Las decisiones de Giorgia Meloni que generaron revuelo en su primera semana en el poder

Italy’s new Prime Minister Giorgia Meloni attends a debate before her address to the Italian Senate, ahead of a confidence vote in her government, at the Madama palace in Rome on October 26, 2022. (Photo by Alberto PIZZOLI / AFP)
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, en el Senado - Créditos: @ALBERTO PIZZOLI

ROMA.- La flamante primera ministra, Giorgia Meloni, hizo saber hoy que hará su primer viaje internacional la semana próxima a Bruselas, donde tendrá el jueves su primera reunión con los vértices de la Unión Europea (UE). Confirmó así que, pese a su pasado de euroescepticisimo y críticas a los “burócratas” del bloque, mantendrá la alianza seguida a rajatabla por su antecesor, Mario Draghi, figura que le devolvió enorme credibilidad internacional a Italia.

Más allá de esto, durante su primera semana de gobierno la flamante premier, líder de un partido posfascista, de 45 años, dejó en claro que será disruptiva en la gestión de muchos otros temas.

1. La gestión de la pandemia

Pese a que Italia, el primer país de Occidente azotado por el Covid-19, fue elogiada en todo el mundo por su lucha contra un pandemia atroz, que provocó más de 177.000 muertes, Meloni criticó duramente la gestión de su antecesor.

“Italia adoptó las medidas más restrictivas de todo Occidente, llegando a limitar fuertemente la libertades fundamentales de personas y actividades económicas pero, pese a esto, está entre los Estados que han registrado los peores datos en términos de mortalidad y contagios”, dijo en su disurso programático. “Algo evidentemente no funcionó y, quiero decir desde ahora, no vamos a replicar, en ningún caso, ese modelo”, agregó, al sugerir, asismismo que deberá investigarse mejor qué pasó y sobre todo, a quienes se enriquecieron con la compraventa de barbijos y respiradores.

En línea con este nuevo enfoque, totalmente de ruptura con el pasado, el gobierno de Meloni -que siempre tuvo una actitud ambigua con respecto a las vacunas, e incluso era filo no-vax-, comenzó una radical marcha atrás. Su flamante ministro de Salud, Orazio Schillaci, decidió suspender el boletín diario que daba cuenta de los decesos por Covid, que pasará ser semanal, y anunció su voluntad de eliminar a partir de noviembre el uso obligatorio del barbijo en hospitales, hogares de ancianos y centros médicos.

TOPSHOT - Italy’s new Prime Minister Giorgia Meloni (C)  speaks in her first address to parliament, next to her Deputy and Foreign Minister, Antonio Tajani (R) and her Deputy and Minister of Infrastructure, Matteo Salvini (L) ahead of a confidence vote at Montecitirio palace in Rome on October 25, 2022. - Meloni said that Italy would "continue to be a reliable partner of NATO in supporting Ukraine", amid concerns over the pro-Russian stance of her coalition partners. (Photo by Andreas SOLARO / AFP)
Giorgia Meloni, en su primer discurso ante el Parlamento - Créditos: @ANDREAS SOLARO

Esta medida creó revuelo ya que muchos consideran esencial mantener en estos lugares el tapabocas. “Los barbijos sirven de todos modos, aun sin la existencia del Covid”, reiteran muchos médicos. “El barbijo debería ser lo último para mantener en un hogar de ancianos, ya que nos dan una cobertura para las enfermedades respiratorias que comienzan a difundirse ahora, como la gripe”, recordó en una entrevista radial Sebastiano Capurso, presidente de la Asociación Nacional de centros para la Tercera Edad.

En un guiño a los no-vax –una minoría en Italia, pero muy ruidosa-, Schillaci también prevé eliminar las multas de 100 euros (1,8 millones) que se les hicieron a los mayores de 50 años que se negaron a vacunarse y la reincorporación a sus trabajos de los médicos que no se aplicaron las dosis obligatorias.

En este marco de liberalización absoluta de las últimas normas de contención, el presidente, Sergio Mattarella, máxima autoridad institucional, salió a manifestar su desacuerdo. “Después de más de dos años y medio de pandemia no podemos aún proclamar la victoria final sobre el Covid-19″, dijo el jefe de Estado, durante una ceremonia a la que asistió Meloni. “Debemos aún hacer uso de responsabilidad y precaución”, advirtió Mattarella, que por otro lado defendió la masiva campaña de vacunación italiana, uno de los grandes éxitos de Draghi.

