La derecha más dura se une detrás del rechazo a la reforma de la Constitución en Chile

Víctor García
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SANTIAGO, Chile.-Hay una facción de la derecha más dura de Chile que salió de su ostracismo y que se siente traicionada por el gobierno de Sebastián Piñera .Un grupo que lo responsabiliza por no custodiar los intereses considerados propios del sector, y que se divorció del presidente cuando abrió la puerta para una opción impensada: aceptar un plebiscito para reformar la Constitución de 1980.

Alineado detrás de la opción del rechazo ante una nueva Carta Magna para el referéndum de pasado mañana, el sector más conservador de la política chilena emergió tras el estallido social como un grupo organizado y de carácter confrontativo, además de contar con un marcado espíritu de patriotismo y antiglobalización y una admiración expresa por referentes como Donald Trump , Jair Bolsonaro y el partido español VOX.

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De un rango etario diverso, aunque aún acotado en su masividad, el movimiento se gestó desde la Unión Demócrata Independiente (UDI), el partido de derecha más tradicional y con mayor representación parlamentaria.

"Esta derecha no se declara pinochetista, sino que ahora es defensora del modelo de modernización del régimen militar. Y su base electoral no está en los jóvenes, sino en los intelectuales orgánicos de derecha, que son profesionales y liberales. Es un patrón que ha cambiado", manifestó la historiadora de la Universidad de Chile Isabel Torres.

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Precisamente desde esa matriz, y sin esconder una marcada valoración del régimen de Augusto Pinochet, emergió José Antonio Kast, un político chileno que luego de renunciar a la UDI fundó el Partido Republicano, un grupo que se ubicó aún más al extremo de la derecha conservadora y que se opuso al estallido social y la opción de crear una nueva ley fundamental.

"Este conglomerado representa a un sector que intenta de manera más clara defender la actual Constitución y usa estrategias confrontativas para ganar adhesión. Además, tiene un discurso fuertemente dogmático que encarna su líder, Kast. Es una derecha que ha intentado adoptar colores propios y una estrategia de fuertes convicciones y principios. Incluso tratando de vincularse con ideas conservadoras y hasta religiosas, que busca insertarse también en espectros más populares, como el mundo evangélico", explicó Raúl Elgueta, académico de la Universidad de Santiago de Chile.

En la antesala del referéndum, sus adherentes y representantes potenciaron su influencia en las redes sociales y, en menor medida, a través de movilizaciones, principalmente en el sector de oriente de Santiago, la zona más acaudalada.

Simbolismos

De perfil menos masivo y bastante más acotadas en convocatoria que las manifestaciones por el sí, estas marchas se caracterizaron por la ausencia de desórdenes y por la polémica presencia de algunos simbolismos asociados a corrientes como el nazismo, el fascismo y peticiones expresas de libertad a militares detenidos por violaciones de los derechos humanos durante la dictadura.

"Los representantes de este bloque hacen constantes idealizaciones del pasado, propias del pensamiento conservador, y tienden a tomar de manera dogmática posturas adoptadas de sus propias familias anteriormente. Además, tienen una estrategia de mucha provocación", añadió Raúl Elgueta, director del magíster en Ciencias Sociales de la Universidad de Santiago de Chile (Usach).

Otro punto en común que se potenció con el estallido social y el acuerdo político transversal tuvo que ver con su profunda crítica a Piñera y al liderazgo de referentes de derecha que tendieron puentes con el centro.

"Los reproches a Piñera son porque está gobernando para la oposición o dejó abandonado a su sector, frente a una serie de medidas contrarias a su proyecto o ideario", dijo la académica Isabel Torres. En todo caso, el resultado del domingo marcará una paradoja de la que no escapa el bloque oficialista.

"La derecha también enfrenta el plebiscito desde dos posturas. Hay un sector mayoritario que está por el rechazo, pero también su mayor carta presidencial, que es Joaquín Lavín, ya explicitó su apoyo a aprobarlo. Entonces, aunque pierda el rechazo, lo importante será el porcentaje. Si el rechazo llegara al 30% de los votos, sería un resultado esperado. Si alcanzara un 20%, claramente sería una catástrofe, pero si alcanzara un 40%, sería un tremendo resultado para el sector. Así que el domingo será importante para esclarecer en qué pie queda la derecha", explicó a LA NACION Francisco Covarrubias, decano de la Facultad de Artes Liberales de la Universidad Adolfo Ibáñez.