Los demócratas prefieren un presidente cincuentón pero setentones lideran rumbo a 2020

Donald Trump tenía 70 años cuando asumió la presidencia de Estados Unidos en 2017, la persona de mayor edad en hacerlo, y se dispone a buscar su reelección para, de conseguirla, dejar la Casa Blanca a los 78 años. Los dos principales aspirantes demócratas a la presidencia, decididos a sacar de ella a Trump, Joe Biden y Bernie Sanders, son aún más viejos y de ganar ciertamente elevarían aún más el récord de edad al asumir el poder: Biden tiene 76 años y Sanders 77, y aún queda más de un año y medio para el comienzo del próximo periodo presidencial.

Todos ellos cuentan con considerables apoyos y obtendrán muchos millones de votos en el proceso primario y, eventualmente, en la elección general. Y aunque aún está por verse quién surgirá triunfador (otros nombres adicionales podrían llenar ese espacio), lo cierto es que la veteranía de los más fuertes contendientes presidenciales hasta ahora es considerable y singular.

Los septuagenarios Bernie Sanders (izq.) y Joe Biden lideran hasta ahora la contienda del Partido Demócrata por la candidatura presidencial rumbo a 2020. Pero un estudio entre la militancia de ese partido dice que la preferencia es un presidente de cincuentaitantos años. (Photo by Chip Somodevilla/Getty Images)

Con todo, en el Partido Demócrata, donde la competencia por la candidatura está abierta (Trump, salvo una catástrofe, será candidato a la reelección por el Partido Republicano), la militancia al parecer prefiere candidatos y presidentes más jóvenes. Al menos en el ideal, lo que no necesariamente coincide con las realidades políticas y el arrastre de las diferentes figuras en contienda.

Los datos aportados por un amplio estudio del Centro Pew al respecto son sugerentes.

El 47% de los demócratas o de quienes se inclinan hacia el Partido Demócrata cree que en cuestión de edad lo mejor es que el presidente sea un cincuentón (o cincuentona). 25% cree que la mejor edad es los cuarentaitantos, 16% los sesenta, 6% los treinta y solo 3% los setenta años. Es decir, aunque Biden y Sanders dominan actualmente el panorama del proceso primario demócrata, los militantes de ese partido no creen que una edad septuagenaria sea la mejor para ser presidente.

La realidad política es otra cosa, ciertamente, y en la historia ha habido presidentes viejos (Ronald Reagan) o jóvenes (Theodore Roosevelt o John F. Kennedy) que dejaron cada uno a su modo impactos sustantivos en las políticas nacionales y el imaginario de los estadounidenses.

Y lo mismo con los presidentes cincuentones, la edad hoy “preferida” por los demócratas, como ha sido el caso a lo largo de la historia de George Washington, Abraham Lincoln, Woodrow Wilson o Franklin Roosevelt.

Más recientemente, llegaron a la presidencia en sus cincuentas Lyndon Johnson, Richard Nixon, Jimmy Carter y George W. Bush. Más jóvenes, en la cuarentena, lo hicieron solo por poner algunos casos recientes, Bill Clinton y Barack Obama.

La experiencia en política es definitivamente importante, y los demócratas de mayor edad son los que aprecian más a un presidente entrado en años, mientras que los más jóvenes valoran justamente la juventud. Por ejemplo, mientras que el 25% las personas entre 60 y 69 años cree que ese momento en la vida es el mejor para ser presidente, eso solo lo cree el 8% de los demócratas de entre 18 y 29 años. Esos jóvenes, en cambio, consideran en un 42% (la mayor proporción en su grupo de edad) que la mejor edad presidencial son los cuarentas, algo que comparte solo el 27% de los cuarentones o el 9% de los que pasaron de 60.

Y es curioso que los más jóvenes, que han mostrado un arrebatado entusiasmo por Sanders en 2016 y ahora, solo creen en un 2% que los setenta años es el mejor momento para ser presidente.

Dentro del Partido Demócrata la diversidad en materia de edad de los precandidatos presidenciales es amplia: por solo mencionar algunos, las opciones van desde los treintañeros Pete Buttigieg y Tulsi Gabbard, los cuarentones Beto O’Rourke y Julián Castro, los cincuentones Kamala Harris y Corey Booker hasta la sexagenaria Elizabeth Warren (que si gana la presidencia asumirá el puesto a los 71 años) y los septuagenarios Biden y Sanders.

Al decir sobre ellos la edad será un factor, pero al parecer pesa mucho más actualmente la plataforma política, la personalidad, la capacidad organizativa y recaudatoria y, sobre todo, el contraste ventajoso ante Trump para lograr una victoria en 2020.

Así, setentones todos ellos, Biden y Sanders superan con amplitud y regularidad a Trump en las encuestas de cara a la elección general.

Pero no deja de quedar la punzante cuestión de que, al menos en la elección de 2016 (Trump asumió la presidencia a los 70 años y si hubiese ganado Hillary Clinton lo habría hecho a los 69) y al considerar los punteros rumbo a 2020 (Biden y Sanders por un lado y por el otro Trump), no se haya dado un recambio generacional en la cima de la política estadounidense. Y a eso cabe sumar, por ejemplo, que los líderes mayoritarios en el Congreso, Nancy Pelosi y Mitch McConnell, tienen respectivamente 79 y 77 años.

Ciertamente la elección primaria demócrata aún está en pañales y Biden y Sanders podrían no ganarla y abrirle paso a una persona más joven, en sintonía con la preferencia demócrata revelada por el estudio del Centro Pew.

En todo caso, la edad del presidente siempre será un factor de consideración y debate. Y cuando el mandatario es de edad avanzada, los ojos voltean constantemente hacia la figura vicepresidencial, quien en el indeseable caso de una falta asumiría la presidencia. En ese sentido, y con todo lo punzante que resulta, la postulación de un candidato de gran veteranía tiene en su opción para vicepresidente una declaración sustantiva.

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