“Sobre Covid y vacunas las primeras decisiones del gobierno Meloni son superficiales e irresponsables. Por lo que dicen del pasado y lo que dejan entender del futuro”, le hizo eco el expremier Enrico Letta, líder del Partido Democrático, de centroizquierda, en un tuit.

2. Transacciones en efectivo

El tema del Covid no es la única estrategia del gobierno Meloni que dio que hablar. También creó bastante revuelo la decisión de eliminar el techo de 2000 euros para las transacciones en dinero en efectivo, que el gobierno saliente de Mario Draghi pensaba reducir aún más, llevándolo a 1000 euros en 2023, con el fin de reducir la evasión fiscal y la criminalidad.

Se trata de un tema que impuso la xenófoba Liga de Matteo Salvini –aliado menor de la coalición de derecha de Meloni-, que apunta a una ampliación a 10.000 euros del tope para las transacciones en contado. Aunque el gobierno llevaría el techo solo a la mitad, es decir, 5000 euros.

“Hay varios estudios que subrayan que cuanto más crece el techo del uso del dinero al contado, más crece la economía sumergida, el trabajo en negro y la evasión fiscal”, dijo Giuseppe Busia, presidente de la Autoridad Anticorrupción, en una entrevista a La Stampa, en la que manifestó su total desacuerdo con la medida anunciada. Coincidió Kenneth Rogoff, exjefe economista del FMI, que subrayó que solo donde hay disciplina fiscal no tiene sentido un límite al cash. De hecho, en Europa no tienen tope para el efectivo solo países como Alemania, Austria y Holanda.

“Ningún techo al cash asusta a las mafias”, justificó, en cambio, Luca Ciriani, exjefe de bancada de Hermanos de Italia en el Senado y ahora ministro de Relaciones para el Parlamento.

3. Mano dura

Otro tema que provocó críticas de organizaciones humanitarias y preocupa es el cambio de actitud de Italia con los barcos de ONGs extranjeras que rescatan migrantes en el Mediterráneo.

El nuevo ministro del Interior, Matteo Piantedosi -que fue jefe de gabinete cuando Salvini estuvo al frente de la misma cartera y cerró los puertos, en 2018-, declaró que no estaban en regla a las naves Ocean Viking y Humanity 1, que tienen a bordo a centenares de desesperados rescatados de embarcaciones precarias en el mar, frente a Libia. E hizo saber que no tendrá problemas en aplicar los llamados “decretos de seguridad” que en su momento utilizó Salvini para impedir atracar en puertos italianos. Una actitud de mano dura -que reclama que haya un reparto de migrantes más justa con los demás países de Europa- que enseguida generó elogios del líder de la xenófoba Liga.

Justo cuando se cumple en estos días el centenario de la marcha sobre Roma de Benito Mussolini en 1922, es decir, un siglo del golpe con el que comenzó una atroz dictadura de veinte años en la península y se esperan marchas, eventos y recordatorios en todo el país, Piantedosi también alertó de la existencia de un clima enrearecido en las plazas. “Hay señales que nos inducen a mantener alta la atención”, dijo, al advertir asimismo que hay “profesionales del disturbio que están tratando de organizarse”.

4. Género

Al cerrar su primera semana en Palazzo Chigi, Meloni también hizo circular un directiva indicando cómo debe ser llamada: nada de “primera ministra” o de “señora primer ministro”, sino como siempre se llamaron sus treinta antecesores varones. “Para oportuna información, se comunica que el apelativo a utilizarse para el presidente del consejo de ministros es ‘el señor presidente del Consejo de Ministros’, Giorgia Meloni”, aclaró, en una circular enviada a todos los ministerios.

Meloni, que en su discurso programático llamó la atención al autodefinirse un “underdog” -alguien “desfavorecido” que de todos modos llega-, y acostumbrada a “dar vuelta los pronósticos”, reflejó así su costado tradicionalista, lejano de cualquier reivindicación feminista.