La derecha italiana muestra músculo ante las generales aunque con fricciones

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Roma, 13 jun (EFE).- Los partidos de derecha ganaron la alcaldía de importantes ciudades italianas como Palermo o Génova, en las elecciones municipales celebradas ayer, domingo, y que son vistas como antesala de las generales de 2023 y en las que, no obstante, la coalición conservadora reveló serias divisiones.

"La certeza de que el centroderecha gana en Palermo o Génova nos permite decir que en el equilibrio con el centroizquieda, al menos en este primer turno, la balanza se decanta por la derecha", celebró el ultraderechista Matteo Salvini, con el escrutinio aún en curso.

Casi nueve millones de italianos estaban convocados a votar para renovar 971 ayuntamientos, los de Génova, Verona, Parma, Padua (norte), Palermo, Catanzaro (sur) o L'Aquila (centro).

El escrutinio sin embargo empezó hoy por la tarde para dar tiempo a recontar las papeletas de cinco referendos sobre reformas judiciales celebrados contemporáneamente pero invalidados por no haber logrado suficiente participación.

LA DERECHA AVANZA

Mientras el recuento avanza lentamente, como siempre en el farragoso sistema italiano, la televisión pública (RAI) publicó unas proyecciones que, con el 17 % escrutado, confirmaban un avance de la coalición derechista, formada por Forza Italia, de Silvio Berlusconi, la ultraderechista Liga de Matteo Salvini y Hermanos de Italia, de Giorgia Meloni.

En primer lugar, su candidato en Palermo, Roberto Lagalla, ganó con un 45,7 %, acabando con la era de Leoluca Orlando, símbolo de la acogida de inmigrantes.

Los derechistas lograron reelegir en Génova al alcalde Marco Bucci (54,4 %), que al inicio de su primer mandato tuvo que gestionar el trágico derrumbe del puente Morandi en el que murieron 43 personas.

Y retuvieron L'Aquila con la reelección de Pierluigi Biondi (51,8 %), por delante de la candidata del Partido Demócrata (PD), Stefania Pezzopane (22,9 %).

HACIA UN SEGUNDO TURNO

Sin embargo en numerosos municipios hará falta un segundo turno el 26 de junio, ya que ningún candidato logró alcanzar el quórum para asegurarse la alcaldía.

Un hecho favorecido a menudo por el desacuerdo de la coalición de derechas a la hora de presentar un candidato conjunto, ya que en algunas circunscripciones Berlusconi, Salvini y Meloni fueron por su cuenta, con candidatos distintos o acuerdos puntuales.

Es el caso de Catanzaro (sur), que tendrá que celebrar un segundo turno entre Valerio Donato (44,7 %), apuesta conservadora sin el apoyo de Meloni, y el progresista Nicola Fiorita (31,2 %).

En Verona (norte), feudo derechista, también hará falta un segundo duelo entre el exfutbolista Damiano Tommasi, candidato del PD, con el 39,3 %, y el alcalde saliente, Federico Sboarina (29,0), alfil de Meloni.

La unión derechista, que gobierna catorce de las viente regiones del país, no pasa por su mejor momento dado que mientras Berlusconi y Salvini se integran en el Gobierno de unidad nacional de Mario Draghi, Meloni ejerce de oposición en solitario.

Esto ha hecho que la política romana se dispare en todas las encuestas, en muchas de ellas como primer partido del país, mientras que sus dos socios caen en picado. De hecho las proyecciones revelan que Hermanos de Italia ya supera a la Liga en muchas ciudades.

Por ejemplo, las consecuencias de la división fueron evidentes en Verona, donde de haber ido unidos Sboarina ya habría sido reelegido.

"El centroderecha gana unido. Si se divide, como en Verona, Parma o Catanzaro, solo podría vencer o jugársela en el segundo turno", sostuvo, consciente de la galopada de su socia Meloni, que podría desplazar a la Liga en numerosos ayuntamientos.

UN LABORATORIO ELECTORAL

Estas elecciones municipales, además de demostrar un considerable descenso de la participación (54,73 % del censo, 6 puntos porcentuales menos que en 2017), también sirvió para ensayar otras alianzas de cara a las generales, como la del PD y el Movimiento Cinco Estrellas (M5S), con la que aspiran a parar los pies a la derecha.

Ambas formaciones, que gobernaron Italia entre el verano de 2019 y febrero de 2021, en los peores momentos de la pandemia, concurrieron juntas en Catanzaro, Génova o en L'Aquila, colándose en el segundo turno.

"Pero hemos dado pasos adelante", alegó la portavoz del PD, Debora Serracchiani, destacando el triunfo del centroizquierda en Lodi (norte), en Lombardía, tradicional feudo de la Liga de Salvini.

Especialmente interesante es el resultado en Parma (norte), donde hace diez años el M5S ganaba su primera capital de provincia con su candidato Federico Pizzarotti, todo un hito histórico para la formación, entonces orgullosamente antisistema.

Ahora el partido, más que erosionado por sus idas y venidas en los últimos años, ni siquiera presentó un candidato en esta ciudad.

Michele Guerra, delfín de Pizzarotti, que renegó del M5S, y apoyado también por el PD, quedó por delante con un 46,6 % seguido por el derechista Pietro Vignali (21,8 %), pero no bastará y ambos deberán medirse en un segundo turno, como en otros muchos lugares.

Gonzalo Sánchez

(c) Agencia EFE

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