Ya no hay debate: el cambio climático empeora las condiciones meteorológicas extremas, según científicos federales

Jose A. Iglesias/jiglesias@elnuevoherald.com

El sur de la Florida siempre ha sido caluroso, lluvioso y vulnerable a los huracanes, así que es comprensible que algunos habitantes que llevaban muchos años en la región se muestren escépticos de que el cambio climático esté empeorando los viejos problemas de la región.

Pero los científicos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) lanzaron un claro mensaje el lunes en la reunión anual de Sociedad Meteorológica de Estados Unidos (AMS) en Denver, Colorado: el cambio climático está empeorando los fenómenos meteorológicos extremos.

De hecho, los científicos ahora pueden ir un paso más allá y demostrar que determinadas catástrofes meteorológicas son más probables o más dañinas porque vivimos en un clima más cálido. En la reunión, los científicos presentaron estudios de casos de olas de calor, sequías y precipitaciones extremas influidas por el cambio climático en los dos últimos años en Estados Unidos, Corea del Sur, China y otros países. Una recopilación de estos estudios se publicó también el lunes en un informe especial del Boletín de AMS.

“A menudo, los fenómenos extremos son la cara del cambio climático”, dijo Stephanie Herring, climatóloga del Centro Nacional de Información Ambiental (NCEI), de la NOAA, y una de las redactoras del informe. “Puede que en nuestro día a día no notemos un pequeño cambio en la temperatura promedio global, pero esos pequeños cambios en la temperatura promedio global tienen enormes repercusiones en la frecuencia e intensidad de estos fenómenos extremos”.

Un estudio publicado después del destructivo paso del huracán Ian por la Florida, por ejemplo, indicó que la tormenta generó 10% más de lluvia de la que habría producido en un mundo sin cambio climático. El aumento del nivel del mar contribuyó a que el huracán Irma inundara 35,000 viviendas más en la Florida, según otro estudio publicado en 2018.

El primer trabajo que argumentó acerca del impacto del cambio climático en un desastre específico examinó una ola de calor que se apoderó de Europa en el verano de 2003, matando al menos a 30,000 personas. El estudio, publicado un año después en la prestigiosa revista científica Nature, explicó que la probabilidad de que ocurriera una ola de calor semejante se había duplicado debido al cambio climático. Fue el primer artículo en el campo de la “ciencia de la atribución”, cuyo objetivo es determinar cómo el cambio climático hizo más probables o más graves determinados desastres.

“Al recordar el vigésimo aniversario de este campo, una de las cosas que ha quedado más que clara es que el debate en torno a si el cambio climático influye en los fenómenos extremos terminó”, dijo Herring. Es así, dijo, “y ese debate, en nuestras mentes, ya se cerró”.

En el caso de las olas de calor, la ciencia es especialmente directa: un clima más cálido provoca más calor extremo. Los investigadores pudieron demostrar que una ola de calor de 2021 en Corea del Sur, que provocó dos semanas de tiempo veraniego a mediados de octubre, habría sido “efectivamente imposible” sin el cambio climático, de acuerdo con el climatólogo estatal de Texas John Nielson-Gammon, uno de los redactores del informe especial de la AMS.

El Condado Miami-Dade también ha visto cómo los días extremadamente calurosos se hacían más frecuentes: en la década de 1960, el condado tenía unos 85 días al año en los que la temperatura superaba los 90 grados; ahora son unos 133 días al año y se espera que esa cifra aumente a 187 días al año a mediados de siglo.

En cuanto a los huracanes, la información científica es más confusa: los investigadores creen que un clima más cálido creará menos huracanes, pero más potentes; también pronostican que estas tormentas generarán más lluvia y es más probable que se intensifiquen rápidamente antes de tocar tierra.

Pero como solo vemos unos pocos huracanes al año y desde los años 70 seguimos su trayectoria por satélite, los científicos no tienen muchos datos con los que trabajar; en cambio, los humanos llevan siglos registrando mediciones de calor a diario, así que habrá que esperar años antes que los científicos puedan determinar el impacto del cambio climático en los huracanes con la misma precisión que en el caso de las olas de calor.

Sin embargo, la ciencia de la atribución ya ha recorrido un largo camino.

“Se trata de un campo que ha cambiado radicalmente con el tiempo”, dijo Herring. “Antes decíamos, ‘Bueno, nunca se puede atribuir un solo fenómeno al cambio climático’ y ahora sí. Hubo un tiempo en el que decíamos ‘Algún día, en el futuro, veremos sucesos que solo han sido posibles gracias a los gases de efecto invernadero’. Ese día llegó y pasó hace cinco años”.

Según Herring, a medida que la ciencia siga mejorando, tendremos una idea más clara de cómo el cambio climático está acelerando los fenómenos meteorológicos extremos y de lo que podemos hacer para prepararnos y adaptarnos.

Este informe acerca del clima fue financiado en parte gracias a la colaboración de donantes privados, la Universidad Internacional de Florida (FIU) y la Fundación Knight. El Miami Herald mantiene el control editorial de todo el contenido.