Debate abierto: cuál es el impacto de la presencialidad en las aulas en la caída de las curvas de contagio de Covid-19

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Las clases presenciales se interrumpieron en la provincia de Buenos Aires, pero la ciudad mantuvo las aulas abiertas
TOMAS CUESTA

La presencialidad en las aulas se convirtió en la nueva grieta de los argentinos desde que el Presidente anunció las medidas restrictivas que entraron en vigencia el 19 de abril para frenar la segunda ola de coronavirus. Sin ocultar sus diferencias, la Ciudad y la Nación abrieron otro frente de batalla que llegó hasta la Corte Suprema en un asunto que terminó con una fuerte connotación política, más allá del aspecto sanitario. Pero, más allá de esto, los distintos modelos de educación que están vigentes en el área metropolitana, ¿pudieron haber afectado la curva de casos diarios en las distintas jurisdicciones?

Según los números analizados por LA NACION en base a la información oficial proveniente de los Ministerios de Salud de la Nación y de la Ciudad, se verificó un descenso de las curvas de casos en la ciudad, donde se mantuvieron las clases presenciales, y en el área metropolitana, donde se pasó a la modalidad virtual, aunque en mayor porcentaje en la región bonaerense. A pesar que la meseta de contagios se encuentra alta, en la ciudad hubo un descenso diario de entre 1% y 3% desde el 19 de abril (cuando se registraron 3280 nuevos infectados, la cifra más alta de esta segunda ola) y hasta el 12 de mayo (el último día de datos completos), con saltos de hasta un 8% cada 24 horas en los primeros días del mes pasado. En el AMBA, el descenso comenzó el 20 de abril (el día de mayor cantidad de contagios, con 11.943) y llegó a ser del 5%, pero con subas más abruptas, de hasta el 11%, en los primeros días de abril. Además, entre el primer día de restricciones escolares y el 12 de mayo hubo una caída del 40% en la ciudad y del 51% en el AMBA.

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De acuerdo a la información oficial, en la semana del 25 de abril al 1° de mayo, en la ciudad se registró un 16% menos de casos que la semana anterior (16.778 versus 19.857), mientras que entre el 2 y 8 de mayo cayó un 9% respecto a los siete días anteriores (15.290 contra 16.778). En el AMBA, para los mismos períodos, la reducción fue del 21% (52.339 y 66.633) y del 12% (45.944 versus 52.339), respectivamente. Aunque hay una diferencia entre ambas jurisdicciones, según los especialistas no es lo suficientemente amplia como para afirmar que la presencialidad y las clases virtuales causaron un impacto en las curvas.

En el último relevamiento de datos el Ministerio de Educación de la ciudad. Desde el inicio del ciclo lectivo el 17 de febrero el total de casos positivos acumulados en la comunidad educativa llegó 10.736 sobre un total de 700.518 personas entre alumnos, personal docente y no docente de gestión estatal y privada, es decir, el 1,53% del total. Entre los contagiados hay 6.452 estudiantes y 4.284 adultos. Además, sobre 45.056 burbujas se encuentran aisladas 568, es decir, el 1,26%.

Al observar los gráficos de ambas jurisdicciones se verifica un comportamiento similar de las curvas desde que comenzaron las restricciones, con picos alrededor del 20 de abril y un descenso irregular hasta los últimos días. Esto, para algunos expertos, fue la consecuencia del conjunto de medidas restrictivas que se tomaron y que continuarán vigentes hasta el 21 de mayo y no es solo atribuible a la modalidad de educación. Otra corriente, a la que adhiere el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires, sostiene que el descenso más pronunciado en el conurbano puede vincularse a las clases virtuales que se adoptaron en uno contra la presencialidad vigente en el otro.

En el conurbano, desde el 19 de abril, la educación volvió a la modalidad virtual como ocurrió durante gran parte de 2020
En el conurbano, desde el 19 de abril, la educación volvió a la modalidad virtual como ocurrió durante gran parte de 2020


En el conurbano, desde el 19 de abril, la educación volvió a la modalidad virtual como ocurrió durante gran parte de 2020

Los contagios emergen fuera de la esfera escolar. Hay muchos trabajos que demuestran que cuando se cumplen los protocolos en las escuelas, la cantidad de contagios es muy baja”, argumentó el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós. “Tenemos documentado que los nuevos contagios suceden en encuentros sociales, familiares y sociales en lugares cerrados. Discutimos que el niño se va a contagiar en la escuela cuando estamos en ámbitos cerrados, pero el debate debe concentrarse en donde sí ocurren los contagios, cuando nos sacamos el barbijo y nos encontramos en lugares cerrados”, agregó.

En una línea diferente se encuentra un informe elaborado por un grupo de investigadores del Conicet que concluyó que la virtualidad escolar redujo no solo los contagios en la franja etaria de entre 5 y 11 años sino también los casos en la población general. Según el documento, en el conurbano, al 28 de abril los casos positivos de Covid-19 disminuyeron un 22% respecto los registrados el 22 de abril, mientras que en la ciudad la reducción fue del 13%. Las conclusiones generaron rechazo en parte de la comunidad científica que criticaron la falta de imparcialidad.

El informe está siendo difundido por el Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires como parte de sus argumentos para sostener que la suspensión de las clases presenciales fue una medida acertada, al igual que la evidencia publicada en medios especializados como The Lancet. “No se puede hacer una evaluación puntual sobre si la reducción de casos fue por la suspensión de las clases, pero claramente bajaron en el Conurbano y mucho tiene que ver con que cinco millones de personas dejaron de circular. Había un aumento del 67% semanal y se frenó”, sostuvieron desde la cartera que conduce Daniel Gollán.

