No eran delincuentes, denuncian víctimas de operativos militares en Bolivia

Agencia EFE

El Alto (Bolivia), 27 nov (EFE).- "No eran delincuentes", dice un letrero en el exterior de una iglesia en la ciudad boliviana de El Alto, que ha servido de morgue, velatorio y sala de reuniones donde hace una semana murieron nueve civiles en un operativo militar.

Aquel templo dedicado al santo de Asís en Senkata, un barrio en la periferia de la segunda ciudad más poblada de Bolivia, es donde decenas de familiares de los fallecidos, heridos y detenidos se reúnen para tratar de explicar al Gobierno transitorio del país que los afectados no eran terroristas ni sediciosos.

El recuerdo todavía está fresco de aquella manifestación contra la presidenta interina Jeanine Áñez, que bloqueaba una planta de suministro de combustibles, en la que los militares respondieron a balazos, como denuncian las víctimas.

MURIÓ PESE A NO FORMAR PARTE DE LA PROTESTA

Antonio Ronald Quispe Ticona, de 24 años, integra la lista de los muertos en Senkata.

El pasado 19 de noviembre, Antonio Ronald salió de casa de la su madre para ir a la de su hermana en la vecina ciudad de La Paz, para lo que debía pasar por el ojo del huracán, por Senkata, contó a Efe su hermana Gloria.

Nadie en su familia supo nada de él hasta que unas fotos comenzaron a circular en Facebook con un joven herido de bala con camisa de un rojo intenso y pantalón verde, relató a Efe su tío Pascual Ticona, el primero en reconocerlo en aquellas imágenes.

"Lo primero que hice fue llamar a su mamá, mi hermana", a quien dio detalles sobre su vestuario, rememoró Ticona.

La descripción "coincidía, yo me descompuse. Su mamá ya me cortó el celular", relató.

Los familiares denuncian que la muerte de Antonio Ronald llegó cuando supuestamente desde un helicóptero los militares comenzaron a disparar a la multitud.

"Él recibió el impacto de bala en la cabeza, por encima. No es de frente. Dos impactos tenía, uno le atravesó la nuca y el otro se quedó adentro" del cuerpo, relató el tío del fallecido.

Para Pascual Ticona, la autopsia dejó dudas, puesto que a pesar de que estuvo en ella, no se le dejó ver el momento en que los forenses sacan el proyectil, que supuestamente era de una "bala pequeña", mientras que las heridas de su sobrino eran mayores.

Las autopsias han confirmado las muertes por disparos, pero no ha trascendido la posible autoría, que el Gobierno de Áñez niega que fueran los militares.

SALVÓ LA VIDA DE MILAGRO

Claudio B. camina con muletas y apenas apoya el talón derecho donde tiene una herida que es producto del roce de un proyectil que perforó y salió de su zapato, según aseguró a Efe.

"No es grave", comentó con cierta tranquilidad quien prefiere hacerse las curaciones en su casa para no ir a un hospital, por miedo a que reporten su caso y se inicie una "persecución" en su contra por ser testigo de al menos dos muertes.

Claudio fue a Senkata para auxiliar a su esposa, que estaba en el extremo opuesto y que lo había llamado para intentar llegar a casa de ambos en Ventilla, cosa que no pasó.

Aquel día, cuando comenzó la acción militar, trató de escapar por un lado de la avenida para refugiarse detrás de una columna de cables de alta tensión.

Desde ese escondite vio que un disparo impactó a un hombre que iba junto a una mujer, a la que intentó ayudar, pero no pudo porque en ese momento comenzó a sangrar cuando iba hacia ella.

"Ella también se ha caído, luego han disparado al aire, yo he corrido de susto", indicó Claudio, que luego cayó herido.

PERSEGUIDA POR SER TESTIGO DE TRES MUERTES

Una mujer de 75 años, que pidió a Efe la reserva de su identidad, afirmó sentirse "perseguida" por haber visto al menos tres muertes durante los sucesos en Senkata, mientras no deja de llorar.

La anciana estaba de paso por el lugar para asistir a un control médico cuando los gritos de "¡hay bala, hay bala!¡corran!" la sobresaltaron, ante el que se cree que fue el embate de las fuerzas de seguridad.

"Tres he visto", recordó refiriéndose a las personas que fueron alcanzadas por los disparos.

La primera una "señora que estaba corriendo", el segundo un hombre al que le llegó un proyectil "en la cabeza" y finalmente alguien que primero recibió un impacto en el brazo y luego en el tórax, relató.

La imagen de la anciana fue grabada y circuló por redes sociales, según testimonia.

Eso le valió a esta mujer que usa un bastón para poder caminar recibir llamadas, hostigamiento y que se la haya identificado como parte de la protesta.

El Gobierno de transición de Áñez ha sostenido de que fallecidos y heridos por proyectiles no corresponden al armamento que utilizan la Policía y ni las Fuerzas Armadas.

El Ejecutivo transitorio boliviano mantiene que la manifestación en Senkata tuvo características de "terrorismo" y "sedición", que los familiares de las víctimas y heridos rechazan.

Los muertos desde los fallidos comicios del pasado 20 de octubre en Bolivia son al menos 33, muchos por disparos durante operativos de fuerzas del orden, y los heridos más de 800, según la Defensoría del Pueblo.

Gabriel Romano

(c) Agencia EFE