El debate por la legalización del aborto se postergó por el coronavirus

Maia Jastreblansky

El debate por la legalización del aborto entró en una zona de incertidumbre y se postergará, de mínima, hasta la semana que viene. En medio de la emergencia sanitaria por la expansión del coronavirus, en la Casa Rosada definieron que no enviarán la iniciativa hoy como tenían previsto. La remisión al Congreso quedó aplazada unos días y sujeta a cómo evolucione la situación sanitaria el país. En la Cámara de Diputados reconocen que, en estas condiciones, no se puede realizar una sesión de este calibre.

Se combinan factores sanitarios y políticos. Un tratamiento exprés, como el que pretende el Poder Ejecutivo, requiere reunir en menos de un mes a 257 diputados en el recinto, varios de ellos mayores de 65 años. Si alguno de los legisladores estuviera aislado por cuestiones de salud, la legitimidad de la votación podría quedar dañada, por la paridad de fuerzas en disputa, reconocen fuentes del oficialismo en la Cámara de Diputados.

En el Congreso empezaron a regir ayer medidas sanitarias restrictivas. Las dos cámaras suspendieron los eventos previstos para marzo y resolvieron que solo los legisladores podrán asistir a las reuniones de comisión, sin compañía de asesores. El Senado dispuso, además, que en las sesiones solo podrá permanecer en el hemiciclo un asesor por cada senador.

Cerca de Alberto Fernández, en tanto, ayer debatieron qué hacer con la iniciativa que, pretenden, sea la primera gran victoria legislativa del Poder Ejecutivo. Algunos colaboradores del Presidente consideraron que no es prudente frenar el envío de proyectos que forman parte de la agenda proactiva de la Casa Rosada. Pero luego entendieron que no resultaba oportuno enviar el texto ahora, cuando la emergencia sanitaria se lleva toda la atención pública y, también, buena parte de la energía de la gestión.

Eso se suma a que las medidas de prevención sanitaria -cada vez más estrictas- hacen impredecible conocer cómo seguirá la actividad parlamentaria.

En el Gobierno manifestaron a LA NACION que el proyecto está listo y que "se va a enviar", pero que la semana que viene el Presidente reevaluará la instancia más conveniente para dar inicio al debate. No hay una fecha cierta.

El plan

En el esquema original de la Casa Rosada estaba previsto enviar hoy la iniciativa. Alberto Fernández había manifestado ayer en declaraciones periodísticas que su ambición era "mandar las normas vinculadas a la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo esta semana".

Pero después de esas declaraciones, en la Casa Rosada concentraron los esfuerzos de las últimas dos jornadas en la confección del DNU que decretó la emergencia sanitaria nacional por el coronavirus . Cuando ayer se conoció que se sumaron otros nueve casos en el país, en el Gobierno comenzaron a recalcular el cronograma de la gestión.

La iniciativa para legalizar la interrupción voluntaria del embarazo, en tanto, irá al Congreso adjunta a un segundo proyecto, llamado "de los 1000 días", que contempla una asistencia estatal para la mujer embarazada de bajos recursos. Hay detalles en el articulado de esa iniciativa, reconocen en la Casa Rosada, que aún debían pulirse.

La iniciativa plantearía que las mujeres embarazadas, además de la Asignación Universal por Hijo, reciban también ayuda alimentaria y, después del nacimiento, vestimenta para el niño. El espíritu es que el Estado asista también a las mujeres en situación de vulnerabilidad que quieran continuar su embarazo.

La idea del Gobierno es que los proyectos ingresen por Diputados, donde el Gobierno cree poder alcanzar una mayoría con más holgura. En los últimos días en la Casa Rosada aseguraron estar "más cerca" de conseguir los votos en el Senado, la cámara que hace dos años rechazó el proyecto y que, con la conformación actual, presenta un punto de partida de 35 votos en contra, 32 a favor, una abstención y cuatro indefinidos.

El jefe de Gabinete Santiago Cafiero; el ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro, y otros funcionarios que habitan la Casa Rosada vienen aceitando la interlocución con los senadores para intentar inclinar la balanza. Pero el coronavirus puso en duda todas las previsiones.