'Nadie debería ser despedido por capricho': Los trabajadores de la comida rápida ganan mayor seguridad laboral

Kimiko de Freytas-Tamura
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La línea de preparación durante la cena en Chipotle en Manhattan, el 15 de septiembre de 2016. (Ramsay de Give/The New York Times)
La línea de preparación durante la cena en Chipotle en Manhattan, el 15 de septiembre de 2016. (Ramsay de Give/The New York Times)

NUEVA YORK — El otoño pasado, Gavin Florence regresaba a Nueva York al concluir sus vacaciones cuando su vuelo se retrasó. Dijo que llamó al gerente del restaurante de la cadena Chipotle en Manhattan donde trabajaba para decirle que no iba a poder llegar a su turno. Un compañero de trabajo cubrió su ausencia. Florence mencionó que al día siguiente fue despedido.

Yeral Martinez, quien trabajaba en otro restaurante de la cadena Chipotle en Manhattan, comentó que él también fue despedido después de llamar para reportarse enfermo debido a un dolor de espalda. Luego de quedarse sin empleo, dijo que perdió su apartamento y terminó en un refugio para sintechos.

Los trabajadores de la industria de la comida rápida se han quejado desde hace tiempo de que tienen escasa seguridad laboral y que a menudo son despedidos por una sola transgresión o por razones aparentemente triviales, como no sonreír lo suficiente.

Los desafíos que enfrentan han pasado al primer plano durante la pandemia, conforme han emergido como empleados esenciales a quienes se les ha solicitado que continúen trabajando incluso a medida que la ciudad iniciaba el confinamiento.

No obstante, Nueva York pronto hará más difícil que los restaurantes los den de baja: el concejo de la ciudad aprobó el jueves un proyecto de ley que protege a los trabajadores de comida rápida de ser despedidos sin una razón válida y que les permite apelar la conclusión de la relación laboral a través del arbitraje.

Nueva York sería la primera ciudad estadounidense de importancia en proporcionar tal seguridad laboral a los trabajadores de una enorme industria, afirmaron expertos en derecho laboral, y podría convertirse en un modelo para otras ciudades y estados.

El concejo también aprobó otro proyecto de ley que requiere que los restaurantes de comida rápida realicen los despidos con base en la antigüedad.

“Nadie debería ser despedido por capricho, pero durante años esta ha sido la norma para los trabajadores de la comida rápida”, dijo el concejero Brad Lander, demócrata de Brooklyn, quien respaldó la iniciativa de ley de los trabajadores.

“Hoy lograron una gran victoria para la estabilidad y dignidad laboral”, agregó.

El alcalde Bill de Blasio, un demócrata que ha buscado posicionarse como una voz progresiva nacional de liderazgo, dijo que tiene la intención de convertir en ley la propuesta.

“La clase trabajadora ha sido la más impactada por la pandemia y merece protecciones y salarios justos”, dijo mediante un comunicado. “Me siento orgulloso de estar con los trabajadores de la comida rápida mientras nuestra ciudad crea una recuperación más equitativa”.

No obstante, los opositores, incluyendo los restaurantes de comida rápida y grupos de la industria, señalan que las nuevas reglas obstaculizarán su capacidad de manejar a su personal y dificultarán contratar y retener a los mejores trabajadores en un momento en el que la pandemia ha dejado a tantas personas desempleadas.

Las medidas “van a tener un impacto devastador en la industria restaurantera”, dijo el concejal Eric Ulrich, republicano de Brooklyn. “Deberíamos eliminar barreras y burocracia en un periodo como este porque es un momento tan crítico cuando se trata de la recuperación económica de la ciudad de Nueva York. Estas propuestas de ley no van a ayudarnos a lograr eso”.

Las nuevas reglas son la más reciente victoria para los trabajadores de la comida rápida que han convertido a la ciudad de Nueva York en una suerte de laboratorio para los esfuerzos de mejorar las condiciones laborales. Fueron la primera fuerza laboral en la nación en organizar protestas para elevar el salario mínimo por hora a 15 dólares.

Además, fueron cruciales en ganar otro cambio de la ciudad a sus reglas de trabajo que ahora requieren que los restaurantes de comida rápida y las tiendas de venta minorista notifiquen a los empleados con mayor antelación cuando sus horarios se modifiquen.

Las propuestas de ley que regulan los despidos y los ceses aplican a las cadenas de comida rápida que poseen al menos treinta sucursales en todo el país, incluyendo Chipotle, Domino’s, McDonald’s, Burger King y KFC, entre otros nombres conocidos.

Nueva York tiene alrededor de 3000 locales de comida rápida que dan empleo a casi 67.000 personas, de las cuales dos tercios son mujeres y casi el 90 por ciento son personas de color, de acuerdo con el Centro de Democracia Popular, un grupo de activismo.

Una vocera de Chipotle se negó a comentar los casos de Florence y Martinez debido a que involucran temas de personal.

No obstante, la portavoz, Laurie Schalow, dijo que la compañía estaba comprometida a brindar un lugar de trabajo justo.

“Los empleados involucrados y muy trabajadores de Chipotle son lo que nos hace grandiosos y alentamos a nuestros empleados a contactarnos de inmediato, incluso a través de un número 800 anónimo, sobre cualquier inquietud para que podamos investigar y responder a la brevedad a fin de arreglar el asunto”, dijo en un comunicado.

Los críticos dicen que la legislación del concejo causará más daños que beneficios, porque fomentará que los restaurantes aceleren la automatización y reduzcan los costos de mano de obra al no tener que contratar a tantos trabajadores.

“Es humillante”, dijo Eli Freedberg, un abogado laboral cuya firma representa a la industria restaurantera y quien comentó que las propuestas de ley eran un ejemplo perfecto de extralimitación gubernamental. “Cambia por completo la psique y los cimientos de la relación entre el empleador y empleado estadounidenses”.

“Eliminar los derechos de los empleadores a determinar quiénes son los que tienen el peor desempeño para poder remplazar fácilmente a los que tengan un mal desempeño con quienes tengan uno mejor”, agregó, “dará como resultado que el empleador tenga que gastar decenas o cientos de miles de dólares para defender una controversia de justa causa y perjudicará su habilidad para maximizar el producto o servicio que ofrece al público”.

No obstante, Lander desestimó ese argumento. “Evidencia de otros países muestra que puedes tener una economía totalmente fuerte mientras proteges a tus trabajadores”, dijo.

Alrededor de dos tercios de los trabajadores despedidos de empleos en la comida rápida en la ciudad de Nueva York mencionaron que habían sido destituidos sin siquiera obtener una razón, de acuerdo con una encuesta publicada el año pasado por el Centro de Democracia Popular.

La Unión Internacional de Empleados de Servicio y su poderosa división local en Nueva York, 32BJ SEIU, también cabildearon de manera agresiva a favor de las nuevas reglas aprobadas por el concejo como parte de su campaña que busca ganar protecciones laborales más rigurosas para trabajadores como los empleados de comida rápida, quienes no tienen contratos colectivos de trabajo.

“Ese es un proyecto de ley muy importante”, dijo Samuel Estreicher, director del Centro de Derecho Laboral y del Empleo de la Universidad de Nueva York, y agregó que las reglas son el equivalente a ganar el tipo de beneficio que los sindicatos habitualmente buscan.

“La idea básica de la legislación local que requiere una justa causa para el despido o la reducción significativa de horas podría volverse incendiaria en todo el país”, dijo Estreicher.

This article originally appeared in The New York Times.

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