Los demócratas dieron un gran impulso a los estadounidenses comprando seguros médicos. No fue barato

Noam N. Levey, Kaiser Health News
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Cuando los demócratas aprobaron este mes una ampliación de dos años de la Affordable Care Act (ACA) en el proyecto de ley de alivio para el COVID-19, muchos celebraron la parte que hará que el seguro médico sea más asequible para más estadounidenses.

Pero investigadores de la atención de la salud consideran que esta medida es una solución a corto plazo para una crisis a largo plazo, que evita enfrentarse a una verdad incómoda: el único camino claro para ampliar el seguro de salud sigue siendo más subvenciones gubernamentales para los planes de salud comerciales, que son la forma más costosa de cobertura.

La dependencia de los planes privados (un compromiso muy disputado en la ley de salud de 2010 que se diseñó para ganarse a la industria) ya cuesta a los contribuyentes decenas de miles de millones de dólares cada año, ya que el gobierno federal se hace cargo de una parte de las primas de seguro de unos nueve millones de estadounidenses.

El precio de la ACA aumentará ahora debido al proyecto de ley de alivio para el COVID-19, de 1.9 billones de dólares, recientemente promulgado. La legislación destinará unos 20 mil millones de dólares más a las compañías de seguros al poner a disposición mayores subsidios a las primas para los consumidores que compren planes cualificados.

Y si los demócratas quieren continuar con la ayuda más allá de 2022, cuando se acabe la ayuda adicional de la ley de alivio, la cuenta seguramente se disparará aún más.

"La expansión de la cobertura es el camino de menor resistencia", dijo Paul Starr, sociólogo de la Princeton University y principal autoridad en la historia de la atención de la salud de Estados Unidos, que ha calificado esta dinámica de "trampa de la política de salud".

"Ni las aseguradoras ni los hospitales ni las empresas farmacéuticas tienen mucho que perder", dijo Starr. "Pero el resultado es que se acaba sumando a un sistema increíblemente caro".

Para el próximo año, los contribuyentes desembolsarán más de 8,500 dólares por cada estadounidense que obtenga un plan de salud subvencionado a través de los mercados de seguros creados por la ACA, a menudo llamada Obamacare. Esto supone un aumento del 40 por ciento del costo de los subsidios del mercado en 2020, debido al aumento de la ayuda, según datos de la Congressional Budget Office, que no es partidista.

Los partidarios del paquete de ayuda, conocido como American Rescue Plan, argumentan que el Gobierno federal tenía que actuar con rapidez para ayudar a las personas con dificultades durante la pandemia.

"Esta es exactamente la razón por la que pagamos impuestos. Queremos que el gobierno federal esté ahí cuando más lo necesitamos", comentó Mila Kofman, que dirige el mercado de seguros del Distrito de Columbia. Kofman dijo que en medio de una pandemia no era el momento de "esperar la solución perfecta".

Pero el nuevo gran compromiso del gobierno subraya la disparidad entre el alto precio de los seguros médicos privados y los planes gubernamentales de menor costo, como Medicare y Medicaid.

Muy conscientes de esta disparidad, los creadores de la ACA establecieron una segunda vía para proporcionar seguro médico a los estadounidenses sin seguro, además de los mercados: Medicaid.

Esta red de seguridad gubernamental, de medio siglo de antigüedad, asegura a unos 13 millones de adultos en edad de trabajar y con bajos ingresos que obtuvieron la elegibilidad para el programa a través de la ley de salud y que ganan demasiado poco como para calificar para un seguro comercial subsidiado.

La cobertura de Medicaid sigue siendo costosa: unos siete mil dólares por persona al año, según datos federales.

Pero eso es aproximadamente un 18 por ciento menos de lo que el gobierno pagará para cubrir a las personas a través de los planes de salud comerciales.

"Sabíamos que sería menos costoso que subvencionar a las personas para que elijan planes privados", dijo el ex representante Henry Waxman, demócrata por California que, como presidente del Comité de Energía y Comercio de la Cámara Baja, ayudó a redactar la ACA y ha defendido durante mucho tiempo el Medicaid.

Para los pacientes, Medicaid ofrece otra ventaja. A diferencia de la mayoría de los seguros médicos comerciales, que exigen a los afiliados el pago de grandes deducibles antes de que su cobertura entre en vigor, Medicaid limita drásticamente la cantidad que la gente debe pagar por una visita al médico o una visita al hospital.

Esto puede tener un gran impacto en las finanzas de un paciente.

Tomemos como ejemplo a una mujer de 50 años que vive en las afueras de Phoenix y tiene un empleo de medio tiempo por el que gana mil dólares al mes. Con unos ingresos tan bajos, la mujer podría inscribirse en el programa Medicaid de Arizona.

Si un día se resbalara por unas escaleras y se fracturara un brazo, es probable que las cuentas médicas queden totalmente cubiertas, sin que tenga que pagar nada de su bolsillo.

Si la misma mujer encontrara un empleo de tiempo completo que le pagara 4 mil dólares al mes pero no le ofreciera prestaciones de salud, seguiría pudiendo obtener cobertura, esta vez a través de un plan de salud comercial en el mercado de seguros de Arizona.

Los contribuyentes seguirían asumiendo una parte del costo de su plan de salud, en este caso unos 300 dólares al mes, o la mitad de la prima mensual de 606 dólares de un plan básico de nivel plata de la aseguradora Oscar, según una calculadora de subvenciones de Kaiser Family Foundation (KFF), una organización sin fines de lucro dedicada a la política de salud. La mujer tendría que pagar el resto de la prima mensual.

Sin embargo, a diferencia de Medicaid, su plan "Silver Saver" Oscar tiene un deducible de 6,200 dólares.

Esto significa que la misma cuenta del brazo fracturado por su caída le dejaría probablemente con cuentas médicas que superarían los 4,700 dólares, según las estimaciones de costos del mercado federal healthcare.gov.

La principal razón por la que los planes de salud comerciales cuestan más y cargan a los pacientes con facturas médicas más elevadas es que suelen pagar más a los hospitales, médicos y otros proveedores de servicios médicos que los programas públicos como Medicaid.

A menudo, las diferencias de precios son dramáticas.

Por ejemplo, las aseguradoras de salud en Atlanta pagan a los médicos de atención primaria 93 dólares en promedio por visita básica al paciente, según un análisis de los datos de los seguros comerciales de 2017 realizado por Health Care Cost Institute, una organización de investigación sin fin de lucro.

Por el contrario, el programa Medicaid de Georgia pagaría al mismo médico que ve a un paciente cubierto por el plan de salud del gobierno solo 41 dólares, según el programa de tarifas del estado.

"Es mucho más barato dar cobertura sanitaria a la gente a través de programas públicos como Medicaid que a través de seguros privados, porque los precios que se pagan a los médicos, los hospitales y las compañías farmacéuticas son mucho menores", explicó Larry Levitt, vicepresidente ejecutivo de política de la salud de KFF.

La disparidad de precios también explica por qué el sector sanitario, que incluye a las aseguradoras y a los proveedores, lleva años luchando contra las propuestas de crear un nuevo plan gubernamental, u "opción pública", que podría pagar menos.

Los responsables del sector suelen argumentar que los hospitales y los médicos no podrían seguir en activo a menos que cobren precios más altos a las aseguradoras comerciales para compensar los bajos precios que pagan los programas gubernamentales.

El gobierno de Biden y los demócratas del Congreso han eludido por ahora la batalla sobre esta cuestión limitándose a aumentar las subvenciones a las aseguradoras de salud privadas.