La DEA va por cártel de Sinaloa en medio de tensiones con México para combatir tráfico de fentanilo

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Mientras la cooperación entre Estados Unidos y México en materia de inteligencia para combatir el crimen organizado se ha ido debilitando, la DEA ha puesto de nuevo la mira en los líderes del cártel de Sinaloa, ofreciendo recompensas de entre 20 y 15 millones de dólares por información que lleve a su captura.

El anuncio de la Agencia Antidrogas muestra las fotografías del rostro de Rafael Caro Quintero y de Ismael “el Mayo” Zambada García, identificados como los principales operadores de la organización criminal, además de los de los hijos de Joaquín “el Chapo” Guzmán: Iván Archivaldo Guzmán Salazar, alias “el Chapito” y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, “el Alfredillo”.

Los carteles se colocaron en el cruce fronterizo de Tijuana con San Diego, y también ofrecen recompensa por información sobre Ismael Zambada, “el Mayito”; Alfonso Limón Sánchez y Alfonso Arzate, éstos últimos tres, operadores del grupo criminal sinaloense.

Se trata de un esfuerzo más por detener la entrada de drogas a Estados Unidos, en especial el fentanilo, que tiene a varias comunidades sumidas en un serio problema de adicción y muerte por sobredosis en la población más joven.

En septiembre pasado, el Departamento de Estado de la Unión Americana elevó de 5 a 15 millones de dólares la recompensa por la información para capturar al “Mayo” Zambada quien, según algunos analistas y periodistas, es el verdadero líder del Cártel de Sinaloa, muy por encima del “Chapo” Guzmán, hoy preso en Estados Unidos.

La información se da a conocer en medio de la visita a México de los subsecretarios de Estado para el combate al narcotráfico, Todd D. Robinson; y de Seguridad Nacional, Serena Hoy, en la que subrayan la necesidad “urgente de acciones bilaterales para prevenir la producción y tráfico de fentanilo y otros narcóticos peligrosos”.

Desencuentros entre la DEA y AMLO

El nuevo enfoque de los esfuerzos y recursos de la DEA se da en medio de las tensiones con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, cuyas acciones podrían interpretarse como un entorpecimiento de las tareas de la Agencia Antidrogas.

La más reciente es el retiro del avión de la DEA, luego de que le fuera negado el lugar que mantenía en el aeropuerto de Toluca desde los años 90. La aeronave que los agentes utilizaban en México estos días es un King Air de doble turbina con capacidad para unas 10 personas, y tuvo un papel clave en la captura de algunos de los capos de la droga más poderosos del mundo, como los operativos contra el exjefe del cártel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera.

Esto, después de que en abril, Reuters diera a conocer que el gobierno mexicano había disuelto la unidad antinarcóticos que durante 25 años trabajó de la mano con la DEA para combatir el crimen organizado; la SIU (Sensitive Investigative Units) o Unidad de Investigación Especial.

En 2020, en respuesta a la captura del exsecretario de Defensa, Salvador Cienfuegos, en Los Ángeles, California bajo cargos de narcotráfico, López Obrador suspendió la inmunidad penal de los agentes extranjeros e impuso límites estrictos a sus contactos con homólogos mexicanos, bloqueando el trabajo de la agencia para investigar a los cárteles de tráfico que operan en suelo mexicano.

Mientras que en 2019, la noticia de la decisión del gobierno mexicano de liberar a Ovidio Guzmán, uno de los hijos del “Chapo” y líder del cártel, luego de que las fuerzas militares habían logrado su captura, le dio la vuelta al mundo y resonó en Estados Unidos, en donde tiene órdenes de captura por su responsabilidad criminal. Se trató del llamado “Culiacanazo”.

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