Debate presidencial: los minuciosos esfuerzos de los candidatos para cuidar su imagen

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Marine Le Pen y Emmanuel Macron han sido muy exigentes a la hora de preparar el debate electoral de este miércoles, el último de la campaña presidencial y el único con el presidente candidato a su reelección. El objetivo principal: evitar toda eventualidad que afecte la neutralidad del debate.

Son los mismos candidatos que en 2017, pero esta vez debatirán en condiciones muy distintas. Hace cinco años, el debate presidencial había dejado a Marine Le Pen, la candidata de extrema derecha, en una posición vulnerable. Los planos de corte la mostraron leyendo frenéticamente sus notas o reaccionando a declaraciones de Emmanuel Macron de forma poco ventajosa.

Las cadenas de televisión nacional que graban el debate de este miércoles 20 de abril, TF1 y France 2, han optado por cambiar el director de fotografía. El dispositivo escogido, que durará unas dos horas, tomará en cuenta exigencias de ambos candidatos. Por lo tanto, se limitarán los planos de corte y se ha excluido del debate a periodistas que hubieran podido ser demasiado contundentes.

El equipo editorial de la cadena pública France 2 denunció que una presentadora histórica, Anne-Sophie Lapix, fuera apartada del dispositivo. El presidente de Reagrupación Nacional, el partido de Le Pen, había considerado que la periodista “no disimulaba su hostilidad” hacia la candidata. El equipo de Macron también emitió reservas sobre su selección.

►Lea también, en 2017: "Macron y Le Pen, un debate violento y confuso"

Neutralidad absoluta


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