Dólares: por qué pelearse con el Campo es un arma de doble filo para el Gobierno

María Julieta Rumi
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El presidente dijo que los productores "no pueden trasladar a los argentinos los precios internacionales", si bien reconoció que necesita que exporten para que ingresen dólares
Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro V. Rizzi

En los últimos días tanto la vicejefa de Gabinete, Cecilia Todesca, como el propio presidente Alberto Fernández hablaron de subir las retenciones de los productos agropecuarios para frenar los precios de los alimentos en el mercado interno.

Todesca dijo que las retenciones son una "herramienta técnica que permite desacoplar el precio nacional del internacional", mientras que Fernández sumó que los productores "no pueden trasladar a los argentinos los precios internacionales", si bien reconoció que necesita que exporten para que ingresen dólares. Y es por este último motivo que la pelea con el sector podría ser contraproducente, ya que la incertidumbre puede dar lugar a que los productores retengan más cosecha y los dólares de las exportaciones tarden más en llegar.

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Cabe destacar que, en el primer semestre de 2020, las exportaciones del Campo ascendieron a US$18.224 millones y representaron un 65% del total (en el mismo período la industria exportó US$4660 millones y los servicios, US$5222 millones), de acuerdo con los datos del Indec de complejos exportadores.

Además, a razón de tres de cada 10 dólares que entran al país provienen de la soja, el principal cultivo apuntado por el Gobierno.

"Las exportaciones son la única fuente de generación de divisas que hoy tiene Argentina, por lo tanto, es muy positivo que suban los precios de los commodities, en el sentido de que se podría generar, incluso con una cosecha menor, un valor de exportaciones mayor. Por lo tanto, tener un conflicto con el campo que puede generar -como ya ha pasado en varias oportunidades en el último tiempo- una reducción de la liquidación de divisas y una acumulación de stocks por parte de los productores, sin dudas, no es una buena decisión. Sobre todo, en este año en que se ha reducido el superávit comercial, hay demanda de importaciones para la actividad económica y se van a seguir demandando divisas por la emisión monetaria", analizó María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos.

"Estás en un contexto en el que necesitás dólares y la realidad es que es el sector que mayor cantidad aporta dada la estructura productiva del país", opinó también Julia Segoviano, de la consultora LCG.

"¿Por qué necesitas los dólares? Entre otras cosas, pueden ayudar a empezar a relajar los controles cambiarios que generan muchas distorsiones en el frente externo y también en la dinámica de la actividad local. Gran parte de las restricciones impuestas a las importaciones, por ejemplo, son simplemente para seguir evitando que se vayan dólares, sin ningún objetivo estratégico planteado, y eso puede dificultar el desarrollo de la producción. Convivir todo el año con una brecha del 70% va a seguir acentuando estos conflictos. Por otro lado, también existen vencimientos importantes como el que hay en mayo con el club de París y la entrada de dólares pone al país en una posición algo más cómoda de cara a la negociación", agregó.

Por otro lado, el economista en la consultora Ledesma, Gabriel Caamaño, dijo que cuando se empieza con este tipo de medidas se genera el efecto contrario: es decir, los productores no van a producir más trigo y maíz, sino que se decantan por la soja porque requiere menos inversión por hectárea y es la materia prima que menos presiones recibe cuando hay problemas de abastecimiento interno.

"Cuando el gobierno empieza con el diagnóstico de atacar los márgenes, en el fondo ataca la rentabilidad y ese es el motivo para hacer negocios, inversiones, hundir capital, arriesgar, contratar gente. No le conviene ni en la relación con el agro, ni desde el punto de vista de la relación con el resto de la economía para lo que son los niveles de incertidumbre y de inversión", consideró.

En cuanto al stock que retengan los productores dijo que dependerá de la brecha cambiaria y de la incertidumbre: "En la medida en que la brecha se mantenga alta y metas incertidumbre, lo que generás es más coeficiente de retención y eso a la larga hace que, si el Gobierno está esperando los dólares de las exportaciones, eso tarde más".

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Por su parte, el economista jefe de Ecolatina, Matías Rajnerman, no descartó que la amenaza de aumentar las retenciones apunte, por el contrario, a acelerar la liquidación de divisas.

"Si yo sé que mañana me van a subir un impuesto a la venta en el exterior, lo que hago es anticipar esa venta tal como pasó en noviembre y los primeros días de diciembre de 2019. Entonces no estoy del todo seguro que el Gobierno quiera subir las retenciones porque son medidas que no se anticipan. Si yo pienso que mañana me van a subir un impuesto lo que hago es adelantar las cosas relacionadas con ese impuesto y evitarme el endurecimiento tributario", explicó.

Según Rajnerman mismo efecto tendrían las declaraciones en cuanto a cupos de exportación. "Si vos pensás que van a poner un cupo mañana, exportás todo lo que puedas hoy para que no te cuente justamente en ese cupo. Lo mismo sucede si suponés que van a poner un tope a la compra de dólares. Comprás todo lo que puedas hoy para que no te entre eso", continuó.

Por último, consideró que si el Gobierno tomara esa decisión sería un error y no ayudaría en el margen a reducir significativamente los precios. "En Argentina los precios suben, pero no bajan. A lo sumo puede servir como un colchón, pero me parece que no y sobre todo desincentivaría la exportación en el mediano plazo", cerró.