Reemplazo generacional y continuidad política en el último Congreso de Castro

La Habana, 19 abr (EFE).- En el Congreso de la renovación generacional del Partido Comunista de Cuba (PCC), Raúl Castro cedió el liderazgo al presidente del país, Miguel Díaz-Canel, que se comprometió a preservar la continuidad y seguirá consultando al general las principales decisiones políticas.

"Mientras viva estaré listo con el pie en el estribo para defender a la patria, la revolución y el socialismo", exclamó el expresidente de 89 años en la jornada inaugural del VIII Congreso del partido único el pasado viernes en La Habana, tras confirmar su retirada como primer secretario de la formación.

Díaz-Canel, de 60 años y desde 2018 el primer gobernante cubano sin el apellido Castro ni uniforme militar en las últimas seis décadas, asume tres años después el mando del PCC, definido por la Constitución como "la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado" para la "construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista".

Tras cuatro jornadas de sesiones a puerta cerrada en las que participaron 300 delegados -menos de la mitad que en el anterior cónclave por la pandemia del coronavirus- el lunes se consumó oficialmente el relevo generacional tanto en el liderazgo del partido como en su mayor órgano de decisión, el Buró Político.

CASTRO TUTELARÁ DESDE SU RETIRO

Junto con Castro han abandonado el Buró Político del PCC otros dirigentes históricos como el hasta ahora número dos de la formación, José Ramón Machado-Ventura (90 años), y el comandante Ramiro Valdés (88 años), además de Marino Murillo, considerado el "zar" de las recientes reformas económicas.

Entre los nuevos integrantes de la cúpula del PCC, de 14 miembros, están el primer ministro, Manuel Marrero, y Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, exyerno de Raúl Castro y jefe del conglomerado cubano de propiedad militar GAESA que controla los activos económicos más valiosos del país.

En su discurso de clausura del Congreso, Díaz-Canel anunció que seguirá consultando con Castro las "decisiones estratégicas del futuro de la nación", lo que sugiere que la retirada política del hermano menor de Fidel Castro es solo parcial y seguirá conservando su influencia.

Ambos también dejaron claro en sus intervenciones que, pese al relevo generacional, la prioridad es garantizar la continuidad del sistema socialista de partido único y economía centralizada.

También adelantaron que seguirán aplicando las reformas económicas que el propio Castro inició hace más de una década y que contemplan pequeñas aperturas a la iniciativa privada en sectores no estratégicos, manteniendo el monopolio del Estado sobre la producción, el comercio, la educación, la salud y la comunicación.

PROMESAS DE SOCIALISMO PRÓSPERO

En el plano económico, el nuevo primer secretario del PCC reconoció los malos resultados en las finanzas del país desde el último Congreso de 2016, de los que culpó al embargo de EE.UU. aunque también a problemas internos como "la ineficiencia e ineficacia del sistema empresarial y el sector presupuestado, el exceso de gasto, la falta de control sobre los recursos y los problemas estructurales".

Así, estableció como metas a alcanzar "la soberanía y seguridad alimentaria, el desarrollo energético e industrial", junto con "la defensa y fortalecimiento institucional como Estado de Derecho".

Tanto Díaz-Canel como Castro confiaron en hacer realidad el ideal de "socialismo próspero", una promesa formulada por Fidel Castro hace seis décadas.

Cuba sufre en este momento una grave crisis económica, con escasez de casi todos los productos y largas colas para adquirir los pocos bienes disponibles, a lo que se suma que gran parte de los comercios han comenzado a dispensar exclusivamente en dólares, una moneda inaccesible para gran parte de la población.

En este contexto es significativa la salida del Buró Político de Marino Murillo, arquitecto de la reciente unificación monetaria y cambiaria, que aunque conllevó un importante aumento de sueldos, también provocó una fuerte inflación, lo que ha agravado el malestar de una población ya descontenta por la dolarización parcial del comercio.

ADVERTENCIA A OPOSITORES

Desde la ampliación del acceso a internet en 2018, y especialmente en los últimos meses, se han multiplicado las críticas al Gobierno en las redes y en la calle.

También han surgido grupos contestatarios que plantean diversas exigencias, desde una mayor libertad de expresión o el cierre de las tiendas en dólares hasta el fin del sistema de partido único.

A los opositores, catalogados por las autoridades como mercenarios a sueldo de EE.UU., Díaz-Canel dirigió una dura advertencia.

"No vamos a permitir que los activistas del caos y el desacato mancillen a la bandera e insulten a las autoridades. Advertimos al lumpen mercenario que la paciencia de este pueblo tiene límites", sentenció.

Mientras se celebraba el VIII Congreso numerosos activistas, artistas y periodistas críticos con el Gobierno denunciaron haber sufrido arrestos domiciliarios por parte de la policía que, aseguraron, les amenazó con encarcelarlos si salían a la calle durante los cuatro días que ha durado el cónclave.

(c) Agencia EFE