Crisis diplomática por un río amenaza con cerrar la frontera entre Haití y República Dominicana

Una disputa sobre una vía fluvial crítica que separa Haití de la República Dominicana amenaza con desembocar en una crisis diplomática esta semana, en la que Santo Domingo amenaza con cerrar los cruces terrestres, aéreos y marítimos con Haití.

El gobierno del presidente dominicano Luis Abinader lanzó la amenaza esta semana tras acusar a los haitianos de construir un canal en el río Dajabón en el noreste de Haití, infringiendo un tratado de casi un siglo entre las dos naciones que comparten la isla de La Española.

Ante la amenaza de cierre para el jueves, Haití desplegó una delegación de técnicos a última hora de la tarde del miércoles hacia Santo Domingo para discutir sobre los recursos hídricos que comparten ambos países, informó el Ministerio de Asuntos Exteriores haitiano.

Estaban tratando de encontrar “una solución justa y definitiva al problema” sobre el uso equitativo del río Masacre, dijo el Ministerio en un breve comunicado.

La situación ha llamado la atención de las autoridades estadounidenses, que están intentando ponerse en contacto con las dos partes antes que se tomen medidas drásticas. La embajada de Estados Unidos en Santo Domingo ha alertado a los estadounidenses del posible cierre de la frontera, advirtiéndoles que si se cierran las fronteras no podrán cruzar entre los dos países. La embajada también señaló que los pasos fronterizos terrestres de Dajabón-Ouanaminthe y Elías Piña-Belladere ya están cerrados.

La posible guerra del agua tiene repercusiones más allá del norte de Haití, donde el río Dajabón, cerca de la ciudad dominicana de Dajabón y la haitiana de Ouanaminthe, fue escenario de la ejecución de miles de haitianos por el dictador dominicano Rafael Trujillo en 1937. La matanza se conoció como la Masacre del Perejil.

Haití es el tercer socio comercial de la República Dominicana. La República Dominicana exporta $1,000 millones en bienes a Haití e importa unos $11 millones. El Banco Central de la República Dominicana dijo que el comercio informal que tiene lugar a lo largo de la frontera aporta otros $430 millones.

Lo que está en juego en el conflicto es el derecho de Haití al agua, y si cualquiera de las dos acciones, la amenaza de cierre o la construcción del canal, infringe un acuerdo de 1929 que establece los derechos de ambas naciones a usar de forma justa y equitativa las aguas de los ríos que se extienden a ambos lados de la frontera.

La vía fluvial siempre ha sido una fuente de conflicto entre las dos naciones. En el pasado, los haitianos han acusado a los dominicanos de actuar unilateralmente con sus construcciones y en infracción del tratado. En 2021, el presidente haitiano Jovenel Moïse inició la construcción de un canal y se vio obligado a detenerla tras las protestas de las autoridades dominicanas.

Ese año los dos gobiernos llegaron a un nuevo acuerdo específicamente sobre el río Dajabón, formando una comisión técnica binacional del sector del agua y acordando que ninguna de las partes actuaría unilateralmente. Pero los dominicanos insistieron en que primero había que detener la construcción. Moïse fue asesinado poco después y la empresa cubana que realizaba las obras suspendió la construcción por falta de pago. Recientemente, se reanudaron las obras mientras la iniciativa privada recurría a los campesinos.

Las autoridades dominicanas afirman que la construcción del canal es obra de particulares que buscan lucrar con el agua del río. Fuentes del gobierno haitiano afirman que es posible que algunos políticos, que buscan obtener favores y socavar un gobierno central débil, estén avivando las llamas.

Los cierres fronterizos pendientes se anunciaron el lunes. Las autoridades dominicanas anunciaron que habían suspendido la entrada de todas las personas implicadas en el conflicto, dejado de expedir visados a haitianos hasta nuevo aviso y mantenido el cierre total de la frontera en Dajabón.

Si el conflicto no se resuelve antes del jueves, la República Dominicana también dijo que cerraría completamente la frontera para el comercio terrestre, marítimo y aéreo, según un comunicado del gobierno.