Declaran muerto a un hombre tras un examen de ADN y aparece vivo dos meses después

Por Katia Monteagudo.- El kazajo Aigali Supygaliev es un hombre muy afortunado. Dos meses después de su entierro en el cementerio musulmán de Tomarly, al norte del puerto de Atyrau en el mar Caspio, apareció vivito y coleando en la casa de su familia.

El regreso de “entre los muertos” de Aigali casi infarta a sus familiares, quienes durante un mes lo velaron como demandan sus tradiciones, luego que un examen de ADN confirmara con un “99,92% de certeza” que eran suyos unos restos humanos quemados severamente.

Aigali Supygaliev: el pensionista declarado muerto aparece en la casa de la familia dos meses después del entierro en Kazajstán. Foto de cementerio musulmán, Evening Standard.

Las autoridades del pueblo en la extinta república soviética emitieron un certificado oficial de defunción y fue “enterrado” en septiembre último en el cementerio de su ciudad natal.

“Cuando el tío Aigali entró por la puerta, mi hija Saule estuvo a punto de sufrir un ataque al corazón”, dijo su hermano Esengali Supygaliev al portal de noticias Azh.kz.

“Celebramos un velatorio y la familia extensa organizó una ceremonia tradicional de ‘konil shai’, donde los amigos pueden compartir el té y la condolencia con los afligidos”, comentó Supygaliev al medio local kazajo.

Tras la “resucitación” de Aigali, de 63 años, sus familiares -luego de sufrir en vano- exigieron varias explicaciones. Primero al propio “difunto” y luego a las autoridades y a la experta que realizó la prueba de ADN.

Según contó su hermano a la prensa, Aigali solía vagar. No era extraño que desapareciera de vez en cuando. Vive solo y el pasado 20 de junio salió de su casa y no lo volvieron a ver más. Sus familiares presentaron una denuncia formal por su desaparición el 9 de julio.

Poco después, las autoridades avisaron a sus parientes de que había un cadáver en la morgue. Por las quemaduras solares que tenía, tuvieron que hacer una prueba de ADN para identificarlo. Esta confirmó en un “99,92%” que pertenecía a Supygaliyeva.

Pero realmente, Aigali solo había aceptado una oferta de trabajo en un pueblo cercano. Un hombre que había conocido en el mercado le propuso cuidar unas crías de ganado. Allí estuvo por cuatro meses y al terminar con su labor, regresó caminando hasta Tomarly, donde era legalmente difunto y sus familiares y conocidos lo habían llorado durante un mes seguido.

La policía regional y los departamentos de justicia todavía están tratando de aclarar esta “inusual” situación. Los familiares ya están preparando una demanda contra la policía de Atyrau Oblast y el Instituto Forense Atyrau Oblast. Esto será el primer paso para formalizar otra vez en el registro de los vivos a Aigali Supygaliyev.

La forense que realizó la prueba de ADN comentó al portal Azh.kz que respaldaba sus resultados, pero que “no había que olvidar ese otro 0.8%”.

“Francamente, no sabemos si estamos contentos o tristes por esta situación. Sin embargo, agradecemos su regreso, aunque hay que llevar a juicio a los expertos que han falsificado su muerte”, comentó Ayman, la nuera de Aigali, al citado medio local.

Ya más acostumbrados a la idea de que Aigali está más vivo que nunca, sus familiares devolvieron los pagos de pensión por los dos meses que estuvo “muerto”, además de guardar para la ocasión propicia la lápida que colocaron en su tumba. Esta había sido encargada a un santuario de piedra, como demanda la tradición kazaja.

Aigali también se tomó con humor su “regreso” del otro mundo. Incluso posó con la lápida que le pusieron sus familiares.

Ahora la pregunta es: ¿a quién pertenecen los restos que están en su supuesta tumba?

Actualmente el Centro Forense Especial del Centro de Pericia Judicial, del Ministerio de Justicia de la República de Kazajstán, intenta responder esa pregunta, de acuerdo con un reciente comunicado de la institución.