Con dos jonrones de Luis Arráez como punta de lanza, los Marlins renacen para vencer a los Bravos

Quizá lo peor pasó ya. Tal vez los Marlins encontraron la manera de vencer a los Bravos de manera consistente. Lo cierto es que lograron una victoria en el momento más dramático, cuando restan apenas un palmo de juegos para el cierre de la temporada regular.

En una batalla tremenda que resultó un verdadero carrusel de emociones y acciones, los peces vencieron el viernes en la noche 9-6 delante de 17,692 aficionados en el loanDepot park para apuntarse su segunda victoria en 10 enfrentamientos contra los georgianos en este 2023.

Para eso se necesitó de un esfuerzo tremendo y, especialmente, de una jornada inolvidable de Luis Arráez, quien pegó dos cuadrangulares por primera vez en un juego en su carrera de Grandes Ligas e implantó una marca personal para una temporada con nueve.

“Así mismo es, inolvidable, porque no había logrado esto, salvo en el Clásico Mundial, pero en Grandes Ligas nunca antes’‘, comentó Arráez, quien le conectó dos bambinazos a Estados Unidos en el evento efectuado en este mismo parque. “No salgo a dar jonrones, solo quiero pegar hits, pero me están saliendo’‘.

Quien vio el comienzo del encuentro pensaría que Atlanta aún se encontraba bajo los efectos del champán celebratorio de la corona divisional, porque no todos los días Miami les pisa el plato en cuatro ocasiones con un despliegue de fuerza en las primeras dos entradas.

Arráez dio inicio al buen momento con su tercer cuadrangular de la temporada en el primer turno al bate y su octavo de la contienda, antes de que de Bryan De La Cruz con sencillo y Jesús Sánchez con triple remolcaron una de manera per cápita.

Un metrallazo de Burger en el segundo episodio significó la cuarta de Miami y le daba a Johnny Cueto un margen de seguridad considerable, pero con un equipo como Atlanta -muy probablemente el más completo de las Grandes Ligas- ninguna distacia es suficiente.

La ofensiva de los Bravos comenzó a carburar a partir del tercer episodio, primero con un cuadrangular de Michael Harris y prosiguió con un indiscutible impulsor de Austin Riley que mostraban como la faena del pitcher dominicano se agrietaba a medida que el juego se hacía viejo.

“Esa es una de las mejores alineaciones que he enfrentado en mi carrera y quizá la mejor ahora mismo de las Grandes Ligas’‘, expresó Cueto, quien se fue luego de cuatro tramos de faena. “Me mita era mantener a mi equipo en la pelea. No es fácil dominar a un grupo de bateadores como esos, pero traté de hacerlo en lo posible’‘.

Atlanta marcaría una en el cuarto con elevado de sacrificio de Ronald Acuna, otra en el quinto con una conexión similar de Amed Rosario y tomaría el comando del partido en el sexto con un sencillo de Ozzie Albies que trajo para la goma a Orlando Arcia y a un Acuna que corrió como un loco desde la inicial.

En una verdadera batalla de voluntades, los Marlins retomarían el mando en una séptima entrada de cinco carreras que inició Arráez con su segundo cuadrangular de la noche y que capitalizaría Jacob Stallings con un doble que limpiaría las almohadillas.

Baste decir que esas cinco anotaciones en la séptima igualaron el total de carreras generadas en cuatro juegos durante la serie anterior contra los Cerveceros en Milwaukee y que este fue la 38va victoria de Miami viniendo de abajo en la temporada.

“Este equipo ha demostrado que se levanta en situaciones adversas’‘, agregó Arráez. “Ese equipo de Atlanta es bueno, pero si pensamos que vamos a perder, pues vamos a perder. En el pasado nos ha ido mal contra ellos, pero podemos cambiarlo todo’‘.