Desalentador: baja la cantidad de tests de Covid que se hacen en el país, aunque menos de lo que caen los casos

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Una buena estrategia de testeos es fundamental para detectar y aislar a los positivos, de manera de cortar la transmisión del coronavirus
LA NACION/Manuel Cortina

CÓRDOBA.– Los testeos están cayendo, aunque menos que la cantidad de casos de coronavirus en la Argentina. El dato es significativo ya que, desde el inicio de la pandemia, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como los expertos insisten en que estas pruebas diagnósticas son la mejor estrategia para contener la curva de contagios. El país figura en la parte inferior del ranking internacional de tests por millón de habitantes realizado por el sitio es.statista: con 484.192, ocupa el lugar 15 sobre un total de 25; en la región aparece detrás de Chile y Perú, y por delante de Colombia, Brasil y México. Lidera el Reino Unido con 3.965.828.

Desde mayo, después del pico de la segunda ola, hay una reducción paulatina de la positividad de los testeos. El mapa de pruebas es muy heterogéneo en el país, con distritos que le sacan mucha ventaja al resto, tomando en cuenta el volumen cada 100.000 habitantes.

En agosto, la cantidad de tests cayó 10% y los contagios decrecieron 50% en la comparación intermensual; la positividad se ubicó en 13%. Los datos fueron procesados por LN Data sobre la Base Abierta de Covid del Ministerio de Salud, por lo que podría haber alguna discrepancia con respecto a los partes oficiales. Según la OMS, el porcentaje de positividad debe ser menor 10%; cuanto más baja, mejor detección de casos.

Una de las principales críticas de los especialistas desde que arrancó la pandemia de coronavirus fue la baja cantidad de testeos a nivel nacional: en junio, cuando el coronavirus ya llevaba 14 meses en el país, el promedio de testeos diarios por semana era de 97.656. Desde marzo de 2020 a agosto, fue de 38.826 pruebas cada 100.000 habitantes por día, con 11.413 positivos sobre ese número.

En marzo último contra el mismo mes de 2020, el inicio de la pandemia, el alza de los testeos promedio en todo el país fue del 18.967%; en la comparación de agosto contra agosto, esa suba se modera al 171%.

Entre marzo y diciembre de 2020, el pico de pruebas se registró en octubre, con 969.675 (con una positividad del 43%). Sin embargo, el mayor salto intermensual se produjo –sin contar marzo contra abril, que fue del 712%, cuando debutó la estrategia– entre abril y mayo, cuando los testeos aumentaron 119%. Dentro del mismo año, en noviembre cayeron 22% respecto de octubre. La positividad más alta el año pasado fue en septiembre (45%) y las más bajas, las de marzo (7%) y abril (12%).

Durante este año, mayo registró la mayor cantidad de pruebas diagnósticas en el país con 2.085.954, cifra que implicó un crecimiento de 6% sobre abril, mes que tuvo el mayor aumento de testeos intermensual con 65%. Entre enero y agosto hubo bajas intermensuales en las pruebas en febrero (13%), junio (8%), julio (4%) y agosto (10%). En cuanto a la positividad, mayo con 39% fue el pico y agosto, con 13%, el piso.

En junio, mientras la cantidad de tests disminuyó 8% intermensual, la variación de casos fue 20% menos (con positividad del 34%); en julio, los testeos bajaron 4% intermensual y los casos, 33% (la positividad fue del 24%). En el detalle semana a semana entre junio y agosto, la tendencia resultó similar: si bien se reduce el promedio diario de pruebas, también lo hacen el nivel de contagios y la positividad.

En la primera semana de junio, el promedio diario de testeos fue de 79.494; el de contagios, 29.723, y la positividad, 37,36%. El mismo lapso de julio, los valores fueron 58.481; 16.893 y 28,9%, respectivamente. Mientras que en los primeros siete días de agosto hubo 63.004 testeos diarios promedio, 11.542 casos positivos y una positividad del 18,25%.

