El curioso castigo que consistía en pasear a los borrachos y rufianes vestidos con un barril

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Entre finales del siglo XVI y mediados del XIX, en diversos lugares del planeta se estuvo realizando un castigo ejemplarizante que consistía en vestir a los borrachos y rufianes con un barril y hacerlos pasear por las calles de la población como escarnio y mofa pública.

El curioso castigo que consistía en pasear a los borrachos y rufianes vestidos con un barril (imagen vía Wikimedia commons)
El curioso castigo que consistía en pasear a los borrachos y rufianes vestidos con un barril (imagen vía Wikimedia commons)

Este tipo de sanción era muy similar a la utilizada durante la época en la que ejerció la Santa Inquisición y que dio origen a la famosa expresión ‘Colgar el sambenito’ (tela en forma de saco o túnica que se colocaba a los reos y con los que se le paseaba). En esta otra ocasión se usaba una especie de barril al que se le hacía una serie de agujeros en la parte superior (para meter la cabeza), en los laterales (para los brazos) y sin la base inferior (por donde asomaban las piernas).

Diversos son los nombres que se le ha dado a lo largo de la historia a esos barriles, siendo los más comunes los de ‘drunkard’s cloak’ (capa del borracho), ‘Newcastle cloak’ (capa de Newcastle, debido a que en esta población inglesa se extendió y popularizó su uso), ‘Spanish Mantle’ (traducido como ‘manto español’, una denominación que se le dio en algunos países del centro y norte de Europa y que, casualmente no en España, donde no existe información sobre su uso), ‘Schandmantel’ o ‘Schandtonne’(denominación en alemán y que se traducen como ‘manto de la vergüenza’ y ‘barril de la vergüenza’ respectivamente).

Los delitos o faltas que podía haber cometido una persona que era castigada a vestir uno de esos barriles era muy variado y podía ir de ser un borracho reincidente o beber alcohol en periodo o lugares en los que estaba prohibido hacerlo (como durante los once años, entre 1649 1660, de la república inglesa denominada Mancomunidad de Inglaterra y liderada por el denominado Lord protector, Oliver Cromwell).

También los vagabundos, delincuentes y rufianes de poca monta, a quienes habían pillado blasfemando o cazadores furtivos fueron perseguidos y condenados a pasearse por las calles con un barril e incluso se dieron casos de castigar a mujeres que ejercían la prostitución callejera en aquellos lugares donde no estaba permitido. Todos ellos eran conducidos por un aguacil, quien iba anunciando a los ciudadanos de la presencia del reo vestido con el barril del escarnio, siendo objetos de burla y mofa por parte de sus propios vecinos.

Se daban casos en los que no solo se burlaban de ellos, sino que se les lanzaban objetos (normalmente algún tipo de hortaliza) e incluso de les colgaban letreros donde se había escrito previamente algún insulto.

Se tiene constancia del uso de los barriles de la vergüenza hasta bien entrado el siglo XIX, existiendo alguna crónica, localizada en los Estados Unidos en 1862, en la que se describía cómo se había castigado de ese modo a un tipo que andaba holgazaneando.

Cada lugar tenía su propio diseño del barril, pudiendo encontrar que algunos incluso iban provistos en su interior con espinas de alambre con las que aquel castigo se convertía en una tortura.

Cabe destacar que la visión de un individuo portando uno de aquellos barriles de la vergüenza se convirtió en sinónimo de ser alguien desgraciado y con mala suerte y, con el paso de los años, aquella imagen acabó representando la pobreza y desesperación, siendo utilizada por los ilustradores y viñetistas de principios del siglo XX para representar a alguien que se había arruinado económicamente (sobre todo a partir del Crack de 1929 y el periodo conocido como la ‘Gran Depresión’) y denominándolo como ‘Bankruptcy barrel’ (Barril de la quiebra).

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

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