¿De dónde vienen los temas que cantamos para alentar a la Selección?

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Alegría y aliento de la hinchada argentina ante Japón; una armonía que, ahora, corre peligro
Alegría y aliento de la hinchada argentina ante Japón; una armonía que, ahora, corre peligro

Casi como si Dios se hubiera sentado en el banco de suplentes para que Diego Armando Maradona se encargue del presente futbolístico del mundo. El martes, Italia llegó a la final de la Eurocopa; trofeo que disputará el domingo contra Inglaterra en el estadio de Wembley, en Londres. Solo unas horas más tarde de la clasificación italiana, el Diez hizo su segundo milagro; esta vez, de la mano de una selección argentina encendida. El conjunto nacional venció por penales a Colombia en el camino hacía la final de la Copa América, e hizo brotar -en miles de corazones albicelestes- la esperanza de ver a Lionel Messi dar por primera vez la vuelta, copa en mano.

El fútbol también es eso: mística, emoción, recuerdo y una multitud soñando. Y el “folklore” o la magia es que lo hagan en voz alta. Al compás de himnos “tribuneros”. Porque mientras en la cancha se juega un partido, la hinchada vive el propio. Aunque tenga que ser cada uno desde su casa. A horas de la final entre la Argentina y Brasil, LA NACION calienta los motores y recorre la historia detrás de algunas de las canciones que llegaron a la cancha para instalarse como símbolos de la argentinidad.

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Una aclaración antes de agarrar los redoblantes: Rodrigo Bueno, con su “Amor clasificado”; La Mosca alertando a los “muchachos” que esa noche se emborracharía; o la Mona Jiménez repartiendo ”Beso a beso”. El universo de melodías que llegaron a la cancha es infinito y va desde Los Auténticos Decadentes y Callejeros hasta Don Omar. Por eso, aunque la ausencia de algún tema pueda irritar a los barrabravas, acotaremos el cancionero para respetar los 90 minutos.

1. “Vamos, vamos Argentina”: de jingle político a conflicto legal

Cuando la Argentina alzó la copa en el Mundial de 1978, uno de los hits de la banda sonora de aquel momento fue la eterna “Vamos, vamos Argentina / vamos, vamos a ganar / que esta banda quilombera (o ‘bullanguera’, por la censura de la época) / no te deja, no te deja de alentar”. Un jingle político devenido en clásico “tribunero” por iniciativa de la sociedad. Derivó de una canción llamada “Contagiate mi alegría”, la cual fue parte de una campaña mediática impulsada por Juan Domingo Perón cuando era presidente. Sus compositores fueron, en melodía, Fernando “Dick” Sustaita (miembro del dúo Bárbara y Dick, con Bárbara Bourse); y en letra, Juan Carlos Zaraik Goulu y Ernesto Olivera.

"Vamos, vamos Argentina": un clásico inmortalizado
"Vamos, vamos Argentina": un clásico inmortalizado


"Vamos, vamos Argentina": un clásico inmortalizado

Tras el triunfo mundialista, la reversión futbolera fue grabada en un estudio por la banda Los Campeones y se incluyó en un álbum llamado Fiesta argentina. Inicialmente, el único del trío que fue reconocido fue Goulu; por lo tanto, Sustaita y Olivera apuntaron contra la Sociedad Argentina de Autores y Compositores de Música (Sadaic) por la regalías, y esta entidad -entonces- revalidó su labor como autores.

De todos modos, en 1977, previo a la Copa del Mundo, los músicos Enrique Núñez y Roque Mellace registraron una canción con el nombre “Vamos, vamos, Argentina” que incluía los versos “Vamos, vamos, Argentina / vamos, vamos a ganar”, aunque se trataba de un tema muy distinto al cantado en las tribunas. La dupla denunció a Sadaic por considerar que no estaban cobrando lo que les correspondía por el clásico futbolero; y la Justicia -finalmente- falló en favor de Núñez y Mellace.

Además de este jingle, otra campaña que llegó a los estadios fue la del “Operativo Sol” que se hizo en el verano de 1981 en la provincia de Buenos Aires. La canción era “Boby, mi buen amigo”, un tema compuesto por Poggy Almendra (exrepresentante de los Ratones Paranoicos) que -en la cancha- suena así: “Te alentaremos de corazón / Esta es tu hinchada que te quiere ver campeón / No me importa lo que digan / lo que digan los demás / Yo te sigo a todas partes / cada vez te quiero más”.

