Daniel Radcliffe: ahora hace magia en la cárcel

H. Alan Scott

En su papel como Harry Potter, Daniel Radcliffe recurrió a la magia para escapar de incontables situaciones potencialmente mortales. Sin embargo, necesitará más que hechizos y una varita mágica para fugarse de una prisión del apartheid sudafricano, como hizo Tim Jenkin en 1979: el héroe de la vida real a quien encarna en el papel protagónico de la nueva película, Escape from Pretoria (Fuga de pretoria).

“Muchos fantaseamos con que haríamos lo mismo si viviéramos en una sociedad opresiva. Pero la realidad es que hay muy pocas personas como ellos”, comenta Radcliffe, acerca de Jenkin, Stephen Lee y los demás activistas que protestaron contra al apartheid y terminaron en la cárcel por oponerse al régimen.

“Tener una perspectiva clara de esas situaciones es una cualidad que debemos celebrar, y que las películas retratan como heroísmo”.

Más que un filme biográfico convencional, Escape from Pretoria —basada en el libro de Jenkin, quien también pasó algún tiempo en la grabación— es un suspense muy emocionante.

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“Es la historia de un momento importante en las vidas de esos hombres, y en lo referente a la situación política de Sudáfrica en aquellos días. No obstante, también es una trama estupenda sobre una fuga de prisión”. En opinión de Radcliffe, es “de lo más loco que, un día, fabriques las llaves y salgas caminando de la cárcel”.

—¿Por qué dirías que esta historia es relevante en la actualidad? ¿Qué mensaje esperas transmitir al público moderno?

—Por desgracia, no creo que haya una época en la que no sea relevante. Sobre todo, por el hecho de que Tim, Stephen y todos los hombres encerrados en aquella prisión terminaron por darse cuenta de que el sistema en el que crecieron no era otra cosa que una tiranía opresiva e inmoral.

—¿Por qué te pareció importante que la película fuera un suspense?

—Porque es una historia asombrosa sobre una fuga de prisión. Fabricaron las llaves. ¡Fue increíble! Y, sin embargo, cuando hablas con Tim, lo más loco es su actitud de: “Bueno, ya sabes. Hice lo que habría hecho cualquiera”. Y te quedas pensando: “Para nada. Nadie habría hecho algo así”.

—Cuando eras niño trabajaste con tu protagonista, Ian Hart, en Harry Potter y la piedra filosofal [era el profesor Quirrell]. ¿Cómo fue su reunión después de tantos años?

—Creo que los dos vivimos la sensación aterradora de reencontrarnos después de muchos años. Pero fue maravilloso.

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—¿Qué es lo que menos te preguntan sobre la franquicia de Harry Potter y qué te gustaría que preguntaran con más frecuencia?

—Siempre quieren saber cómo fue la relación entre los actores. Y, en realidad, preferiría hablar del equipo hasta quedarme afónico, porque crearon un ambiente de familia en la grabación y eso es algo que pocas veces sucede en películas de franquicia. Un ambiente de veras amoroso que, en mi opinión, se debió al todo el equipo.

Publicado en cooperación con Newsweek / Published in cooperation with Newsweek