Una feroz interna entre los demócratas frenó el avance de los planes de Joe Biden en el Congreso

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Joe Biden, en un partido de béisbol en en el Nationals Park.   Win McNamee/Getty Images/AFP
WIN MCNAMEE

WASHINGTON.- La grieta pudo más. Una feroz interna entre los demócratas moderados y progresistas impidió el avance en el Congreso de uno de los pilares de la agenda doméstica del presidente, Joe Biden, y estiró el drama por una discusión parlamentaria que ha consumido la energía de la Casa Blanca, y ha puesto en riesgo el futuro de su presidencia.

En el Congreso de Estados Unidos trabajan 535 legisladores, pero en estos días dos senadores desataron una puja que mantiene estancados y bajo riesgo de zozobra los planes de Biden, y su promesa de “reconstruir mejor” el país para la era de la post-pandemia. La novedad es que se trata de dos senadores del oficialismo, y no de la oposición, un obstáculo interno para la Casa Blanca que dejó al descubierto las dificultades de los demócratas para zanjar su cerrar su propia grieta y concretar sus promesas de campaña.

Los dos senadores díscolos son Joe Manchin, de Virginia Occidental, y Kyrsten Sinema, de Arizona. Manchin es uno de los históricos de la Cámara alta, un demócrata moderado que representa a uno de los estados más republicanos del país donde Donald Trump arrasó en las últimas dos elecciones presidenciales. Sinema fue una de las estrellas de la elección legislativa de 2018, una mujer bisexual, Ironman, de 45 años que ganó una banca en uno de los estados “pendulares” y llegó a un cuerpo legislativo dominado por hombres donde la edad promedio supera los 60 años.

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Manchin y Sinema, o “Manchema”, como se los bautizó en la prensa, se niegan a respaldar un proyecto de Biden de ampliación del gasto público por 3,5 billones de dólares, uno de los planes fiscales más agresivos de la historia, que incluye añejos anhelos de la izquierda demócrata, como la educación preescolar universal, la cobertura parcial de la educación universitaria, una ampliación de la cobertura de salud para niños, pobres y ancianos, y una extensión de un crédito fiscal para las parejas con hijos, similar a la Asignación Universal por Hijo (AUH) de la Argentina. El paquete, que incluye también medidas para combatir el cambio climático, está financiado, en parte, con una suba de impuestos a las corporaciones y los contribuyentes más ricos del país, principales beneficiarios del recorte impositivo de Trump de 2017.

La oposición de ambos senadores desató la furia de congresistas demócratas progresistas, quienes respondieron negando sus votos para aprobar el otro plan insignia de Biden: un paquete de obras públicas por alrededor de 1,2 billón de dólares, que ya fue aprobado por el Senado.

El resultado: los dos principales de Biden para el país aparecen por estas horas estancados en el Congreso, mientras los demócratas queman horas en frenéticas negociaciones para salvarlos.

“Se ha avanzado mucho esta semana y estamos más cerca que nunca de un acuerdo. Pero aún no hemos llegado allí, por lo que necesitaremos algo de tiempo adicional para terminar el trabajo”, dijo anoche en un comunicado la vocera presidencial, Jen Psaki.

La senadora Kyrsten Sinema al llegar al Capitolio. Kevin Dietsch/Getty Images/AFP
Kevin Dietsch


La senadora Kyrsten Sinema al llegar al Capitolio. Kevin Dietsch/Getty Images/AFP (Kevin Dietsch/)

Los demócratas tienen los votos necesarios para aprobar la ampliación del gasto público en la Cámara de Representantes, donde tienen una mínima mayoría. El problema está en el Senado, donde cuentan con la mitad de las bancas, más el voto decisivo de la vicepresidenta, Kamala Harris. Aún si los 50 senadores están alineados, los demócratas necesitan el voto de Harris para aprobar un proyecto gracias a una maniobra parlamentaria que les permite prescindir de la oposición.

Los republicanos ya han expresado su profundo rechazo al plan, al que consideran un “caballo de Troya para el socialismo”.

Ese escenario político les dio un inusual poder a Manchin y Sinema, y los convirtió en los grandes protagonistas de una negociación que desvela a la Casa Blanca.

El nivel de atención que han tenido ambos senadores en los últimos días salió de todas las escalas tradicionales del proceso político en Washington, que, año tras año, ofrece altas dosis de drama y suspenso, sobre todo cuando se negocian leyes transformadoras como los dos paquetes que Biden mandó al Congreso, su plan de infraestructura y la ampliación de los programas sociales, que suman casi 5 billones de dólares. Biden mantuvo esta semana reuniones por separado con Manchin y Sinema en la residencia oficial, y su equipo ha dedicado horas a intentar ganar su apoyo.

El senador Joe Manchin, en el Capitolio en Washington. (AP Photo/J. Scott Applewhite)
J. Scott Applewhite


El senador Joe Manchin, en el Capitolio en Washington. (AP Photo/J. Scott Applewhite) (J. Scott Applewhite/)

Su férrea oposición dejó expuesta la fractura demócrata. Los progresistas han puesto el grito en el cielo ante la intransigencia y el hermetismo de “Manchema”, y su determinación para frenar, o, al menos, recortar la ampliación del gasto público. Algunos incluso han llegado a denunciar que ambos responden a los intereses de las grandes corporaciones que quieren evitar pagar más impuestos, y no a las necesidades de sus votantes. Tal es la frustración entre los demócratas, que algunos han ventilado ya la idea de una interna en 2024 para intentar reemplazar a Sinema en la Cámara alta por una candidata más progresista.

“¿Todo esto debería depender de esos dos? Absolutamente no. Porque la pregunta se convierte, o la pregunta es, ¿quién es su prioridad? ¿cuál es su prioridad?”, lamentó la congresista Cori Bush.

“Una de las grandes crisis que enfrenta nuestra democracia es el poder de la clase multimillonaria sobre nuestro proceso político. El Congreso debe tener el coraje de enfrentarlos y luchar por sus electores, no por sus contribuyentes de campaña multimillonarios”, se quejó el senador socialista Bernie Sanders en Twitter, en medio de la puja política.

Pero la resistencia de “Manchema” dio resultado. Su oposición forzó a la Casa Blanca a cambiar toda la estrategia legislativa. En vez de busca mover ambos proyectos en paralelo, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, intentó avanzar anoche primero con el paquete de obras públicas. La apuesta del oficialismo era que los progresistas no se atreverían a votar en contra de una de las prioridades de Biden. Pero no hubo caso. El rechazo de los progresistas la forzó a posponer el voto para continuar con las negociaciones.

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