.

Alguien tiene que detener a DeSantis.

Si los líderes empresariales no le hacen frente, nos esperan días más oscuros.

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