DeSantis es la amenaza más grande para Trump y no solo porque ganó en Florida | Editorial

Rebecca Blackwell/AP

Será mejor que Donald Trump tenga cuidado, porque Ron DeSantis acaba de hacerse mucho más fuerte.

La creciente tensión entre el líder republicano y su antiguo protegido no es algo nuevo. Se rumora que ambos buscan la nominación presidencial republicana de 2024, y se espera que Trump anuncie pronto su candidatura.

En las elecciones del pasado martes, DeSantis fue el rey, asegurándose una victoria histórica y llevándose el bastión demócrata del Condado Miami-Dade. Eso no es poca cosa en Florida. Pero lo que convierte a DeSantis en una amenaza para Trump no es solo su victoria de casi 20 puntos. También es que Trump tuvo una noche menos estelar.

Trump no estaba en la boleta electoral, pero de todos modos hizo que las elecciones intermedias giraran en torno a él cuando usó su influencia para para apoyar a sus candidatos leales.

De hecho, algunos de ellos ganaron. Todavía se estaban contando los votos el miércoles, pero se preveía que los candidatos seleccionados por él para el Senado y la gobernación en estados cruciales como Pennsylvania, Georgia y Michigan perdieran u tuvieran un desempeño inferior. El Partido Republicano parecía dispuesto a ganar una estrecha mayoría en la Cámara de Representantes, y tal vez en el Senado. Sin embargo, la tan cacareada marea roja parecía más bien un chorrito. Todo ello se refleja en el ex presidente que sigue insertándose en la política nacional.

Florida, en cambio, vio un tsunami rojo. Si eso fue gracias a DeSantis, a Trump, a la preocupación de los electores por la inflación o a la ineptitud de los demócratas se debatirá en las próximas semanas. Pero DeSantis emergió como la estrella de la noche del martes con mucho derecho a presumir.

Como reportó en Herald el martes, DeSantis ya ha estado diciendo a los donantes ricos que es la alternativa a Trump con mentalidad política, y que también habla el lenguaje de la base MAGA. Trump sigue siendo el líder del Partido Republicano y DeSantis tendrá que hacer un cálculo sobre si es prudente saltar a la contienda de 2024 y enfrentarse al pugilístico ex presidente.

Y DeSantis tiene puntos débiles. Se le da bien hacer declaraciones grandilocuentes en sus conferencias de prensa y en sus presentaciones en Fox News, pero no se le da bien la política más íntima y al detalle, y no es un polemista experimentado como Trump. DeSantis se muestra tenso e incómodo en el escenario del debate.

Además, tiene solo 44 años, con tiempo de sobra para postularse a la presidencia, aunque puede decidir aprovechar este innegable ascenso político.

No es solo la decisiva victoria de DeSantis lo que lo distingue. Es cómo ganó, y cómo eso podría traducirse en victorias para los republicanos en otros lugares, con la advertencia de que lo que sucede en la Florida no siempre se traduce en otros estados.

DeSantis se basó en los avances de Trump en 2020 con los electores hispanos, un bloque crucial de electores indecisos. Recibió aproximadamente el 65% de los votos en los recintos de mayoría hispana en Miami-Dade, una mejora de 16 puntos con respecto a su resultado en 2018. Consiguió el mayor margen que cualquier candidato republicano a gobernador ha logrado en el condado en al menos los últimos 40 años, informó el Herald.

Trump perdió la reelección en medio de una pandemia que él mismo desestimó. El enfoque de DeSantis ante el COVID-19 fue un riesgo, pero dio sus frutos. Reabrió la economía y las escuelas antes de tiempo. Al igual que Trump, mostró poca consideración por los 82,000 floridanos que murieron a causa del virus, pero se convirtió en un héroe para muchos floridanos y personas de otros estados que se cansaron de los cierres laborales y escolares. Su cortejo de los anti-vacunas y sus ataques a los expertos en salud pública no fueron contraproducentes.

Trump reconoce la amenaza que representa DeSantis. Celebró un mitin en Miami para el senador Marco Rubio en el que DeSantis estuvo notoriamente ausente. El ex presidente acuñó un apodo despectivo para el gobernador: “Ron DeSanctimonious”. Recientemente advirtió que si DeSantis se postula contra él “le diría cosas sobre él que no serán muy halagadoras”.

Quizá Trump entienda que una versión más disciplinada y menos propensa a las meteduras de pata pudiera ser su talón de Aquiles. DeSantis lleva la esencia de Trump en un paquete más parecido al de un estadista. Tiene más posibilidades de reconquistar a los conservadores moderados y a los independientes que quieren un líder contundente pero que rechazan el bagaje de Trump. DeSantis tendría que sobrevivir primero a unas primarias sangrientas contra Trump.

Los resultados electorales del martes esa victoria de 20 puntos, esa popularidad entre los electores hispanosdejan a DeSantis en una posición fuerte. Por ahora, de todos modos, parece que el alumno se ha vuelto mejor para ganar elecciones que el maestro.