David Grossman aspira con ver un Israel que no discrimine

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CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 2 (EL UNIVERSAL).- Ante la gran explosión de violencia, de odio y de debilidad que viven israelíes y palestinos, en las ciudades mixtas, por ejemplo Jerusalén, el escritor israelí David Grossman insiste en alcanzar la paz, "tener paz nos va a permitir vivir la vida que merecemos, porque si no tenemos paz vamos a vivir vidas paralelas de lo que debe ser nuestra vida, no viviríamos una vida auténtica, sería un eco de la vida real de la que nos hemos privado, y el eco no es suficiente".

Durante su participación en el Hay Festival Querétaro 2021, el autor de "La vida juega conmigo" dijo que es tiempo de alcanzar la paz, "por eso soy un activista por la paz, esperando que yo pueda ver esa paz en la vida, y si no, sé que siempre va a haber personas que lucharán por la paz y seguirán luchando por ella".

En conversación con la mexicana Guadalupe Nettel, Grossman quien es uno de los escritores israelíes contemporáneos más notables, aseguró que el Israel él quiere debe ser más alegre, que termine con la tensión de ser un enemigo durante más de 100 años.

"Quisiera ver un Israel más democrático, que le ponga más atención a las personas que al ideal del Estado, quisiera ver un país que tenga esta igualdad en los ciudadanos, de que no haya ninguna diferencia entre mis hijos y los hijos de los palestinos, un país en donde no se discrimina a nadie por nacionalidad, género, idioma", señaló.

Dijo que sin duda el holocausto está presente en sus vidas de muchísimas maneras, y no se puede olvidar esa experiencia tan terrible y tan dramática, pero se tiene que trabajar para ello; "Guili, mi heroína, dice que debe haber equilibro entre lo que recuerdas y lo que permites olvidar porque si no olvidas te sofocas y entonces hay influencia en ti a un extremo en que ya no vives la vida".

Reconoció que la gente judía que ha escrito la historia de sobrevivencia de su pueblo, ha demostrado una cosa, que "sobrevivimos para vivir nuestra vida y ahora vivimos para sobrevivir. Me encantaría que nosotros nos liberábamos, somos sobrevivientes pero no puede ser que la existencia se formule a partir de la sobrevivencia".

A Grossman le parece fundamental encontrar una manera de ubicarse en un lugar más libre incluso cuando piensen en el holocausto, "la dirección debía ser poder distinguir todo esto y recordarnos que nos han hecho muchas cosas pero nosotros los judíos hemos encontrado el poder para hacer algo. Tres años después del holocausto, tres años después de la catástrofe pudimos construir un estado democrático donde toda nuestra experiencia histórica estaba en contra de la democracia, pero creamos un estado de democracia y de cultura".

Dijo que por eso es activista más que pacifista, afirmó que realmente el pacifista es alguien que nunca ha tenido un arma en las manos pero él ante la situación de su país sí tomó las armas y estuvo en el ejército, como también lo estuvieron sus hijos, e incluso uno de ellos murió luchando.

"Soy un activista por la paz. La paz significa una manera diferente de vivir la vida, significa que debemos tener un lugar para nuestro propio hogar; la idea de casa es una idea muy vulnerable para los judíos, por miles de años sentíamos que no teníamos hogar en ningún lugar del mundo, siempre había el peligro del desastre, del genocidio y eso se ha repetido de muchas maneras. Israel se supone que debe ser nuestro hogar, donde podernos sentir defendidos y protegidos y tener una buena relación con nuestros vecinos", señaló.

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