Deben ser altos

El médico Conrado Estol, que monitorea los números de la pandemia, destaca que hay países que han hecho una media de tres millones de testeos por millón de habitantes, cuando la Argentina roza los 500.000: “Con bajo nivel de pruebas es muy difícil controlar los contagios, salvo con la aplicación férrea de ventilación, máscara, poco tiempo con una persona y mucho aire libre”.

Según los datos en los que se referencia, el neurólogo indicó que la Argentina está 99 en el ranking mundial; subrayó que al testear poco “no se identifica a la mayoría de los positivos y se perpetua la diseminación; aun sin vacuna, el que testea controla porque aísla”. Menciona que Dinamarca llegó a hacer 12 millones de tests por millón de habitantes. “Con el 10% de nuestra población, bajará a 200.000 diarios, cuando nosotros hacemos 100.000; su positividad es del 1%”, resume.

El epidemiólogo Hugo Pizzi coincide en que las brechas en políticas de testeos son “importantes” y graficó con los casos de Santa Fe y Córdoba: ”Iguales tamaño, demografía, actividad económica, pero mientras una hace pocos, la otra hace muchos”. Recomienda, además de “seguir testeando de manera constante”, no abandonar la “adhesión a las medidas sanitarias” porque la posibilidad de que la variante delta avance es “cierta”.

Recuerda que el estadounidense Anthony Fauci le advirtió lo mismo al expresidente Donald Trump, quien era partidario de avanzar en la eliminación de protocolos: “Testeos para aislar, inmunización completa y doble barbijo”.

Rodrigo Quiroga, investigador del Conicet y docente de ciencias químicas de la Universidad Nacional de Córdoba, señala a LA NACION que la política de testeos varía “mucho” entre los distintos gobiernos no solo por el volumen, sino por el uso de tests rápidos y si se informan o no los resultados negativos al Sistema Integrado de Salud (SISA). Enfatiza que en la actualidad hay una “fuerte incidencia” de otros virus respiratorios (rinovirus y sincitial respiratorio) que “impulsan a testear”. Generan afecciones respiratorias comunes en los niños, lo que “empujó la ocupación camas pediátricas a niveles altos, con casi nulo aporte del Covid-19”.

“También hay que tener en cuenta en los testeos el factor social, la forma en cómo cada población se vincula con el sistema de salud; hay gente que no va y eso también influye”, agrega Quiroga.

Añadió que si bien la pandemia “no se soluciona midiendo”, eso es clave para aislar positivos y sus contactos estrechos. “En unas semanas seguramente estaremos viendo una suba de contagios porque la delta está tocando la puerta”, dice.

Por provincias

LN Data analizó por distrito los testeos desde el inicio de pandemia en la Argentina hasta el 31 de agosto: con 101.215 por 100.000 habitantes, la ciudad de Buenos Aires (CABA) lidera y tiene 16.384 positivos en esa relación; le sigue Formosa, con 78.673 y 10.048 positivos. Vale aclarar que los datos de Formosa en todo este tiempo están, al menos, sospechados. Los números muestran que en nueve meses de 2020 esa provincia hizo 4032 y hasta el último día de agosto pasado, 472.092.

Detrás, con más de 60.000 tests cada 100.000 habitantes, está solo San Luis (63.480 y 15.663 positivos); arriba de 55.000 pruebas tienen La Pampa (58.725 y 18.572 positivos), Santa Cruz (54.517 y 16.161 positivos) y Córdoba (52.178 y 13.470, respectivamente).

Misiones es la provincia que menos testeos cada 100.000 habitantes registra en todo este período: 7428 con 2817 positivos para igual número de gente. Buenos Aires suma 33.904 chequeos y 11.580 contagios, queda en el pelotón del medio de la lista.

Jujuy, con 6088 positivos cada 100.000 habitantes, muestra el nivel más bajo en ese concepto (suma 23.851 pruebas por esa proporción de personas). Con 16.384 positivos, la CABA está al tope en esa comparación.

Con la colaboración de LN Data

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