El dólar subió en junio al menor ritmo en 18 meses y en el año pierde 10 puntos contra la inflación

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Dólares
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El Banco Central (BCRA) permitió hoy un ajuste de apenas un centavo en el dólar comercial o mayorista, que cerró el mes a $ 95,52/72 para la compra y venta respectivamente, $09,99 (o 1,045%) por encima de los $94,53/73 con que había cerrado en mayo.

Se confirmó así que el ritmo de adecuación cambiaria fue el menor desde enero de 2020, cuando había ajustado 0,7% punta a punta y que aumentó apenas 13,75% en el primer semestre del año. El porcentaje es 10 puntos menor que la inflación acumulada en el período, que llegaba oficialmente al 21,5% hasta mayo y sumaría a eso tres puntos o más en junio.

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Los hechos así confirman que la principal estrategia oficial para tratar de aplacar la elevada inflación pasa por suavizar la actualización del dólar, un camino que la Argentina recorrió cientos de veces y repite aunque se descubrió luego que lo supuestamente ahorrado al respecto se devuelve de golpe al final.

“El dólar mayorista se viene moviendo cada vez menos. En enero se movía igual que la inflación al 4% mensual: luego empezó a reducirse eso y este mes se viene moviendo al 1,1% y es probable que el mes que viene se mueva al 1% y un poquito menos después por lo que el dólar al 14 de noviembre sea el del presupuesto, en la zona de $102,50”, describió hace unos días la economista Marina Dal Poggetto, directora del Estudio Eco/Go.

Ese atraso es el que se teme que pase factura en la primera parte de 2022, como explicitó en un informe la banca de inversión JP Morgan y avaló en recientes declaraciones el expresidente del BCRA, Juan Carlos Fábrega. El exfuncionario durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner pronosticó un salto del 10 al 15% en el valor del dólar oficial después de las elecciones para compensar dicho atraso, similar al que él mismo aplicó en enero de 2014 (e hizo saltar la inflación meses después) cuando ocupaba ese cargo.

El problema del rezago cambiario es que estimula la demanda de los importadores y en los esquemas de controles rígidos siempre aparecen filtraciones. “Hoy tal vez el principal subsidio que tiene la economía argentina es comprar dólares a menos de $96 porque después te das vuelta y podés vender los productos a un dólar más caro”, explicaba Dal Poggetto, lo que se deja ver en algunas de las importaciones de mercaderías que tienen buena producción local que aparecen en las góndolas de supermercados, como se denuncia regularmente en redes.

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El menor ajuste por ahora no repercute en la oferta de divisas, algo que se hace visible porque el BCRA logró comprar en el mercado otros US$725 millones para recomponer su aún endeble posición de reservas netas, una cifra que si bien representa el 34,3% de los US$2089 millones adquiridos durante el mes anterior, aún así implica una mejora del 8,5% respecto de lo comprado en mismo mes de 2020 y la mayor cifra recomprada durante un junio en varios años.

La intervención del BCRA en el MULC, en millones de dólares
La intervención del BCRA en el MULC, en millones de dólares


La intervención del BCRA en el MULC, en millones de dólares

Y porque, según explican los analistas cerealeros, la oferta de divisas de los agroexportadores se sostuvo mejor de lo esperado pese a que los precios internacionales de la soja cayeron al cabo del mes alrededor del 13%. La baja fue por el impacto de los acuerdos entre Estados Unidos y China para aplacar el boom de las commodities (por el efecto inflacionario que tienen en sus mercados) y dado el temor que los oferentes del grano comienzan a tener a que el retroceso se acentúe en adelante.

“Los exportadores venden porque saben que la soja había subido mucho y la pendiente en adelante era negativa. Y porque entendieron que el BCRA, con reservas recompuestas, no te iba a devaluar más rápido el tipo de cambio oficial”, explica Dal Pogetto.

Aún así junio cerró además con el peso resignando casi un punto y medio de competitividad frente a las principales monedas de los países con que comercia la Argentina, pérdida que alcanza ya casi los 8 puntos en lo que va del año, según el índice de tipo de cambio real multilateral (ITCRM) que elabora el propio BCRA. Estaba en 124,8 al comenzar el año y en 118,3 al finalizar mayo, pero cerró levemente por debajo de los 117 puntos este mes.

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Por lo pronto, con la compra de casi US$4200 millones que acumuló en el segundo trimestre del año (había adquirido US$2266 millones en el primer trimestre), el BCRA logró que su tenencia de reservas netas se acerque a los US$8000 millones, aunque ahora comenzará a ser erosionada por los pagos de la deuda reestructurada (se inicia el cronograma el 9 de julio) y el “simbólico” que se realizará a fin de julio al Club de París validando la tasa del 9% (“usuraria”, según términos del propio ministro Guzmán) que validó en 2014 el hoy gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof.

El resultado del primer semestre orilla los US$6500 millones y es el cuarto mejor saldo desde que funciona el MULC y a solo US$8 millones del podio”, destacaron hoy desde el BCRA. Claro que sólo fue posible con restricciones a la demanda de divisas y a los pagos al exterior que limitan notablemente la inversión y potencialidad de la economía local, como queda a la vista luego de tres meses de recaída del PBI.

Con todo, la expectativa del mercado está puesta en lo que vendrá que, se presume, será más complicado en materia cambiaria como lo suelen ser tradicionalmente las segundas partes del año en la Argentina, por la tendencia alcista que ensaya el gasto público y los ruidos que puede sumar el proceso electoral, como se deja ver en el repunte que vuelve a mostrar la brecha cambiaria en los último meses.

La directora ejecutiva de la consultora Eco Go habló de economía en tiempos electorales
Fabián Malavolta


Marina Dal Pogetto, directora ejecutiva de la consultora Eco Go. (Fabián Malavolta/)

Dal Pogetto sostiene que lo que se espera es que los productores empiecen a retener granos mientras los importadores van a pedir más dólares. “El mes pasado se importó por US$5100 millones, un número altísimo para el nivel de actividad que tenés”, señala. Y hace notar que eso se da cuando la cuenta de lo que hay que pagar crece.

Si hacés la cuenta considerando reservas recuperadas, y sumando a eso el proyectado ingreso de los DEG [del FMI] y lo que falta liquidar, concluís que podrías llegar a unos US$12.000 millones. Pero cuando ves lo que tenés que pagar y le sumás lo que vas a tener que usar para intervenir te aparece que, al final, vas a llegar al verano con disponibilidades en la zona de los 3000 millones. Es decir, te usaste los dólares adicionales que te dio el mundo para financiar la campaña y volviste a foja cero en una economía que tiene un montón de pesos, y la única forma que se queda la gente con esos pesos es con un cepo cambiario altísimo que te genera esa brecha con todos sus problemas asociados”, explicó en una entrevista concedida el fin de semana pasado al programa Dato sobre dato, de radio Milenium.

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