Declarado Patrimonio Cultural el memorial de las víctimas del conflicto en Perú

Lima, 25 ene (EFE).- El Gobierno de Perú declaró este martes Patrimonio Cultural de la Nación el monumento "El Ojo que llora", un memorial en homenaje a los miles de fallecidos y desaparecidos que dejó el conflicto armado interno entre las décadas de 1980 y 2000, la mayoría a manos del grupo terrorista Sendero Luminoso.

"Es un acto simbólico de memoria, de reconciliación y de garantías de no repetición", declaró la primera ministra del país, Mirtha Vásquez, en la ceremonia de entrega de la resolución de esta declaración a la entidad propietaria de la obra, la Asociación Civil Caminos de la Memoria.

Desde la impotente piedra de granito que lagrimea sin cesar, rodeada de un laberinto de círculos de cantos rodados, Vásquez aseguró que esta decisión supone un paso más en el camino, "aún inconcluso", para "sanar las secuelas y atender las demandas" de las víctimas y familiares del periodo de violencia, quienes piden "justicia, reparación y construcción de memoria histórica".

En el mismo sentido se expresó la defensora de derechos humanos Raida Cóndor, madre de Armando Amaro, uno de los estudiantes asesinados en la matanza de La Cantuta (1992) a manos del grupo militar encubierto Colina y cuyo nombre figura escrito en las piedras que conforman la obra de la artista holandesa Lika Mutal.

"Mi lucha no fue en vano", sostuvo a Efe Cóndor, mientras sujetaba el cartel con el rostro de su hijo que llevaba colgado en el cuello y tras asegurar, entre lágrimas, sentirse "un poco contenta" ante este reconocimiento nacional.

"El Ojo que llora" se encuentra en el parque Campo de Marte, en Lima, donde se inauguró en agosto de 2005, durante el segundo aniversario de la entrega del informe final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), que estableció que el conflicto interno en Perú dejó casi 70.000 muertos.

En su intervención durante la ceremonia, la ministra peruana de Cultura, Gisela Ortiz, hermana de uno de los estudiantes desaparecidos en la matanza de La Cantuta, aseguró que este monumento "reconoce y dignifica la memoria" de cada uno de los "civiles, policías, militares, varones, mujeres, adultos y niños, niñas que fueron víctimas de los hechos ocurridos entre 1980 y 2000".

Pero la titular de Cultura insistió en que la obra es también ahora un "espacio de encuentro" de los familiares y víctimas de otras violencias, como el feminicidio o los casos de Inti Sotelo y Brian Pintado, los dos jóvenes fallecidos durante la represión policial de las masivas marchas ciudadanas contra el breve Gobierno de Manuel Merino, en noviembre de 2020.

Familiares de estos jóvenes y otras víctimas de la violencia estuvieron presentes en el acto, en el que también participaron ministros de Estado y autoridades del sector cultural del país que, de forma simbólica, recolocaron una veintena de piedras del memorial que años atrás habían sido vandalizadas.

De hecho, "El Ojo que llora" ha sido cuestionado y blanco de al menos siete ataques desde su inauguración por parte de sectores sociales y políticos cercanos al expresidente Alberto Fujimori (1990-2000).

Estos lo acusan de ser un lugar de homenaje a "terroristas", a pesar de estar reconocido por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en el mapa de los "Lugares de memoria vinculados a graves violaciones de los derechos humanos".

Ahora, su declaración como Patrimonio Cultural de la Nación ha desatado nuevas críticas de congresistas de partidos conservadores y antiguos integrantes de las fuerzas de seguridad del Estado, quienes lo tacharon de "afrenta", "infamia", "burla" y "ofensa".

"Inaudito declarar un monumento del terrorismo como Patrimonio Cultural. Es una ofensa a las Fuerzas Armadas y Policía Nacional. El Gobierno quiere que no se le vincule con el terrorismo, pero comete este tipo de infamias", escribió en Twitter el parlamentario Jorge Montoya, del grupo ultraconservador Renovación Popular.

En la misma línea, la congresista del partido fujimorista Fuerza Popular Martha Moyano dijo que la declaratoria era "una afrenta a las familias víctimas del terrorismo".

"Todo tiene un límite. Cuando estúpidamente lo sobrepasan, no pretendan luego victimizarse. Es una afrenta que no puede pasar inadvertida", escribió en sus redes sociales el expresidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas de Perú César Astudillo.

(c) Agencia EFE

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