Alonso se vuelve a apuntar a la fiesta de Verstappen

Madrid, 28 may (EFE).- El neerlandés Max Verstappen (Red Bull), que salió desde la 'pole', reforzó su liderato en el Mundial de Fórmula Uno al ganar este domingo el Gran Premio de Mónaco, el sexto del campeonato, que se disputó en las calles de Montecarlo; donde el español Fernando Alonso (Aston Martin) volvió a brillar y concluyó segundo, logrando su quinto podio de la temporada.

Verstappen, de 25 años, que busca un tercer título seguido, firmó su trigésima novena victoria en la F1, la cuarta de la temporada y la segunda en el principado de la Costa Azul, por delante del doble campeón mundial asturiano, de 41; que sumó, con otra brillante actuación, su podio número 103 en la categoría reina. En la carrera más icónica del campeonato, que comenzó en seco y acabó con el pavimento mojado; que tuvo momentos en los que, a causa de la lluvia, se rozó el caos; y que el francés Esteban Ocon (Alpine) concluyó tercero.

El otro español, Carlos Sainz (Ferrari), acabó octavo una emocionante prueba tras la cual 'Mad Max' lidera el Mundial con 144 puntos, 39 más que su compañero, el mexicano Sergio Pérez, que -tras accidentarse en la primera ronda de la calificación (Q1)- arrancó último y concluyó decimosexto.

Alonso, con 93 puntos, confirmó su tercer puesto en un campeonato en el que, por detrás de los muy superiores monoplazas de la escudería austriaca -con pleno de triunfos en las primeras seis carreras-, se ha convertido en la gran sensación del arranque de curso. El doble campeón mundial asturiano no pudo capturar su tan ansiada victoria 33 en la categoría reina; pero dio un salto cualitativo y firmó, tras cuatro terceros, su mejor resultado de la temporada; en la pista en la que ganó dos veces: en 2006 -la temporada que revalidó título- y al año siguiente.

El nuevo ídolo deportivo de los Países Bajos disfruta de la mejor máquina -la que diseñó el gurú de la aerodinámica, el inglés Adrian Newey-, pero la superioridad mecánica no resta un ápice a su talento. Tras ganar en el bello principado de la Costa Azul, deshizo a su favor el empate que le unía al alemán Sebastian Vettel -que lideró la anterior etapa gloriosa del equipo (2010-13)- y, con 39, ya es el piloto con más victorias de toda la joven pero muy exitosa historia de Red Bull.

Verstappen había liderado todas las tablas de tiempos del fin de semana, salvo la del primer libre, que encabezó Sainz, antes de firmar el sábado su vigésima tercera 'pole' en F1; la que se le escapó a Alonso- que este domingo se volvió a unir a la exhibición de 'Mad Max'- por sólo ocho centésimas. El súper-depredador neerlandés, completando un tercer sector de auténtica locura -rozando tres muros-, le había arrebató al astro astur, en el último tramo de su última vuelta, el primer puesto de una parrilla en la que ambos ocuparon la primera fila; por delante de Ocon y de Carlos, beneficiados por la sanción de tres puestos en parrilla impuesta al monegasco Charles Leclerc.

El compañero de Sainz, que había acabado tercero la espectacular calificación del sábado, pero fue sancionado por haber molestado en pista a Lando Norris (McLaren), arrancó sexto -el puesto en el que concluyó-, desde la tercera fila. Al lado de otro inglés, el séptuple campeón mundial Lewis Hamilton, que, con tres victorias sigue siendo el más victorioso de entre los activos en las calles del Principado; y que, antes de acabar cuarto -y marcar la vuelta rápida- había arrancado quinto.

En un circuito mítico en el que nadie iguala la media docena de triunfos del legendario Ayrton Senna, que ganó tres Mundiales para Brasil antes de morir accidentado, el 1 de mayo de 1994, en Imola (Italia). En una región en la que la pasada semana las inundaciones provocaron una auténtica tragedia humana; y, de paso, la suspensión del Gran Premio de la Emilia Romagna.

