Datos y contratos: Kevin De Bruyne lidera la nueva era del fútbol

Marcelo Gantman
·3  min de lectura
Kevin De Bruyne, de Manchester City
Kevin De Bruyne, de Manchester City

Las noticias deportivas a veces contienen capas superpuestas de información. La semana pasada supimos que Kevin De Bruyne extendió su contrato con Manchester City hasta 2025, pasará a ser el futbolista mejor pago del club y para entonces habrá cumplido diez años de permanencia. La renovación estuvo acompañada de dos elementos adicionales, que le dieron una relevancia inusitada al asunto, destacados por la publicación The Athletic: De Bruyne no tiene representante y utilizó el respaldo de analistas de datos para negociar con el City. Otros medios luego unieron estos dos detalles para comunicar la noticia.

Se generó allí un escenario imaginado y futurista que aporta cierta confusión cuando se atan cabos: el futbolista del futuro podría no precisar de un agente si se vale del big data para negociar con los clubes. De Bruyne había negociado una mejora de su paga con el City en 2018 gracias a la gestión de su agente Patrick De Koster; ahora en 2021 es asistido por su padre y un abogado. El big data ayudará, pero no firma papeles.

El análisis de datos, sin embargo, aparece como un recurso nuevo sobre el escritorio para un futbolista a la hora de pactar una renovación. De Bruyne buscaba un doble efecto: que las métricas sostuvieran la importancia de su aporte al equipo y que permitieran predecir la capacidad del éxito del City en los próximos años . Un ida y vuelta interesante: qué le voy a dar al equipo y que me dará el equipo a mí. Suena justo, especialmente si De Bruyne pasará a ser el futbolista mejor pago del City.

Algunas métricas ya eran evidentes. Según datos de la plataforma estadística Squawka Football, Kevin De Bryune lidera todos los casilleros de los mediocampistas ofensivos de la Premier League. Sobre once tareas relevadas, el belga supera con creces el promedio de sus colegas en la liga y en algunos aspectos con datos abrumadores. Por ejemplo, su ingreso al área rival promedia 10.2 veces por partido, mientras que la media lo hace 4.0. En los pases intentados en el último tercio del campo, De Bruyne marca 26.5 contra 18.5 del promedio.

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La noticia en este caso es que se trata del primer registro acerca de un futbolista hablando el mismo lenguaje que su club. Pep Guardiola tiene un equipo de analistas de datos que abochorna a los cultores del fútbol lírico vintage, que creen que Guardiola es “ofensivo” a pesar de esa estructura y no por ella. De Bruyne fue a pelear su renovación con la misma partitura con la que el City toma decisiones a la hora de contratar talento, retenerlo o marcarle un final.

Tal vez el caso de Bruyne sea la otra cara de la moneda del cierre de ciclo de Sergio Agüero en el Manchester City. Al final de esta temporada, Agüero, a sus 32, se irá del City luego de diez años de permanencia; De Bruyne completará su década en el club y eso sucederá cuando ya tenga 34 años. Los dos integran un plantel que tiene un promedio de edad de 27,1 años. Los datos sirven para proyectar un rendimiento por venir en clubes que no pagan renovaciones como premio a lo que se hizo en el pasado, contrariamente a lo que supone la cultura del fútbol de los que observan desde afuera y no toman decisiones.

Con todas las polémicas que suele despertar el fútbol como deporte, cierto consenso indica que no siempre gana el que lo merece. El uso de los datos intenta encontrar un lenguaje que permita analizar rendimientos sin depender caprichosamente de los resultados. Desde el lado del futbolista, De Bruyne marca un camino y el club de Guardiola lo acepta porque entienden claramente de qué se trata.

Más vanguardia que esto no se consigue.