¿Y si Darwin estaba equivocado, y los hombres no son más altos por competencia?

¿Y si Darwin estaba equivocado, y los hombres no son más altos por competencia?

De media, los hombres somos más altos que las mujeres. Y si esto es un hecho, y sabemos que la evolución juega un papel fundamental en la biología de cualquier especie, también en la nuestra, la cosa está clara, ¿no? Los hombres somos más altos para destacar y conseguir atraer a las hembras.

Simple y sencillo, y así establecido desde que Charles Darwin lo expusiese en su obra “El origen del hombre”. Pero… parece que la cosa no es tan sencilla, y que la verdadera explicación está en las hormonas. En concreto en los estrógenos, conocidos normalmente como “hormonas femeninas” porque son más abundantes en las mujeres.

Antes de entrar en la nueva explicación, la de las hormonas, vamos con la “vieja”. Y entenderla es sencillo: en el ser humano hay diferencia en la talla – altura principalmente, pero también envergadura –, que es lo que se conoce como dimorfismo sexual.

Pero el dimorfismo sexual no concede una ventaja a nivel de supervivencia. Así que, dentro de la teoría evolutiva, no tendría mucho sentido… si no fuese porque existe la selección sexual. Y la altura es un ejemplo perfecto: es una característica que no te da ninguna ventaja de supervivencia, pero que te permite resultar más atractivo y por lo tanto reproducirte más.

También es cierto que los hombres somos - de nuevo, es una manera de generalizar – más agresivos y violentos. Y en estos casos, una talla mayor ayuda. Si eres más alto y corpulento, es más fácil que ganes una pelea, no seguro, pero sí más fácil. Y ganar estas peleas te ayudan a “derrotar” a otros machos y conseguir la atención de las hembras. Todo cuadra.

El problema es que las evidencias en este sentido no son muy poderosas. Así que, igual, hay otras razones que estamos obviando. Y de ahí parte la idea del artículo del que hablamos: ¿y si hay otra razón que hace a los hombres más altos que las mujeres, y la competencia es simplemente un efecto secundario, por llamarlo de alguna manera?

Porque al analizar las diferencias entre hombres y mujeres, hay una muy clara que son las hormonas sexuales. En concreto, los estrógenos de los que hablábamos antes juegan un papel muy importante en la altura que alcanzamos, porque participan en la generación de hueso, en la osificación.

Durante la infancia, los niños y las niñas crecen más o menos al mismo ritmo. Pero cuando llega la pubertad y se dispara la producción de hormonas sexuales, la cosa cambia: los estrógenos ayudan a que se recluten más células para los tejidos óseos, y las niñas crecen más rápido.

¿Pero no habíamos quedado en que los hombres son más altos? Sí porque, aunque las niñas crecen más rápido durante la pubertad, dejan de crecer antes. Y esto también está causado por los estrógenos: al osificar antes, los huesos largos – fémur, húmero… - terminan su desarrollo de manera más rápida. En los hombres, como la osificación es más lenta, hay más tiempo para “ganar centímetros”.

Por eso seríamos más altos, y más corpulentos. Y al serlo, tendríamos una razón para entrar en competencia con otros hombres. Es decir, no seríamos más altos por competencia, seríamos más competitivos entre nosotros que las mujeres por ser más altos.

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