‘Los días francos’, un deshago entre la maternidad, los sueños y la crianza

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CUANDO Amanda toma la oportunidad de su vida para convertirse en actriz abandona a Nico, su hijo, un niño que apenas cursa la primaria. Este drama mexicano es protagonizado por Stephanie Salas, quien da vida a Amanda, una madre soltera que busca alcanzar la fama como actriz profesional mientras divide sus días entre audiciones, maternidad y la crianza de Nico, interpretado por Arturo de la Rosa, fiel testigo de los tropiezos profesionales de su madre y víctima colateral de ese abandono, en el largometraje Los días francos, del director y productor Ulises Pérez Mancilla.

El largometraje Los días francos es la ópera prima de Pérez Mancilla, filme que tuvo presencia en la edición número 24 del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF), el pasado septiembre.

De acuerdo con el director, la presentación mundial de Los días francos en el festival tuvo muy buena aceptación entre el público guanajuatense después de presentarse en las ciudades de León, San Miguel de Allende e Irapuato.

La idea central que llevó al director a crear esta obra surgió de un reportaje que leyó, en el que una madre no podía convivir con su hijo. “Esa imagen me perturbó”, cuenta el director en entrevista con Newsweek México.

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Pérez Mancilla, quien dice haber nacido en una familia muy tradicionalista, se interesó por explorar otras figuras femeninas para plasmarlas en el cine, específicamente, otras maternidades y romper con la imagen convencional de la madre abnegada que tanto se ha plasmado en el cine mexicano.

“Normalmente, el personaje de la madre en el cine mexicano es ser abnegada, sumisa, sufrida. Me interesaba mucho que [Los días francos] acompañe a estos tiempos”, añade.

Añade que crear el filme le llevó cinco años, tiempo en el que ha visto la llegada de una revolución social por parte de las mujeres en la lucha por sus derechos gracias al movimiento feminista con el #MeToo y la despenalización del aborto en México.

Si bien en Los días francos Mancilla Pérez trae a la conversación temas como la maternidad, la crianza, el descuido de las infancias y el abandono, el director no quiso dejar pasar la oportunidad de explorar un escenario en el que la madre de una familia decide su realización profesional sobre la crianza de su hijo.

EL MELODRAMA DE UNA VIDA REAL

La película es también una forma de reflejar diversos agentes que intervienen en la crianza de las infancias, es decir, donde padres, tías, tíos, abuelos o el mismo “barrio” son parte de esta diversidad de familias. En contraparte, imaginar un escenario donde la madre es quien abandona su hogar por perseguir un proyecto profesional, como sucede en la película, es mal visto por la sociedad.

Para Pérez Mancilla, Nico hereda de su madre algo tan valioso como lo es tener voz propia en la toma de decisiones, algo que la propia Amanda no pudo vivir como ahora sucede en esta revolución generacional donde gritar es una manera de externar su inconformidad a partir de un melodrama.

El director de Los días francos también habla de la necesidad de seguir impulsando más historias como esta en el cine mexicano, que reflejen el derecho de las mujeres a decidir entre su realización profesional o ser madres o no querer serlo.

“Sin duda hay que seguir empujando ese tema porque no es suficiente. Estamos reencontrándonos con todos estos cambios. Debe ser muchísimo más difícil, lo puedo ver a través de mis amigas cercanas o familiares que están criando a un hijo y, sin duda, es mucho más complicado”, reflexiona.

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Al ser este un melodrama mexicano que explora el abandono de una madre en busca del éxito profesional, el cineasta señala que uno de los objetivos de la constante angustia que se percibe en el personaje de Amanda es que, a partir de la ficción, el público se adentre en esos momentos de debilidad y de cansancio por los que atraviesan las mujeres en la maternidad.

“Por supuesto que una madre puede explotar y decir ‘estoy harta’. Además de ser algo muy común que me han platicado, hay días en donde quieres abandonarlo todo. No significa que no quieras a tu hijo o a tu familia y que un sueño esté por encima de él. Me interesaba explorar, abstraerme de la realidad y captar qué pasaría si un día decidiera abandonarlo todo”.

Reflexionar y encontrar una forma en que las mujeres, principalmente madres, pudieran encontrar ese desahogo a través del largometraje es parte de los objetivos que llevaron al director a comprender lo común de estas demandas.

“En el proceso de la película me topé con casos en los que decían: así le pasó a mi vecina, pero es más permisible aceptar que un padre esté ausente, donde en la sociedad nadie le reclama; pero si una mujer se va o se desentiende de su vida familiar es antinatural”, concluye. N

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