Los desafíos de una nueva primera ministra sin período de gracia

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Con 61 años, Elisabeth Borne tendrá por delante aplicar el programa del presidente Emmanuel Macron, reelegido en abril por cinco años. Antes, deberá sortear las elecciones legislativas de junio, en las que el oficialismo necesita lograr la mayoría para poder enfrentar los explosivos expedientes que la esperan: la reforma del sistema de jubilaciones y del seguro de desempleo. La oposición ya expresó su hostilidad hacia la exalta funcionaria.

En su debut como primera ministra, Elisabeth Borne debe responder a una doble urgencia: constituir su gabinete y dirigir la batalla de las elecciones legislativas, al tiempo que responde a las expectativas sobre el poder adquisitivo y el clima.

"En los próximos días": sin fijar una fecha precisa, la nueva inquilina de Matignon debe constituir un nuevo equipo de gobierno "restringido", según su entorno, mientras que el nombramiento de posibles secretarios de Estado se espera en un segundo momento, probablemente después de las legislativas.

Hasta ahora actual ministra de Trabajo, Borne ocupó antes el ministerio de Transportes desde 2017, sacando adelante la delicada reforma de los ferrocarriles. Dos años después pasó a Transición Ecológica, tras la dimisión de su ministro por su fastuoso tren de vida.

La nominación de esta mujer que se presenta como alguien de izquierda y viene del Partido Socialista, apunta a ser un guiño para el electorado progresista de cara a las legislativas, en la que La Francia Insumisa, dirigida por Jean-Luc Mélenchon aspira a crear una sorpresa en las urnas.

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