2. “Brasil, decime que se siente”: un hit que nació bajo la ducha y reinventó “el fin del mundo”

Al hablar de Creedence Clearwater Revival, la banda de rock estadounidense de los 60 liderada por John Fogerty, uno de los aspectos que más resalta es el hecho de que, cuando el mundo estaba dominado por el sonido británico de The Beatles y The Rolling Stones, ellos lograron perpetuarse arraigados a las raíces tradicionales de su país. Así, fieles a su esencia y más allá de aquella “la moda”, el conjunto hizo viajar al “rock sureño” alrededor del mundo.

Y llegaron al sur. En la Argentina, la melodía de su canción “Bad Moon Rising” inspiró el hit “Brasil decime que se siente”, coreado por los argentinos en cada evento deportivo (adaptando la letra a las figuras de la disciplina en cuestión) e incluso en otros ámbitos, como la política. Más allá de esto, la versión más popular es la que conquistó cada rincón de Brasil en el Mundial de 2014 y en los Juegos Olímpicos de 2016 (ambos, en suelo carioca), la cual rememora el triunfo de la Argentina a Brasil en el campeonato Mundial de Italia 90: “Brasil, decime qué se siente tener en casa a tu papá / Te juro que aunque pasen los años, nunca nos vamos a olvidar... / Que el Diego te gambeteó, que Cani te vacunó, que estás llorando desde Italia hasta hoy / A Messi lo vas a ver, la Copa nos va a traer, Maradona es más grande que Pelé”.

Si bien la mayoría de la veces se desconoce quién es el creativo detrás de estos cánticos, en este caso se sabe que se trató de Ignacio Harraca, un porteño fanático de Platense que ideó esta canción mientras se bañaba y, en medio del Mundial 2014, repartió folletos con la letra. De todos modos, la creatividad sería compartida: algunos afirman que, para ese entonces, San Lorenzo ya cantaba “Vengo del barrio de Boedo...”.

Fogerty escribió “Bad Moon Rising” (Green River, 1969) y explicó que es un tema que alerta “sobre el fin del mundo”. Tras su estallido en las tribunas, y 45 años de su lanzamiento, en 2014 su rotación en las radios nacionales aumentó un 200%; y sus ventas crecieron un 20% en Spotify, un 70% en Deezer y un 2700% en ventas digitales por fuera del streaming. Así lo detalló en aquel entonces Nicolás Pichersky, label manager Classic & Jazz de Universal Music Argentina, al conversar con Rolling Stone: “Alcanzó, además, el puesto número 21 entre los temas más bajados en iTunes, algo impensado para una canción que no es una novedad”, afirmó.

3. “Atrévete a decirme” que “la Argentina va a salir campeón”

Tal como refleja el documental “Héroes”, una de las canciones que marcó el campeonato del mundo de 1986 fue la que rezaba: “Argentina va a salir campeón. Se lo dedicamos a todos, la (…) que lo re parió”.

Lo llamativo es que esa canción, que vaticinaba el triunfo en la Copa del Mundo que se disputó en México, remite al tema “Atrévete a decírmelo” (Lo nuestro era amistad, 1980), el cual pertenece a Sonia Rivas: una artista mexicana.

Hay otra paradoja detrás de esta cantante, que en 1979 se mudó a Buenos Aires: una de sus canciones se llama “En las buenas y en las malas”, verso inicial de “Me das cada día más”, el himno que une a Valeria Lynch con Diego Maradona.

De todos modos, esa no es la única canción de cancha que se hizo con ese ritmo, sino que hay múltiples versiones; una de ellas, el popular cantito contra All Boys.

