Dalí y el nazismo: ¿provocación o adhesión?

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El diario español El País publicó hace unos días el contenido de una carta escrita por Salvador Dalí, encontrada en los archivos del surrealista francés André Breton. El texto, en el que el pintor imagina un culto racista y sadomasoquista, conmocionó y lanzó un debate en España, entre los que lo consideran una provocación subversiva y otros, una prueba de la atracción del artista por el nazismo.

“Una carta inédita del artista a Breton revela el credo sadomasoquista, sin Dios, científico y con elementos hitlerianos que le costó la expulsión definitiva del grupo surrealista”: así empieza el artículo de El País escrito por el periodista cultural Josep Massot, que reveló la carta escrita en 1935 por Salvador Dalí a André Breton, y que fue encontrada durante una búsqueda en los archivos digitales del autor francés.

Ya se sabía que el famoso pintor catalán, fallecido en 1989, tenía fuertes simpatías por los regímenes dictatoriales, empezando por el del general Franco, que estuvo en el poder durante cuatro décadas en España. También se sabía que el hombre del bigote elegante tenía cierta fascinación por Hitler –al que dedicó tres cuadros–, sobre la que los expertos siguen divididos en cuanto a si reflejaba una verdadera atracción por la ideología nazi o era más debida a sus fantasías sexuales y su obsesión por las figuras paternas autoritarias.

Religión “hitleriana en lo afectivo”

Durante mucho tiempo se le perdonó todo a Salvador Dalí, en nombre de su genio o de su supuesta dulce locura. Pero esta carta, enviada en pleno auge del nazismo, relanzó el debate en España. En ella, el pintor, utilizando su método de “paranoia crítica”, se compromete a crear una religión, basada en el sadomasoquismo y el racismo.


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