La F1 recuperó la normalidad este fin de semana con una carrera en la que el mexicano 'Checo' Pérez -accidentado en la Q1- arrancó desde el último puesto en parrilla. Con el neumático medio, al igual que su compañero neerlandés: el mismo compuesto que usaron desde inicio Hamilton y Ocon, en una parrilla en la que sólo el chino Guanyu Zhou salió con el blando y los dos españoles lo hicieron con el duro.

Fernando no atacó, Verstappen salió bien; Carlos aguantó la embestida inicial de Hamilton, y en los primeros compases de la prueba no se alteraron los puestos cabeceros.

Tanto 'Checo', como Zhou, que salían desde atrás del todo, pararon tras la primera vuelta, para instalar el compuesto duro con el que pretendían acabar la prueba.

Sainz se tiró a por Ocon antes de la chicane en la undécima de las 78 vueltas y en su intento dañó parte de su alerón delantero, lo que no le impidió seguir en pista, aunque se le mostró la bandera blanca y negra (similar a la tarjeta amarilla, en términos futbolísticos). Sólo un par de vueltas antes de que Alonso se preocupara de un hipotético pinchazo en la rueda delantera izquierda que, finalmente, no fue tal.

La lucha por la gloria se dirimía en la pista más corta del Mundial (3.337 metros), en cuyas estrechas calles es casi imposible adelantar; por lo que, si los nubarrones que se aproximaban a la pista monegasca no descargaban, sólo cabía esperar, sobre el papel, fallos de los demás; al tiempo que era imperativo evitar los errores propios.

Pero las radios comenzaban a hablar claramente de lluvia cuando 'Mad Max', con graining en los neumáticos delanteros, comenzó a doblar coches a partir del trigésimo giro, incluido al propio 'Checo', al que rebasó en el túnel una vuelta más adelante.

Hamilton entró en garajes en la 32; una vuelta antes de Ocon -asimismo para poner duros-, para el que Alpine efectuó una mala parada que no supo aprovechar Ferrari, que instaló el medio en el coche de Sainz; que regresó a pista, enfadadísimo, por detrás del francés.

Comenzó a gotear y aumentó la emoción, cuando el canadiense Lance Stroll -el nuevo compañero de Alonso- fue el primero en instalar los intermedios, poco antes de perder el control y quedar fuera de carrera. Con la pista poniéndose peligrosa, Carlos le lanzó nuevos ataques a Ocon, que se defendía como gato panza arriba.

En la 55 paró Alonso -que puso medios, en un claro error de su equipo- y Ocon -a intermedios-, antes de que Carlos trompease y de que Fernando volviese a parar, un giro después, a instalar el compuesto intermedio. El mismo que colocó Verstappen; que sufrió de lo lindo para alcanzar el box antes de cambiar ruedas.

Por fortuna para el astro astur, la 'doble parada' no le supuso perder posición; y a 20 vueltas para meta, mantenía a cinco segundos a Ocon; en un trazado convertido en auténtica pista de patinaje: cuando todos rodaban con intermedios y algunas zonas eran claramente de neumático de lluvia extrema. Con el caos a punto de hacerse realidad.

No fue así, y, tras una auténtica lección de pilotaje, los tres del podio festejaron, aliviados, al haber salvado los muebles en una carrera muy peligrosa en su tramo final.

Verstappen confirmó que es el hombre a batir y Fernando -que se marchó "muy contento con el segundo puesto", el mejor de 2023- que seguirá al acecho, en espera de algún nuevo fallo de los toros rojos. Ocon firmó, a los 26, su segundo podio, después de la victoria de hace dos años en Hungría, que logró gracias a la impagable labor de contención sobre Hamilton que efectuó Alonso, de aquella su compañero- en el Hungaroring.

En una reedición de la 'Alonsomanía', puesta de moda a principios de siglo, el Mundial se reanudará el próximo fin de semana con el Gran Premio de España, en el circuito de Montmeló (Barcelona); que volverá a llenarse a reventar, en espera de la '33'. En el escenario de la 32. Y con motivo de la trigésima tercera vez que la prueba española se disputará en el Circuit de Catalunya.

Adrian R. Huber

(c) Agencia EFE