Derrota en legislativas obliga a Fernández a consensuar

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El presidente argentino Alberto Fernández hace un gesto a los partidarios en la sede de la campaña del partido gobernante Frente de Todos después de las elecciones legislativas de mitad de período en Buenos Aires, Argentina, el domingo 14 de noviembre de 2021. (AP Foto/Natacha Pisarenko)

BUENOS AIRES (AP) — Tras la derrota oficialista en las elecciones legislativas, el gobierno de Alberto Fernández afronta el desafío de tender puentes de diálogo con una combativa oposición que permitan estabilizar la economía argentina y alcanzar un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para refinanciar su deuda.

La coalición peronista gobernante Frente de Todos perdió el control del Senado en los comicios del domingo y aunque sigue siendo la primera minoría en la Cámara de Diputados, acortó su diferencia con la alianza opositora de centroderecha Juntos por el Cambio.

El nuevo juego de equilibrios en el Congreso, donde también la izquierda aumentó su presencia e irrumpió una fuerza liberal antisistema, forzaría al oficialismo a consensuar la agenda económica en un escenario dominado por la inflación, el déficit fiscal, la pobreza y una incipiente recuperación que no logra contrarrestar el derrumbe del casi 10% de la actividad en 2020.

Consciente de su mayor debilidad política a dos años de su llegada al poder, Fernández propuso a la oposición consensuar el acuerdo con el FMI para refinanciar una deuda de unos 45.000 millones de dólares tomada por el gobierno de su antecesor, el conservador Mauricio Macri (2015-2019).

El mandatario peronista adelantó que “en esta nueva etapa profundizaremos nuestros esfuerzos para llegar a un acuerdo sustentable" y, para ello, en los primeros días de diciembre enviará al Parlamento un proyecto de ley que incluirá “los mejores entendimientos que nuestro gobierno haya alcanzado con el staff del FMI en las negociaciones” por la deuda argentina.

El acuerdo con el Fondo requerirá del respaldo de una oposición envalentonada luego del avance logrado en el Poder Legislativo, así como también de los sectores divergentes que integran el propio oficialismo.

Al respecto Fernández, exponente de un ala moderada del peronismo, aclaró que la iniciativa cuenta con el aval de la vicepresidenta y exmandataria Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), representante del ala más populista y con quien mantiene fuertes divergencias.

Alfredo Cornejo, titular de la Unión Cívica Radical -una de las fuerzas integrantes de la coalición opositora- cuestionó el lunes que todavía no se haya producido un llamado formal del presidente para iniciar el diálogo y apuntó que el resultado de las elecciones “significa una sola cosa: que el gobierno tiene que cambiar el rumbo”.

El opositor también se preguntó si las diferentes corrientes que integran el peronismo gobernante "están en condiciones de expresarles a los argentinos, en materia económica particularmente, cuáles son sus coincidencias”.

Los analistas son algo escépticos a su vez sobre la viabilidad de definir en un tiempo breve negociaciones que podrían conllevar un ajuste social resistido por el ala más izquierdista del oficialismo.

“El presidente va a presentar un proyecto del que no se conocen detalles. Sigue hablando de un acuerdo con el Fondo pero no parece que (en el gobierno) estén dispuestos a acceder a cosas que seguramente el FMI va a pedir... está todo muy en el aire”, dijo a The Associated Press Camilo Tiscornia, director de C&T Asesores Económicos.

Según Tiscornia, "la oposición no se va a sentar a firmar cualquier cosa, sino que va a tratar de aprovechar el poder que consiguió para ponerle límites al gobierno y tratar de que éste último pague el costo por corregir las cosas que ha ido complicando en el ultimo tiempo".

Para Alberto Ramos, economista jefe para América Latina de Goldman Sachs, el gobierno tendrá que negociar “con una oposición más revitalizada", lo que podría conducir “a un proceso de formulació

En los comicios se renovó la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.

Juntos por el Cambio obtuvo un apoyo de más de 42% a nivel nacional y una diferencia de unos nueve puntos respecto al Frente de Todos. En la camára de diputados se aseguró 116 diputados, achicando así su diferencia con el oficialismo, que cuenta con 118.

En el senado, se impuso en seis de las ocho provincias que renovaron senadores y obtuvo los cinco que necesitaba para quitarle al oficialismo el quorum.

En la provincia de Buenos Aires, el mayor distrito electoral, la diferencia de algo más de un punto que logró sobre el oficialismo tuvo sin embargo un sabor amargo ya que confiaba en un triunfo más holgado.

Es muy posible que los principales referentes de la oposición entren en una pugna de cara a las elecciones presidenciales de 2023, lo que influiría en las negociaciones que entablen con el oficialismo en el Parlamento.

Por otro lado, el traspié del peronismo a nivel nacional en un contexto socioeconómico adverso no asegura un cambio de signo político en esas elecciones presidenciales dada la gran capacidad de ese espacio político para reinventarse y unirse detrás de un líder cuando la realidad lo exige.

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