Ver a Dalia Gutmann desde el auto

Alejandro Rapetti
·4  min de lectura

Hay que decirlo, salir al teatro en tiempos pandémicos tiene cierto sabor a travesura. La travesura de burlarse del virus por un rato, escaparse de noche para ver un espectáculo de stand up, de compartir un espacio público. Claro está, siempre a través de estrictos protocolos y sin salirse del auto. Y allí estamos, estacionados en el playón del Autocine Mandarine Park, Punta Carrasco, a minutos de empezar Cosa de Minas en cuarentena, un clásico de la crack del humor Dalia Gutmann, reeditado en su flamante versión 2020 para surfear esta nueva normalidad.

Esta pequeña travesura comienza aún antes de salir de casa, ya que es necesario completar online una declaración jurada de rigor y atenerse a una serie de recomendaciones a seguir antes de partir: sólo es posible acceder en auto y se permiten hasta cuatro personas por vehículo. Al ingresar, nos controlarán la temperatura y nos pedirán que contemos con barbijos y alcohol en gel. También se sugiere llegar media hora antes del espectáculo, que luego de suspenderse por lluvia, finalmente se llevó adelante el anoche.

Una vez en el ingreso, nos solicitan mostrar el código QR enviado como confirmación de la entrada y nos informan sobre la frecuencia de la radio para recibir el audio. Luego de dar una pequeña vuelta por el predio se accede al playón del autocine, ahora devenido en "auto-teatro".

Desde la pantalla gigante se informa sobre algunos mínimos protocolos a seguir mientras permanecemos en el lugar. No está permitido el descenso de los vehículos. Para utilizar los sanitarios hay que prender las balizas y el personal de seguridad e higiene nos indicará; sólo se puede ingresar a los sanitarios de a una persona, utilizando cubre boca.

Entonces sí, minutos antes de las 21, la gran Dalia Gutmann sale a escena en medio de bocinazos y luces de los vehículos que la festejarán en lugar de los aplausos en esta noche.

"Gracias, me lo merezco, gracias por venir, ¿cómo andan? Un bocinazo es bien, dos bocinazos es mal. Estoy muy contenta y muy agradecida, esta es la primera vez que actúo de esta manera", dispara la comediante desde el escenario.

Acostumbrada a hacer humor con el ridículo como su herramienta de trabajo, Gutmann traslada al escenario esa alegría que siente cuando está con sus amigas como una gran fiesta, una gran catarsis generalizada donde indaga en los sentimientos y los deseos de las mujeres. Un show que desde su estreno siempre tuvo el acompañamiento del público femenino, y la cuarentena indudablemente aportó nuevos condimentos para reírse de sí misma.

"Por un lado estuve todo el año haciendo vivos en Instagram con Ale Bavera, que habitualmente colabora en el guión, y fui probando mucho material en esos vivos de Instagram. Hacíamos los que se llama open mic (micrófono abierto), en vivo, y ahí iba tirando material. Alguno de los textos que voy a hacer hoy fueron probados en ese espacio", anticipaba Gutmann horas antes del show, que tiene como base aquel que despidió con bombos y platillos en el Ópera a finales de 2019, al que resucitó con este nuevo material producto del confinamiento y del nuevo show que planeaba estrenar este 2021.

"Hace un mes, un día me fui a caminar desde Puerto Madero hasta Colegiales y así, caminando y caminando me empezó a caer todo el material que tenía que hacer en esta fecha. Lo iba grabando por audios que me mandaba a mí misma, eso me organizó y me tranquilizó. Después tuve algunas charlas con Mariela Asensio sobre la puesta en escena, y de esta manera tan particular y loca se fue armando. Detrás está Lino Patalano, también acompañándome en esta etapa tan rara para los que vivimos del teatro".

En su primera vuelta a los escenarios desde que se declaró el confinamiento, entre monólogos, videos y canciones divertidas -incluido un rap-, Gutmann se ríe de sí misma, comparte sus experiencias frente a un parking colmado de mujeres y se divierte reflexionando sobre el particular comportamiento femenino en el día a día, esta vez, más que recargado con la cuarentena.

"Yo empecé muy arriba esta joda, como si fuera un Gran hermano con mi familia", arrancaba su monólogo que durante poco más de una hora indagaría en una infinidad de temas como la autoestima, la meditación, la maternidad 24/7, el sexo, el deseo, la convivencia a full con la familia, los zoom del colegio, las redes, el "salero" de su brazo, sus prendas de vestuario (incluida la que, invariablemente, se manchó con lavandina); "Benja" Vicuña; las selfies, los pechos, cavilaciones sobre la ropa interior y una canción desafinada dedicada a su cola.

"Muchas gracias de corazón, que hermoso que vinieron, qué experiencia loca esta del auto. Nunca vamos a olvidarnos que nos tocó vivir esto; es difícil, pero yo siempre digo que hay que pelear la alegría a muerte, hay que tratar de reírse todo lo que uno puede, divertirse, obviamente sin negar lo que está pasando, y que pase lo más rápido posible. ¡Muchas gracias!", se despidió la comediante en un alboroto de luces y bocinazos que festejaban haber cumplido juntos, al menos por un rato, aquella divertida travesura.