Derek Chauvin, o el rostro de la brutalidad policial en EEUU

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El expolicía blanco Derek Chauvin, una personalidad "antisocial" con una carrera marcada por la violencia, ya había realizado brutales detenciones antes de asfixiar a George Floyd, sin ser sancionado hasta ahora por un crimen que los fiscales consideraron un "impactante abuso de autoridad".

Este hombre de 45 años fue condenado este viernes a 22 años y medio de prisión por el asesinato del afroestadounidense al término de una vista en la que, por primera vez en 13 meses, habló.

"En este momento, debido a algunos asuntos legales adicionales, no puedo dar una declaración formal completa", dijo Chauvin al tribunal de Minneapolis. "Pero brevemente, sin embargo, quiero dar mis condolencias a la familia Floyd", agregó.

La muerte de Floyd, de 46 años, ocurrió el 25 de mayo de 2020 en Minneapolis, Minnesota, tras ser detenido por supuestamente comprar cigarrillos con un billete falso, y desató una ola de protestas contra el racismo y la brutalidad policial.

Por lo demás, Chauvin permaneció impasible en la audiencia del viernes. Ya durante el juicio, no reaccionó a las palabras condenatorias de los testigos, refugiándose en una frenética toma de notas en un pequeño cuaderno amarillo.

El 25 de mayo de 2020, el expolicía apretó su rodilla en el cuello de Floyd durante más de nueve minutos, incluso después de que el afroestadounidense se hubiera desmayado y su pulso fuera indetectable.

Fue la actitud de un hombre "razonable" que estaba aplicando un gesto autorizado y entrenado para detener a un sospechoso "que se resistía", argumentó su abogado Eric Nelson.

Chauvin "violó las normas", la "formación" y la "ética" del cuerpo de policía, respondió Medaria Arradondo, que dirige el cuerpo de policía de Minneapolis.

Hasta este drama que conmocionó a Estados Unidos, Chauvin nunca había sido abandonado por su jerarquía a pesar de los inquietantes precedentes.

- 22 denuncias -

Durante sus 19 años de carrera, el agente recibió cuatro medallas, pero también fue objeto de 22 denuncias e investigaciones internas, según un registro público en el que se han suprimido todos los detalles.

Sólo una de ellas fue seguida de una carta de amonestación. Según los informes de prensa, fue presentada por una mujer blanca a la que sacó violentamente de su coche en 2007 por una multa de exceso de velocidad.

Desde la muerte de Floyd, se ha levantado parcialmente el velo sobre los otros incidentes. En su acusación, los fiscales detallaron varias detenciones en las que aplicó una presión "más allá de lo razonable" sobre el cuello de los sospechosos.

En 2017, había ejercido este "modus operandi" sobre Zoya Code. "Se instaló en mi cuello", dijo la joven afroestadounidense al sitio web Marshall Project. Frustrada por el hecho de que él ignorara sus súplicas de liberarla, le había retado a que presionara más. "Lo hizo. Sólo para callarme".

En mayo, los fiscales federales revelaron que habían acusado a Chauvin no solo de la muerte de Floyd, sino también de la detención violenta de un joven de 14 años en septiembre de 2017.

"Sin justificación legal, agarró al adolescente por el cuello y le golpeó repetidamente en la cabeza con una linterna", y después "mantuvo su rodilla en el cuello y la parte superior de la espalda del adolescente que estaba tumbado boca abajo, esposado y sin ofrecer resistencia", según el escrito de acusación.

- Callado -

En el ámbito personal, han surgido pocos detalles sobre el expolicía. Chauvin tenía una esposa, una refugiada de Laos casada en 2010.

A finales de mayo de 2020, ella solicitó el divorcio. Desde entonces, los tribunales han abierto un procedimiento de fraude fiscal contra la pareja.

Excompañeros de trabajo han esbozado, bajo condición de anonimato, el retrato de un hombre tranquilo, rígido y adicto al trabajo que a menudo patrullaba en barrios difíciles.

Andre Balian, un instructor de artes marciales que lo conoció hace unos 20 años, describió a la AFP a un hombre "antisocial" que a menudo "se quedaba con los brazos cruzados, sin hablar" durante sus clases de kung fu.

El antiguo propietario de un club nocturno en el que prestaba servicios de seguridad los fines de semana habló a la prensa de un hombre "un poco racista" que hacía uso de los gases lacrimógenos al menor incidente.

El viernes, su madre, la primera persona cercana a él que salió del silencio para defenderlo, quiso romper esta imagen. Mi hijo tiene un "buen corazón" y es "un hombre tranquilo, reflexivo, honorable y desinteresado", dijo Carolyn Pawlenty.

Pero una imagen llamó la atención durante el juicio: la familia Floyd se turnó para ocupar permanentemente el asiento que les estaba reservado. El asiento para la familia de Chauvin estaba casi siempre vacío.

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