Anuncios

Alejandra Orozco por un año dorado

Arturo Sanguino

CIUDAD DE MÉXICO, febrero 22 (EL UNIVERSAL).- Tras los Juegos Olímpicos de Tokio, Alejandra Orozco se atendió una lesión en el hombro, que la alejó de su amor: los clavados. En 2022, regresó a la actividad, pero tuvo que hacerlo desde cero, como si fuera una novata, proceso que la hizo recordar sus inicios, pero ahora se encuentra al 100% para afrontar un 2023 de retos.

"Me reté a subir de nuevo a la plataforma de 10 metros... Ya lo cumplí. Viene el reto dos: competir y conseguir la plaza olímpica. El reto tres son mis terceros Juegos Panamericanos, donde quiero estar en lo más alto del podio", aseguró, en entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL Deportes.

Ale se define como una atleta de retos, porque así fue como comenzó su exitosa carrera.

Con nueve años de edad, llegó al Code Jalisco, vio la fosa de clavados y se dijo "me quiero aventar". Se unió al equipo estatal y todo cambió, porque su familia no estaba relacionada con el deporte, así que padres e hija emprendieron la aventura del alto rendimiento.

Medallista de plata en Londres 2012 y de bronce en Tokio 2020, Orozco asegura que durante los meses de rehabilitación, le regresó la emoción y miedo de estar en la plataforma. "Volví a entender por qué me gusta hacer clavados", ya que su retorno fue paulatino, desde lanzarse de un metro hasta 10, y ahora "cada que subo a la plataforma valoro y disfruto más".

Se dice "más madura, con herramientas para llegar más completa para enfrentar cualquier reto y cumplir mis sueños".