DACA: ¿Qué pasará ahora con los ‘Dreamers’?

Jack Herrera
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La gente se manifiesta frente a la Corte Suprema en noviembre de 2019 mientras se escuchan argumentos orales en el caso de la decisión del presidente Trump de poner fin al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia. (AP/Jacquelyn Martin)
La gente se manifiesta frente a la Corte Suprema en noviembre de 2019 mientras se escuchan argumentos orales en el caso de la decisión del presidente Trump de poner fin al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia. (AP/Jacquelyn Martin)

Cuando se supo que Joe Biden había derrotado al presidente Donald Trump, Juliana Macedo do Nascimento sintió una momentánea sensación de alivio. Como persona indocumentada inscrita en el programa de Consideración de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés), Macedo había vivido en un estado de ansiedad desde que Trump anunció en septiembre de 2017 su intención de poner fin al programa. Sin embargo, Macedo sentía que el triunfo de Biden no sería suficiente para salvar al programa. Reconociendo también que DACA fue diseñado como una solución parcial, su alivio se desvaneció lentamente.

Con Biden listo para ingresar a la Casa Blanca en enero 20, los adscritos de DACA, a menudo llamados “Dreamers”, como Macedo, están trabajando para recordarle a la gente que colocar a un demócrata en la Oficina Oval no es suficiente. En medio de la transición de Biden, un juez federal conservador en Texas está escuchando argumentos en un caso que podría significar el fin de DACA. E incluso, si el programa sobrevive a ese desafío legal, DACA nunca podrá "salvarse" por completo. Debido a que existe a través de la acción ejecutiva en lugar de una ley del Congreso, un presidente republicano podría terminar fácilmente el programa dentro de sus primeros meses en el cargo si los demócratas pierden la Casa Blanca en 2024.

"Todavía se siente muy precario", dice Macedo, quien trabaja como gerente de políticas estatales y locales para el grupo de derechos de inmigrantes liderado por jóvenes United We Dream.

Dado que DACA ha recibido abundante atención de los medios en los últimos años, a algunos defensores les preocupa que la línea de meta haya cambiado: ahora, si Biden “salva” a DACA, se sentirá como un paso hacia adelante. Pero los beneficiarios de DACA como Macedo quieren asegurarse de que el público entienda que salvar a DACA no es suficiente. Lo que el país necesita es una reforma migratoria significativa, aprobada por el Congreso y convertida en ley.

Parte de la necesidad de legislación proviene de la precariedad fundamental de DACA como programa ejecutivo, incluso con un demócrata al cargo. Si bien muchas personas sólo prestan atención a DACA cuando acapara encabezados, Macedo y otros Dreamers están constantemente revisando el estado del programa que rige gran parte de sus vidas.

Un mes después de las elecciones, mientras algunos hablaban sobre los nombramientos de Biden en el gabinete, Macedo y otros beneficiarios de DACA permanecieron concentrados con atención absorta en un caso judicial en Houston. En el Quinto Circuito, el juez de la corte del distrito conservador Andrew Hanen tiene actualmente una demanda ante él que desafía la constitucionalidad de DACA, en un caso presentado por el fiscal general de Texas y ocho otros estados. "Texas ha argumentado durante años que el poder ejecutivo federal carece del poder para otorgar unilateralmente a los extranjeros presentes ilegalmente presencia legal y autorización de trabajo", dijo el fiscal general del estado Ken Paxton en un comunicado cuando presentó la demanda en mayo de 2018.

No es una coincidencia que Paxton y los otros fiscales generales presentaron su demanda en el Quinto Circuito frente a Hanen. Desde que fue nombrado por el presidente George W. Bush en 2002, según el grupo de derechos de los inmigrantes America's Voice, Hanen ha hecho más para deshacer la política migratoria progresiva que quizás cualquier otro funcionario público además de Trump. Ha fallado negativamente a favor de los inmigrantes en docenas de demandas, la más famosa contra "DAPA", el programa de Acción Diferida para Padres de Estadounidenses que Barack Obama creó junto con DACA para proteger a las personas indocumentadas con hijos ciudadanos.

Pax Ahimsa Gethen (CC)
Pax Ahimsa Gethen (CC)

Con esta más reciente demanda frente a él, Hanen tendrá el poder de acabar con DACA. Con su historial, los observadores de la corte predicen una decisión negativa. En la semana de Navidad, los abogados que apoyaban a DACA le suplicaron que retrasara la toma de una decisión final hasta que Biden asumiera el cargo.

Ese gusto de Macedo por la victoria de Biden ha sido rápidamente superado por la preocupación por la decisión de Hanen y el futuro de DACA. Ese vaivén es una presencia constante en su vida. Desde que se inscribió por primera vez en DACA poco después de su creación en 2012, el día a día de Macedo se ha caracterizado por una profunda vulnerabilidad a fuerzas fuera de su control.

Primero, está la naturaleza de DACA en sí. El programa no ofrece a los beneficiarios un camino hacia la ciudadanía ni ningún otro tipo de estatus permanente; en cambio, crea un limbo para personas como Macedo: ella tiene un permiso de trabajo; puede conducir legalmente; y está protegida de la deportación. Sin embargo, no puede solicitar la ciudadanía. Y, cada par de años, tiene que renovar su solicitud entera, un proceso tedioso y estresante que siempre amenaza con terminar con la pérdida de su estatus.