Fundamentos en línea

La opinión de los expertos, algunos de los cuales forma parte del comité que asesora al Presidente, va en una misma línea, aunque con algunos matices. “Se debe hacer un análisis más exhaustivo de acuerdo a todas las variables, todas las medidas restrictivas, y no enfocarse solo en la presencialidad en las aulas porque sería confuso y no del todo correcto. Me da la sensación que no hubo un alto impacto en los casos cuando se ven los números de niños contagiados”, explicó el infectólogo Eduardo López. “Según los datos de la ciudad la vuelta a las clases, en la primaria, no impactó porque las cifras venían altas mucho antes que las restricciones”, amplió.

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Con diversos reportes a mano Rodríguez Larreta justificó la decisión de recurrir a la Justicia para defender la educación en las aulas. Horas después del mensaje presidencial para anunciar las restricciones el jefe de gobierno informó que desde que comenzaron las clases, el 17 de febrero, menos del 1% de las 755.000 personas que asistieron a la escuela habían dado positivo de Covid-19 y de sus contactos estrechos, sólo el 0,01%.

“Hay múltiples variables, por ejemplo, el aumento de la circulación de las nuevas variantes del coronavirus que se están diseminando en todo el país. En el AMBA hay una circulación del 30% de la cepa Manaos, con hasta 60% más de transmisibilidad que las anteriores”, dijo López. Desde que comenzó la pandemia los casos en menores de 9 años representa el 3% del total en todo el país y entre el 8% y 10% de jóvenes entre 19 y 19 años. “Discutir por las escuelas es una pérdida de tiempo. El 40% de los que se enferman tienen entre 20 y 39 años”, agregó.

A contramano del informe que avala la provincia de Buenos Aires diferentes informes de la comunidad científica internacional avalan la continuidad de las clases presenciales. “Incluso con la propagación más amplia de variantes más infecciosas, no hay evidencia de que las escuelas contribuyan de manera importante a la transmisión comunitaria”, sostiene un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En la Ciudad de Buenos Aires las aulas continúan abiertas para garantizar las clases presenciales en las escuelas públicas y privadas
Ignacio Sánchez


En la Ciudad de Buenos Aires las aulas continúan abiertas para garantizar las clases presenciales en las escuelas públicas y privadas (Ignacio Sánchez/)

El Public Health England, por su parte, asegura que “a lo largo de la pandemia se ha advertido que las escuelas deben ser las últimas en cerrar y las primeras en reabrir y que todos los jóvenes deben regresar a las escuelas tan pronto como sea seguro hacerlo”. Otros organismos internacionales como Unesco, Unicef y la Organización de las Naciones Unidas (ONU) pusieron de manifiesto el impacto que el cierre de los centros educativos y el confinamiento ha generado en la educación y en la infancia.

“Basados en toda esta evidencia las escuelas con protocolos no contribuyen de manera significativa a la transmisión comunitaria, son prioridad, y deben ser lo último en cerrar. Es importante considerar los estudios hechos en los colegios con medidas de mitigación a partir de los cuales se plantea que no contribuirían de manera significativa a la transmisión comunitaria”, sostiene el investigador del Conicet, Carlos Bueno, que recopiló toda esa información en sus perfiles de redes sociales.

Para Lautaro de Vedia, médico infectólogo y expresidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), los perjuicios de limitar la presencialidad en las aulas van más allá del aspecto educativo. “Puesto en la balanza, son más las desventajas. La escuela es un punto de monitoreo, de control, porque si se detecta un caso positivo se disparan una serie de controles que en el ámbito familiar no se pueden realizar”, sostuvo.

“Los números de casos se disparan o no de acuerdo a múltiples variables, entra en juego muchos factores y no percibo que haya una relación directa con las clases presenciales o virtuales, sino por múltiples factores relacionados con el comportamiento social y con circulación alta del virus”, agregó.

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El informe titulado “Impacto de la presencialidad escolar en los casos confirmados de Covid-19″ fue elaborado por grupos de investigación del Instituto de Cálculo e Instituto de Ciencias de la Computación, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y el Conicet y colaboradores de diversas instituciones universitarias y científicas del país. Entre sus conclusiones destaca que en contextos de alta circulación viral “la evidencia muestra que la interrupción de la presencialidad escolar contribuye significativamente a disminuir contagios, y por ende internaciones y fallecimientos” y aunque reconoce que es difícil aislar variables en contextos complejos “la interrupción de la presencialidad es una de las medidas con mayor impacto verificado según datos de otros países”.

Resulta difícil desagregar las variables cuando se toma un paquete de medidas. Todas las medidas son iguales en la ciudad y el AMBA, excepto la presencialidad, lo que quizás permitiría concluir que eso fue lo que marcó la diferencia”, analizó, sin embargo, la infectóloga Leda Guzzi. “Algunos países, como Israel, Reino Unido, Alemania o Francia, implementaron esta medida en las escuelas y fue efectivo. Aunque no es tan fácil ver el impacto propio de cada medida, todos los paquetes que incluyeron la suspensión de la presencialidad resultaron efectivos”, concluyó.

En la misma línea opinó la infectóloga, Elena Obieta, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI). “Es imposible desagregar todos los factores externos a la presencialidad, todo lo que está alrededor, es decir, el transporte público, la vida social de niños, familia y docentes más allá del colegio. Es más riesgoso y posible adquirir Covid-19 en una reunión social, dentro de la casa, en un cumpleaños que dentro de las escuelas”, alertó.

Para Obieta, ninguna medida aislada funciona por sí misma. “Si cerrar la presencialidad, habría menor circulación comunitaria. Pero si la misma gente que no va a las escuelas se junta en una casa, sin protocolos, el riesgo está ahí. Si se cumplen los protocolos, la escuela es más segura que en un transporte público o una casa donde no hay prevención”, reafirmó.

Con la colaboración de Delfina Arambillet

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