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Alexis Vega, el futbolista de Chivas al que todo le sale mal: falla penal clave

Alexis Vega en el partido entre Chivas y Pumas del pasado sábado. (Mauricio Salas/Jam Media/Getty Images)
Alexis Vega en el partido entre Chivas y Pumas del pasado sábado. (Mauricio Salas/Jam Media/Getty Images) (Jam Media via Getty Images)

Alexis Vega no encuentra salida para el momento de penumbra que vive en Chivas. El camino hacia la oscuridad lo emprendió él mismo con su indisciplina del mes pasado que le costó la separación temporal del plantel. No es nuevo. Vega e indisciplina son dos palabras que se han escrito en la misma ocasión muchas veces desde su llegada a Chivas —incluso él ha confesado que como juvenil ya cometía faltas al código interno del Toluca, su equipo de formación—.

Pero ese hundimiento, repleto de críticas en la opinión pública y abucheos en los estadios, encontró un punto todavía más bajo el sábado por la noche. Fue el clímax de la mala fortuna. Era una oportunidad ideal para redimirse. El escenario, inmejorable: Pumas como rival, en el Olímpico Universitario, como antesala de un choque en la Liguilla. Tomó el balón para ejecutar el penal. Ya se saboreaba el festejo. No pasó. Julio González le atajó su predecible cobro y la furia de los aficionados rojiblancos volvió a tener el mismo destinatario de los últimos meses. Un Alexis Vega al que todo le sale mal.

Hace meses podría haber fallado este penal, incluso en las mismas circunstancias, y habrían salido defensores suyos de todos lados. Era lo normal hasta hace no mucho, Vega el referente de Chivas. Y no por hacer cosas realmente excepcionales, sino por el eterno voto de confianza que se le deposita. Se sabe que, por condiciones y talento nato, tiene la capacidad de ser diferente. Sus compañeros, la afición, la prensa. Todos pueden verlo: no es un jugador común, aunque él se empeñe en serlo y en desperdiciar sus cualidades.

Lo más peculiar es que las oportunidades no se le acaban. Al finalizar el partido, cuyo resultado envió a Chivas al quinto lugar general, Veljko Paunovic hizo una defensa apasionada de su jugador. “Creo que se está hablando mucho de él, es normal. Dejen al chico en paz. Mientras esté aquí lo debemos tratar bien. Hay gente que todavía está enamorada de Alexis Vega, denle un poco de amor", dijo el entrenador serbio en la conferencia de prensa.

Y lo eximió de culpa. “No soy un castigador, soy un recuperador. Creo que Alexis ha estado mucho tiempo reflexionado. El fallo de Alexis, el penalti es mi responsabilidad”. Está claro que Paunovic todavía tiene confianza en Vega. Y si él lo ve con esos ojos, como un jugador que puede recuperarse, el mensaje está claro: habrá más oportunidades. Ciertamente es él, Paunovic, quien tiene la capacidad para determinar si Vega merece o no recibir tanto respaldo.

Es normal y comprensible que no lo quiera evidenciar a nivel público, porque eso sólo abonaría en el sentimiento de rechazo que genera su presencia. Alexis Vega está en la cuerda floja que divide la aventura: o termina de caer sin remedio o cruza la prueba y empieza a escalar. Con el penal del sábado dio la sensación de que todavía no termina de caer. Siempre se puede estar peor. El futbol es cruel. Se lo puede preguntar Vega a Carlos Gullit Peña, que en 2016 finiquitó su estancia en Chivas tras fallar un penal ante Pumas también. En menos de un año, Peña pasó de ser una estrella a un jugador incómodo, luego prescindible.

La misma ruta es la que está caminando Vega. Hace tiempo que superó el punto de retorno. Está en caída libre sin fin. Pero el futbol es aleccionador y tan generoso como cruel. Vega puede dejar de caer y subir mínimamente. Eso bastará para que el ambiente le sea favorable de nuevo. Después de meses de pesadilla, un día de inspiración puede borrar la mala racha. Dependerá, como siempre, de él.

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