Conjuntamente, incluso fuera de la incertidumbre personal, DACA se ha convertido en una batalla política generacional. A pesar del apoyo mayoritario del programa entre todos los votantes — incluidos los republicanos —los republicanos del Congreso han luchado contra DACA desde sus primeros días y, en septiembre de 2017, Trump anunció su intención de ponerle fin. Los beneficiarios de DACA como Macedo estaban horrorizados, pero no sorprendidos por la decisión. (“Honestamente, me sorprendió que no intentara terminar el programa desde el primer día”, comenta). Afortunadamente para ellos, una serie de casos judiciales impidieron que Trump acabara con el programa de raíz. Durante los últimos tres años, a medida que estos casos se abren paso en los tribunales, los beneficiarios preexistentes como Macedo aún han podido renovar su estatus, pero los nuevos solicitantes no han podido postularse. Finalmente, en junio, la Corte Suprema dictaminó que el intento de Trump de poner fin al programa era ilegal, pero, fundamentalmente, sólo porque no siguió el proceso administrativo adecuado. Si Trump hubiera ganado un segundo mandato, probablemente podría haber terminado el programa. Y ahora, el juez Hanen aún podría hacer ese trabajo por él.

Macedo dice que el estado de incertidumbre permanente que ella y otros beneficiarios de DACA sienten es intolerable.

“Ha sido como una montaña rusa. Desde el principio, siempre fue un programa muy precario, fue desafiado desde el principio ”, dice Macedo. “Su naturaleza realmente afecta a las personas. Cada dos años, tengo que ir a que me tomen las huellas dactilares y ellos me toman una foto. Y ahora, todos los desafíos y todas las amenazas contra DACA han dejado muy claro que ni siquiera se acerca a una solución perfecta”.

Es por eso que los beneficiarios de DACA dicen que el futuro del programa sólo tiene un camino a seguir: en el Congreso.

<p>Juan Escalante</p>atlweddingphotos.com

Juan Escalante

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Según Juan Escalante, beneficiario de DACA y estratega de políticas de la organización de defensa de inmigrantes FWD.us, las limitaciones de DACA provienen del hecho de que el programa siempre fue una “solución de curita” ante el fracaso en lograr una reforma migratoria significativa.

“Tienes que pensar en cómo surgió DACA”, Escalante dice. “Se debió en gran parte a que el Congreso no actuó y la administración Obama se dio cuenta de que no había cumplido su promesa de apuntalar la reforma migratoria. Entonces, en 2012, cuando el presidente Obama se paró en el Rose Garden y anunció la creación de DACA a través de la acción ejecutiva, esencialmente estableció que sería una solución temporal. Pero no hemos visto ninguna acción del Congreso”.

El término "Dreamer" proviene de un proyecto de ley fallido. En 2001, la Ley de Desarrollo, Alivio y Educación para Menores Extranjeros, también conocida como la Ley DREAM, habría proporcionado un camino hacia la residencia permanente para inmigrantes indocumentados que llegaron a EE. UU. de niños con sus padres. El proyecto de ley fracasó y, durante los últimos 20 años, no ha habido una acción legislativa significativa sobre la reforma migratoria. Recientemente, la Cámara controlada por los demócratas aprobó una versión renovada del proyecto de ley, pero fracasó incluso antes de llegar al Senado.

“Necesitamos una solución concreta. Algo que esté codificado como ley”.

– Juan Escalante

“El DREAM Act me habría protegido a mí y a más de 700.000 personas de la deportación”, dice Escalante. “Necesitamos una solución concreta. Algo que esté codificado como ley”.

Macedo dice que ella y los demás organizadores de United We Dream están trabajando para educar al público que si Biden “salva” a DACA, eso en sí no sería una reforma migratoria significativa.

“Lo que nos gustaría que la gente entendiera es que Trump ha hecho un buen trabajo bajando el listón”, dice Macedo. "Ahora parecerá un progreso si retrocedemos hasta donde estábamos antes de él”.

Para Macedo, esa reforma tiene que incluir a más inmigrantes que sólo personas en su situación, personas que llegaron de niños. El Instituto de Política Migratoria estima que hay aproximadamente 600,000 beneficiarios actuales de DACA en el país, y hasta 1.3 millones de personas que serían elegibles para el programa. Pero hay más de 11 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos. Macedo dice que la reforma consecuente debe considerar a todas estas personas. Ese argumento es profundamente personal para ella ya que afecta a su propia familia. Sus padres, quienes emigraron con ella desde Brasil cuando Macedo era una adolescente, no califican para DACA, y durante todo el tiempo que ella estuvo inscrita como Dreamer, se han enfrentado a la amenaza de deportación.

Macedo dice que no quiere que el alivio para Dreamers se convierta en un arreglo que deje fuera a personas como sus padres.

“No puedes darme una tarjeta de residencia y deportar a mi mamá y a mi papá”, dice. "Ese no es un trato que jamás aceptaría".

Con Hanen listo para tomar una decisión de manera inminente, los Dreamers dicen que Biden debe ir más allá de la acción ejecutiva y presentar un proyecto de ley. Existe la esperanza de que, después de décadas de fracaso, el país finalmente esté listo para hacer un cambio significativo en cuanto a inmigración.

Para Macedo, esa es la mayor diferencia que siente en el cambio de Trump a Biden.

"Ya no tenemos que jugar a la defensiva", dice. "Ahora podemos impulsar las soluciones adecuadas para nuestra gente”.

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