Día desastroso en el Giro de Italia: una rebelión de los ciclistas y una expulsión por dopaje después de cinco años

LA NACION
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Fiel a su perfil de impredecible e indómito, el Giro de Italia explotó en polémicas. Cuando los problemas por los contagios de coronavirus parecían olvidados, a dos días de arribar a Milán, su estación final, dos noticias sacudieron la tranquilidad de la carrera en la jornada 19ª, en la que ganó el checo Josef Cerny (CCC Team): una protesta de los ciclistas por el recorrido de la etapa y la expulsión por dopaje al italiano Matteo Spreafico.

La antepenúltima etapa comenzó cuatro horas y media después de lo previsto y con un recorrido recortado 133 kilómetros por la exigencia del pelotón, que, apoyado en el sindicato de corredores CPA, se plantó en la salida Morbegno dispuesto a no correr, disconforme por la extensión del tramo y las duras condiciones climáticas del otoño europeo.

Huellas del frío en las montañas italianas

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El director del Giro, Mauro Vegni, dejó claro que el boicot no quedaría impune y que tras llegar a Milán habría "consecuencias". En contrapartida, el corredor de la escuadra Lotto-Soudal Adam Hansen justificó la protesta en que no era bueno competir "bajo lluvia con el sistema inmunológico suprimido durante una pandemia después de ascender, 24 horas antes, el duro Passo Stelvio".

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Paralelamente a la protesta se conoció la noticia de que Spreafico, del equipo Vini Zabù, había sido expulsado del Giro tras dar resultado positivo por ostarina (sustancia que maximiza la fuerza y que suelen emplear fisicoculturistas) en dos exámenes antidopaje que le fueron hechos en las etapas 12 y 13. El italiano de 27 años se convierte en el primer caso en los últimos cinco años de la carrera.

Polémicas al margen, el tramo de 124 kilómetros en el llano que unió Morbegno y Asti fue conquistado con total autoridad por el checo Cerny, que a falta de 13 kilómetros se escapó en solitario, apretó los dientes y mantuvo la ventaja a un ritmo constante ante el acecho de sus perseguidores. Los retuvo a veinte segundos de diferencia y levantó los brazos en la llegada. Su sonrisa fue lo único alegre en un día vergonzoso para el ciclismo.

La llegada de la etapa

El pelotón, casi de paseo, llegó a meta a más de 11 minutos de Cerny bajo la mirada de numerosos aficionados en esa localidad de la región de Piamonte. La clasificación general no sufrió variaciones. El neerlandés Wilco Kelderman (Sunweb), que se enfundó en la maglia rosa en la jornada anterior, se mantiene líder, 12 segundos delante del australiano Jai Hindley (Subweb) y 15 delante del británico Tao Geoghegan (Ineos). El español Pello Bilbao (Bahrein-Mc Laren) está cuarto a 1m19s y el portugués João Almeida (Deceuninck-Quick Step) se ubica quinto a 2m16s.

Por abrigarse, perdió el control de la bicicleta

El Giro mantiene el sabor del ciclismo de antaño, con 13 etapas que superan los 190 kilómetros, de las cuales 10 son duras subidas. Sin embargo, el cambio de fecha y, con ello, el de estación volvieron aun más extenuantes los tramos de montaña. Este sábado tendrá lugar el último, con un recorrido de 198 kilómetros entre Alba y Sestriere, y el domingo, en Milán, se efectuará la contrarreloj final de 36 kilómetros, que definirá el campeón. Fiel a su historia, aunque ahora en otoño y con polémicas, el Giro sigue siendo imprevisible.

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