Déjà vu: agobiada, Italia pone en zona a roja a dos tercios de la población

Elisabetta Piqué
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La Piazza Santa Croce, en Florencia, con poco movimiento
VINCENZO PINTO

ROMA.- Tal como se esperaba visto que la curva de contagios sigue creciendo en forma alarmante, con hospitales y terapias intensivas otra vez al borde del colapso, con un nuevo decreto Italia redobló hoy las restricciones anti-coronavirus, volviendo a obligar al encierro a la mayoría de su población.

Al cabo de una reunión del consejo de ministros y después de oír las recomendaciones del Comité Científico de Expertos, el gobierno del Mario Draghi decidió que a partir del lunes próximo, 15 de marzo y hasta el 6 de abril, las regiones de la península que tendrán un número semanal de casos superior a 250 cada 100.000 habitantes pasarán a estar automáticamente en zona roja. Visto el récord de contagios de los últimos días (hoy se registraron más de 26.824 nuevos casos en 24 horas y 380 muertos), esto significa que, en un tétrico “dejá vu” para una población psicológicamente azotada y económicamente de rodillas, al menos dos italianos de cada tres volverán a estar en zona roja.

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De hecho, 10 regiones pasarán a ser de color “rojo” (Lombardía, Emilia Romagna, Piamonte, Véneto, Frilui Venezia Giulia, Lazio, Marcas, Basilicata, Campania, Molise), es decir, bajo alto riesgo por ende bajo un régimen de cuarentena estricto, con todo cerrado salvo lo esencial, con las escuelas de todos los niveles obligadas a volver a la didáctica a distancia y con la obligación de quedarse en casa, salvo urgencias. El resto de Italia, al margen de la isla de Cerdeña que sigue siendo color “blanco” –la panacea, con casi todo abierto, pero igual con medidas sanitarias preventivas como uso obligatorio de barbijo y demás-, seguirán siendo color “naranja”.

ITALIA: Un trabajador sanitario administra una dosis de la vacuna COVID-19 a un anciano, en las instalaciones del Hospital Militar Baggio de Milán, Italia, el 4 de marzo.
Claudio Furlan


ITALIA: Un trabajador sanitario administra una dosis de la vacuna COVID-19 a un anciano, en las instalaciones del Hospital Militar Baggio de Milán, Italia, el 4 de marzo. (Claudio Furlan/)

En el mismo decreto, tal como se había adelantado, el gobierno de Draghi confirmó que, tal como ocurrió en la Navidad pasada, todos los italianos deberán prepararse para una Semana Santa blindada y “roja” a nivel nacional: del 3 al 5 de abril, pase lo que pase con los números de la pandemia, toda Italia estará en cuarentena, convirtiéndose en una enorme “zona roja”. Tal como ocurrió durante los feriados de Navidad y Año Nuevo, de todo modos, será posible moverse dentro de cada región hacia una sola vivienda privada, una vez por día, un máximo dos personas.

Según el Instituo Superior de Sanidad (ISS) de Italia, que monitorea los números del virtual “boletín de guerra” diario, el Rt, el índice de contagio, trepó al 1,16, lo que significa “epidemia en expansión”. “En la semana del 1 al 7 de marzo siguió observándose una importante aceleración en la incidencia a nivel nacional con respecto a la semana anterior”, advirtió un informe que analizó los últimos datos y que confirmó el alerta en cuanto a la situación de las terapias intensivas, nuevamente al borde de su capacidad.

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“La tasa de ocupación a nivel nacional está aumentando y por arriba del umbral crítico”, indicó el ISS, que certificó que el número de internados en unidades de cuidados intensivos fue creciendo sensiblemente en los últimos días. En efecto, si el 2 de marzo había 2327 personas en terapia intensiva, ayer el número había trepado a 2859; lo mismo ocurrió con los internados Covid-19 en diversos hospitales –hasta ayer 23.247-, tanto es así que regiones como Piamonte, en el norte, decidieron suspender internaciones, salvo urgencias y oncológicas.

La nueva vuelta de tuerca tuvo lugar en plena campaña de vacunación -demorada por escasez de fármacos- y mientras la población se encuentra muy asustada con las noticias en cuanto a la vacuna de la farmacéutica anglo-sueca AstraZeneca, después de tres muertes sospechosas luego de su inoculación. A diferencia de otros países europeos, como Dinamarca y Suecia, que decidieron suspender la suministración de AstraZeneca, Italia, que ya comenzó a investigar estos fallecimientos, solo retiró el lote ABV2856 del que salió el fármaco sospechoso de causar esas muertes, por “precaución”. De este lote, no obstante, ya fueron utilizadas varias dosis.

En medio de una verdadera psicosis, visto que mucha gente ya tiene turno para vacunarse con AstraZeneca, las autoridades intentaron enviar mensajes tranquilizadores. “Debemos seguir creyendo en el valor de estas vacunas, la relación entre el beneficio y el riesgo sigue siendo favorable. Hay que evaluar estos eventos con mucha tranquilidad, el fármaco de AstraZeneca es capaz de prevenir la enfermedad y los efectos graves”, aseguró Nicola Magrini, director de la Agencia del Fármaco (Aifa). Le hizo eco el primer ministro, Mario Draghi, que al visitar un centro de vacunación montado en un estacionamiento del aeropuerto internacional de Fiumicino, fue más directo y aseguró que “no hay ninguna prueba de que estos eventos hayan estado relacionados con la suministración de la vacuna”, al referirse a las polémicas en torno a la vacuna de AstraZeneca. En Sicilia, donde ocurrieron los tres fallecimientos bajo investigación, 7000 personas cancelaron su turno para vacunarse, pero 117.000 lo confirmaron.

Draghi también aprovechó para explicar que, visto el dramático aumento de los casos, no le quedó otro remedio que decretar una nueva vuelta de tuerca. E intentó transmitir un mensaje de confianza a los italianos, exhaustos por la pandemia -hasta ahora se cuentan 101.564 muertos, una cifra espantosa-, asegurando que las restricciones irán acompañadas por nuevas ayudas económicas para los sectores más castigados y una aceleración de la campaña de vacunación en curso, que pasará también a hacerse en empresas y estacionamientos y en la que participarán incluso dentistas.

“Soy consciente de que las medidas de hoy tendrán consecuencias sobre la instrucción de los hijos, sobre la economía y también sobre el estado psicológico de todos nosotros: son necesarias para evitar un empeoramiento que haría inevitables medidas aún más restrictivas”, dijo. “Pero estas medidas van acompañadas de una acción de gobierno en sostén de las familias y de las empresas y la aceleración de la campaña de vacunación, que sola dá esperanza de salida de la pandemia”, agregó, al recordar que se implementará otro paquete de ayudas por 32.000 millones de euros y que habrá una nueva variación presupuestaria “para sostener a los ‘nuevos pobres’, aquellos que se han vuelto mayoría en las colas de los centros de Cáritas”.