Depresión económica individual, el apostolado en 2023

Ten cuidado. Todos estamos en una depresión económica individual, y dependerá de cada persona el poder salir de este estadio debido a que las administraciones de hoy en día están preocupadas por la macroeconomía para mantener un liderazgo económico-financiero-energético en el mundo, pero dejando a un lado al individuo.

Hoy, como dijeran, si tienes una crisis convertida en depresión económica individual, sal como puedas, pero con conocimiento de causa. Los países, en este último trimestre de 2022, han experimentado un crecimiento económico, con una inflación alta, y esto no conviene a las economías. Ello debido a que el consumo no baja, lo que ocasiona una falta de oferta en los mercados ante un consumidor que sigue comprando, pero cuyo poder adquisitivo ha ido disminuyendo ante salarios contraídos.

La pregunta que rondará a inicios de 2023 es si el dinero remunerado por una actividad podrá incrementar y ajustarse a la inflación observada acumulada al cierre de este año para poder incrementar el poder adquisitivo de las personas.

Todo esto se refiere a la economía de un país, y no de una sociedad. Ante esta situación, la recesión técnica, programada en 2022, surgirá no de una crisis de los mercados, sino de una necesidad de controlar a una variable, lo que influye en las economías e incrementa el costo de los insumos en una sociedad: ¡inflación!

BAJOS CRECIMIENTOS Y DEPRESIÓN ECONÓMICA

La recesión es determinada en un tiempo de periodicidad cíclica constante ante la observación de bajos crecimientos y una depresión económica. Depende del tiempo que dure una crisis en los mercados, sectores financieros y comerciales en una nación.

Pero hoy ha surgido una bifurcación de una variable adicional, no en la economía de una nación, sino en la sociedad en forma individual. Esta variable la llamaremos depresión económica individual.

Esta nueva variable la hemos centralizado en el individuo que está incrustado en una sociedad de mercado libre o cerrado. En este, la principal característica radica en el poder adquisitivo que tiene, en un periodo, para hacer frente al tener asequibilidad a recursos, insumos, servicios, energéticos, productos y conocimiento para el poder vivir.

El no cubrir lo anterior, por un periodo largo, creará en él una crisis individual. Para salir de esta dependerá de si hay estrategias que lo incluyan, por las administraciones vigentes en su nación, desde un punto de vista económico dentro del producto interno bruto. El objetivo deberá permitir el tener acceso a conocimiento y un salario que puedan cubrir las necesidades de su núcleo familiar. No para sobrevivir, sino para vivir en crecimiento continuo en el largo plazo.

Todo ser, cuya función dentro de una economía genere un flujo de efectivo para su entorno familiar, es expuesto a tener una depresión económica individual, y el resultado eminente está en ella.

DEMANDA DÉBIL DE INSUMOS

Cuando se manifiesta por una contracción económica, al mantener un salario por debajo del aumento de la canasta básica, se ocasiona una demanda débil de insumos, da lugar a tener un bajo o nulo crecimiento en la economía en la sociedad y provoca una caída de conocimiento por la falta de recursos para tener acceso, dejándolo expuesto a tener una crisis en el largo plazo.

La receta principal por las administraciones de los países es aumentar la protección social por medio de “programas” otorgando dineros, sin esfuerzos de adquirir conocimiento. Estos deberían ser de corto plazo, y no ser parte del poder adquisitivo, con la esperanza de suspender la emigración de personas a otros países.

Recordemos que toda persona que labora recibe una retribución de peculio, y que dependerá de que existan las condiciones para que este sea continuo de largo plazo, siempre y cuando una economía esté sustentada, su crecimiento económico, en el desarrollo del mercado interno, para poder posteriormente ser parte de los mercados mundiales.

La depresión económica individual surge en 2022 derivado del incremento de los energéticos, ante una afectación global derivada de la invasión de Rusia a Ucrania, y que, en forma paralela, ocasionó un descontrol financiero mundial ante la contracción en el crecimiento económico de las naciones, lo que causó una falta de oferta en los mercados por la baja compra de los individuos ante la reducción de un poder adquisitivo, mermado por las nuevas condiciones laborales después de la pandemia del covid-19.

OFERTA VS. DEMANDA

Estos detonadores dieron lugar al descontrol de la variable que ninguna economía mundial quiere controlar, y cuya receta principal para mitigar está en forma directamente proporcional a aumentar el costo del dinero para reducir la demanda y aumentar la oferta; es realizado por medio del incremento de las tasas de interés de los bancos centrales, y dependerá de poder llegar a lo más cercano del objetivo base calculado para la inflación.

Por tal motivo, la depresión económica individual surge de una crisis financiera-económica-energética de variables cíclicas. Depende de las decisiones de la administración de un país el poder tener las condiciones necesarias para que los individuos estén en el menor tiempo en este nuevo fenómeno económico.

Recordemos que, para un individuo, el valor de la moneda de su país depende de otras. Entre mayor sea, menor dinero tiene que cambiar para poder tener acceso a tecnología, inversiones o insumos en el dado caso que no lo haya en su mercado para cubrir las necesidades, y asimismo dependerá del costo del dinero para poder apalancar el tener un medio de transporte, vivienda o insumos. Pero si el dinero cuesta más y hay una inflación por arriba de esta, la depresión económica individual será más severa en un periodo largo. N

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Ramsés Pech es analista y asesor de la industria energética y en economía. Es autor del canal Energía sin política. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.

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