4. “Y dale alegría a mi corazón”: la canción que Fito Páez le dedicó a Fabiana Cantilo tuvo su versión Libertadora

Fito Páez es uno de los máximos referentes musicales de la Argentina. Artífice de cientos de temas que calan hondo en el identitario nacional, este rockero tiene al menos dos temas que se convirtieron en cánticos futboleros: “Mariposa tecknicolor” (Circo Beat, 1994) e “Y dale alegría a mi corazón” (Tercer mundo, 1990). Esta última conquistó múltiples clubes nacionales como Boca, River, San Lorenzo y su amado Rosario Central; pero también trascendió fronteras para ser coreado en hinchadas de España (Atlético Madrid), Inglaterra (Liverpool), Uruguay (Peñarol) y Chile (Colo Colo). Igualmente, hay varios artistas argentinos que lograron esto; entre ellos, la banda Turf quien, con “Pasos al costado” (Para mí, para vos, 2004), llegó a canchas de todo el mundo, incluido Japón.

“Y dale alegría a mi corazón” es una canción que Fito le dedicó a su expareja, la cantante Fabiana Cantilo, y que forma parte del álbum Tercer mundo, en el que participaron figuras como Luis Alberto Spinetta, Charly García y David Lebón. Es tan popular que, además de inspirar a cientos de hinchas, artistas como Mercedes Sosa y Lali grabaron su propia versión. Un himno que trasciende generaciones.

Además, en tiempos en los que Boca y River se preparaban para la Superfinal de la Copa Libertadores de 2018, el rosarino lanzó -junto a Fox Sports- “La Copa Libertadores es mi obsesión”, un cántico que hace honor al lugar que se ganó esta melodía en los estadios.

5. Sergio Denis: el hombre detrás de la cábala de los campeones del 86

Una manera de trascender y coquetear con la eternidad es a través de la música porque, cuando la sociedad se adueña de las canciones, es ella la que se encarga de mantener vivo ese legado. Sergio Denis murió en mayo de 2020, pero su arte aún vibra en las canchas.

Cuando compuso “Te quiero tanto” (La vida vale la pena, 1987), supo que tenía la potencialidad para transformarse en hit. Y así fue. Con este tema presente en el repertorio musical de muchos clubes nacionales e internacionales, Denis intentó explicar qué siente al ver las letras que incorporaron sus canciones cuando son coreadas por fanáticos: “A veces son demasiados violentos los cantos, pero es la conciencia popular. El fútbol es una mezcla de todo”.

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Pero su vínculo con este deporte es aún más profundo. Según narró Carlos Bilardo, director técnico de la selección en 1986, escuchar el tema “Gigante: chiquito” era la cábala del equipo que ganó la Copa del Mundo.

6. “Brasilero, brasilero que amargado se te ve”: un tema de Náufragos y “Zapatos Rotos”

“Brasilero, brasilero que amargado se te ve, Maradona es más grande, es más grande que Pelé” y “Volveremos, volveremos, volveremos otra vez, volveremos a ser campeones, como en el 86”. Ambas canciones “tribuneras” tienen su origen en la introducción de “Zapatos rotos”, el hit de Los Náufragos (Los Náufragos Cronología, 1969).

¿El creador de la canción original? El productor discográfico Francis Smith, pieza clave de Los Náufragos y de otros artistas como Pedro y Pablo. Para escribirla se inspiró en los zapatos de alguien que fue a visitarlo a su oficina del sello CBS Columbia. Solía basar sus canciones en situaciones de la vida cotidiana y lo que le sucedía a “gente común”.

7. “Yo te sigo a todas partes a donde vas, cada vez te quiero más”: Alentar al ritmo del candombe

Mucho se ha hablado del vínculo entre el rock y el fútbol, pero lo cierto es que la conexión de la música con la pelota va mucho más allá de los géneros. El mítico “yo te sigo a todas partes a donde vas, cada vez te quiero más” es un reflejo de eso. Proviene de “Candombe para José” (1974), de Roberto Ternán: un tema que, de esta manera, se mete en el inconsciente colectivo entre peñas y gradas.

Lo curioso es que este músico ha contado que tenía canciones que no mostraba a nadie por vergüenza, pero casi como si fuera una cuestión del destino, esta melodía llegó a cada rincón del país.

De todos modos, este no es el único candombe que moviliza a las masas futboleras. Por más morboso que suene, todos los fanáticos de algún club de la Argentina han gritado alguna vez la combinación de colores que quieren que decore su cajón cuando mueran. Y lo hicieron al ritmo del cantante y percusionista uruguayo Rubén Rada y su icónica “Muriendo de plena” (Quién va a cantar, 2000).

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