La denuncia de Pérez Roldán: otro nombre en la extensa lista de vínculos conflictivos en el mundo del tenis

José Luis Domínguez

Bernard y John Tomic

La denuncia que hizo Guillermo Pérez Roldán a LA NACION sobre maltrato físico por parte de su padre se suma a una larga lista de relaciones traumáticas entre una figura del tenis y sus progenitores. Aquí, algunos de los casos más recordados:

Jelena Dokic: hace casi dos décadas, era una de las promesas juveniles de mayor futuro. Nacida en Croacia y nacionalizada australiana, había asombrado en Wimbledon 1999 al vencer a la número 1 del mundo, Martina Hingis, y llegar hasta las semifinales en el All England, pero pronto se supo de la conflictiva relación con Damir, su padre, que la golpeaba ferozmente cada vez que perdía un partido. "Hacía todo lo que podía para hacerme sentir que yo no servía para nada. Perdí la confianza y la autoestima, e incluso cuando me fui de casa mi padre me hizo pasar por un infierno", contó Jelena en su autobiografía. A Damir, un exboxeador y taxista, se le prohibió la entrada en los torneos en los que jugaba su hija. Dokic llegó al número 4 del ranking y sumó 6 títulos, probablemente mucho menos de lo que podría haber logrado con un talento que, por el trato abusivo de su padre, lejos estuvo de alcanzar toda su dimensión.

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Mirjana Lucic: en enero de 1997, cuando todavía no había cumplido 15 años, se consagró campeona junior del Abierto de Australia. Mirjana Lucic llegó a ser la número 32 del mundo a los 16, pero sus apariciones se hicieron cada vez más esporádicas, cayó en la primera rueda del US Open 2002 y volvería a un Grand Slam recién después de ocho años, en Australia 2010. En abril de 2006 contó cómo Marinko, su padre, la golpeaba; también lo acusó de quedarse con el dinero de sus premios. "Hubo muchas cosas que nadie podría imaginar. Era peligroso para mí quedarme en Croacia", contó Mirjana sobre cómo escapó a los Estados Unidos junto con su Anjelka, su madre, y sus cuatro hermanos. Su padre, un decatleta olímpico de Yugoslavia, negó los maltratos. "Si alguna vez le di algún cachetazo fue sólo por su comportamiento, siempre hice lo que creí que era mejor para ella", explicó en una carta. Sin dinero y sin apoyo, de la mano de su marido Daniele Baroni, Lucic empezó su carrera de nuevo. En mayo de 2017, después de llegar a las semifinales de Australia, alcanzó su mejor posición en el ranking (20ª). A los 38, continúa en actividad.Mary Pierce: nacida en Canadá y nacionalizada francesa, se destacó pronto por su talento, pero también por el comportamiento de Jim, su padre y entrenador, acusado de abusos físicos y verbales. Luego de un incidente en el que agredió a un espectador en Roland Garros, Jim Pierce fue expulsado por cinco años del circuito y la WTA creó la "Regla Pierce", que prohíbe la conducta abusiva por parte de jugadores, entrenadores o familiares. La jugadora, además, debió contratar seguridad privada para defenderse de los ataques de su padre. Pierce luego se convirtió en la última francesa en ganar Roland Garros, en 2000; tras su retiro, se mudó a la isla Mauricio y se reconcilió con su padre, que falleció de cáncer en 2017.

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Jennifer Capriati: otro caso de niña prodigio, que se convirtió en profesional cuando apenas tenía 14 años, sometida a un régimen estricto de entrenamientos; ganó el oro olímpico en Barcelona 1992, a los 16. Pero Capriati descarriló un año después, cuando fue arrestada por robar un anillo de 15 dólares y posesión de marihuana; luego admitió que pensó en el suicidio, agobiada por las presiones. Pasó por varios tratamientos de desintoxicación. Volvió a jugar en 1999, y llegó a ser número 1. Se retiró en 2004, con 14 títulos (3 Grand Slams). Su padre falleció en 2015.

Un caso testigo: Stefano Capriati y su hija Jennifer, un prodigio del tenis

Bernard Tomic: una enorme promesa del tenis australiano que aún sufre la inconducta de su padre. John Tomic fue detenido en 2013 por romperle la nariz al peloteador (hitting partner) de Bernard de un cabezazo; se peleó con Tennis Australia, la federación de ese país, por el manejo de la carrera de su hijo, y finalmente, mostró su enojo luego de una derrota en WImbledon: "Quiero a mi hijo, pero estoy avergonzado por su comportamiento, por cómo se maltrata a sí mismo". A fines del año pasado fue arrestado tras dar positivo en un control de alcoholemia mientras conducía.

Steffi Graf. La alemana, considerada una de las mejores jugadoras de la historia, ingresó en el mundo de las raquetas de la mano de su padre, Peter, que pasó de ser vendedor de seguros y de automóviles a profesor de tenis. Peter manejó a discreción la carrera y los contratos de su hija . Administró la fortuna que Steffi generaba hasta que, a mediados de los 90, estalló el escándalo: primero, debió pagar una suma millonaria para ocultar una relación extramatrimonial, y luego involucró a su hija en una acusación de evasión fiscal en Alemania. Peter Graf fue condenado a 3 años y 9 meses de prisión por este delito. Steffi dejó de hablar con él hasta pocos días antes de la muerte de Peter, en diciembre de 2013.Andre Agassi: en su autobiografía Open, el ex número 1 del mundo cuenta que fue obligado desde sus primeros años a jugar al tenis por su padre Mike, en una cancha construida en su propia casa en Las Vegas, a pegar miles de golpes cada día sin descanso. Tras la publicación, el padre de Agassi no dudó: "Seamos directos. ¿He sido un tirano? Sí. ¿He sido duro y severo? Sí. Pero es mejor un padre al lado de un hijo deportista que un entrenador. Seré un monstruo, pero no me arrepiento. Cuando Andre dejó el tenis, lloré porque se acababa también una parte de mí. Soy rudo y brutal, y digo lo que pienso". Agassi cuenta que, cuando ganó Wimbledon, en 1992, llamó a su padre y éste lo criticó por haber perdido un set. Mike lo admitió: "Es cierto, me quejé, le dije: '¿Cómo has podido perder el cuarto set?'. Lo pensaba sinceramente".