¿Por qué Jerome Powell actúa como actúa?

El titular de la Reserva Federal, Jerome Powell, insiste en seguir aumentando la tasa de interés
El titular de la Reserva Federal, Jerome Powell, insiste en seguir aumentando la tasa de interés - Créditos: @getty images

El PBI de Estados Unidos lleva dos trimestres estancado, la tasa de desocupación es de apenas 3,7% de la fuerza laboral (por razones de oferta de mano de obra) y, entre junio y julio pasados, el nivel general de los precios al consumidor se mantuvo constante. En estas condiciones, ¿por qué el Sistema de la Reserva Federal insiste con seguir aumentando la tasa de interés que maneja?

Al respecto conversé con el italiano Luigi Ceriani (1912-1999), quien desarrolló buena parte de su labor profesional en la Banca Nazionale del Lavoro (BNL).

–Según Alessandro Roncaglia, dicha labor se desarrolló en dos etapas.

–Así es. En 1937 ingresé al departamento de investigaciones económicas de la BNL; luego pasé al departamento de servicios generales, colaborando con el secretario del directorio del banco, lo cual me expuso, sin intermediación, al proceso de toma de decisiones, al desarrollo y a los problemas de la banca. Antifascista convencido, en 1943 me negué a recibir órdenes de la recientemente creada República Social Italiana, que requería que las oficinas centrales de la BNL fueran transferidas a Venecia, y me vi obligado a renunciar.

–¿Y la segunda etapa?

–Retorné al banco luego del arribo de las tropas aliadas a Roma. En 1946 me hice cargo del departamento de investigaciones económicas, del cual me retiré en 1976.

–Su principal legado surgió durante la segunda etapa.

–Efectivamente. Imbriani Longo, titular de la BNL, deseoso de borrar la imagen fascista que la institución tenía en el exterior, aceptó gustoso mi propuesta de crear una revista de economía en inglés. Así nació la Banca Nazionale del Lavoro Quarterly Review, en 1947, y su hermana en lengua italiana, Moneta e Credito, al año siguiente, que edité durante 40 años (hasta 1988, es decir, hasta 12 años después de haberme retirado de la jefatura de investigaciones económicas).

–De la primera de las revistas mencionadas destaco la serie titulada Recuerdos de economistas eminentes, que inauguró en 1979 con el testimonio de John Richard Hicks.

–Enfoque que resultó pionero. Con posterioridad, aparecieron entrevistas en revistas técnicas, como el Journal of econometrics, Macroeconomic dynamics, etcétera, así como libros que recogen testimonios de la vida y la obra de colegas, entre los que merecen destacarse los compilados por William L. Breit y Roger W. Spencer, que contienen entrevistas a los galardonados con el premio Nobel en economía.

–Valiosos documentos, porque muestran cómo algunos de los economistas más renombrados tuvieron que superar enormes dificultades por el país donde nacieron, su religión, el color de su piel, etcétera.

–Así es, material particularmente útil para los jóvenes que se desaniman cuando aparece el primer escollo en su vida personal o profesional.

–Ayúdeme a entender el comportamiento del actual titular de la Fed.

–En la reciente reunión de banqueros centrales, que tuvo lugar en Jackson Hole, Wyoming, Jerome Hayden Powell afirmó textualmente, que “la historia ha demostrado que aflojar la política prematuramente es un error”. De manera que hay que entender su decisión de seguir aumentando la tasa de interés que maneja, desde la lógica de los procesos decisorios.

–Lo escucho.

–Luego de cuatro décadas con estabilidad de precios, desde comienzos de 2021 Estados Unidos volvió a padecer inflación, y durante buena parte del año pasado el fenómeno no generó ninguna reacción por parte de las autoridades. Por el contrario, y más allá de la concentración del aumento de los precios en los de los productos energéticos, la política fiscal fue muy expansiva.

–Hasta que se decidieron a actuar.

–Así es. La Fed aumentó la tasa de interés que maneja, primero medio punto porcentual anual, y luego –en un par de oportunidades– 0,75 puntos porcentuales. Ubicándola en el rango 2,25% a 2,5% anual; es decir, todavía bien por debajo de la tasa de inflación interanual, que en julio de 2022 fue de 8,5%.

–A la luz de los indicadores que mencioné al comienzo de esta conversación, ¿no debería revisar su actual política de aumento de tasas de interés?

–El proceso decisorio, en condiciones de incertidumbre, es decir, siempre, se entiende bien aplicando el denominado esquema “error tipo I, error tipo II”, que todos aprendemos en los cursos de estadística.

–Aplíquelo.

–El referido esquema dice que Powell se equivoca si sigue aumentando la tasa de interés que maneja, y resulta que por el estancamiento y el freno de la tasa de inflación no solo no son necesarios otros aumentos, sino que habría que pensar en alguna pequeña disminución; pero también se equivoca si deja de aumentar la tasa y resulta que, en los próximos dos meses, el aumento promedio de los precios al consumidor se ubica en 1% mensual. En el primer caso, por exceso, se arriesga a que aparezca una pequeña recesión; en el segundo, por defecto, a tener que volver a modificar su política de tasas, comprometiendo su credibilidad. Esto explica su aseveración referida a lo que enseña la historia, que solo mucho tiempo después de cada episodio puede pronunciarse al respecto.

–En noviembre próximo los estadounidenses irán a las urnas, para la denominada elección de medio período. Seguramente que tanto el presidente Joseph Robinette Biden, como sus asesores, deben estar presionando a Powell para que revise su decisión.

–Nuevo ejemplo de la tensión que existe en los Estados Unidos entre el presidente de la Nación y el titular de su banco central. Para despolitizar el accionar de la Fed, la duración de los mandatos no coincide: cuatro años, en el caso del presidente de la Nación; cinco en el caso del titular de la Fed. De manera que todo presidente “hereda” al titular de la Fed nombrado por su antecesor, no siempre le renueva el mandato, ubica en el puesto a una persona “de los suyos”, pero resulta que cuando el recién nombrado ocupa el cargo, se pone la camiseta de la Fed y, si es necesario, ignora los consejos presidenciales.

–En la Argentina algunos recomiendan la independencia del Banco Central y otros, directamente, el cierre de la institución.

–Conozco los argumentos. La propuesta es entendible a la luz de la tragedia inflacionaria que ustedes han vivido desde fines de la Segunda Guerra Mundial. Pero no estoy seguro de que resulte factible, porque cada país tiene su historia, su estilo político, su respeto institucional, etcétera. Es difícil pensar que, vía la desaparición del Banco Central, se podrá lograr de prepo el equilibrio fiscal. El hilo se corta por el lugar más débil. ¿Seguro que cuando los gobernadores no puedan pagar los salarios públicos con los dólares que recaudaron, bajarán los salarios? Porque si cuando falta un bien aumenta la demanda de sustituto más próximo, la referida situación generará la emisión de cuasi monedas.

–Don Luis, muchas gracias.